Cortocircuito en Boca: Daniel Angelici no quiere a Gustavo Alfaro, el candidato de Guillermo Burdisso y Mauricio Macri

Fuente: EFE
Franco Tossi
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20 de diciembre de 2018  • 23:59

La elección del nuevo entrenador empezó a convulsionar el Mundo Boca. La negativa de José Pekerman, acaso el único nombre que generaba el consenso entre Daniel Angelici, gran parte de la dirigencia y Nicolás Burdisso –el nuevo director deportivo–, causó justamente un pequeño cortocircuito entre las partes. Porque si bien hay un nombre que está por delante de las demás posibilidades, el juego de los diversos intereses comenzó a activarse otra vez. Por eso, en la rueda de las posibilidades, también retornó a la lista de candidatos un protagonista que aparecía con firmeza antes de la llegada del exzaguero.

Pese a la frustración de no poder contar con su exentrenador en la selección argentina, Burdisso se desenvolvió rápido para estar más cerca de concretar su primera decisión. Así, su cabeza se centró en dos nombres que le interesan demasiado. Gustavo Alfaro , que sumó muchos puntos en su consideración tras el descarte de Pekerman, y Eduardo Domínguez. Sin embargo, a estas horas, su prioridad es contratar al actual entrenador de Huracán.

"Tras la negativa de José, él pasó a ser el candidato número uno", le aseguró a LA NACION un dirigente. A la par, un directivo de las altas esferas, aportó una mayor certeza: "Es el que más cerca está". Además de otras cuestiones, el director deportivo terminó el contacto telefónico (Alfaro está fuera del país), que contuvo una larga charla futbolera, con una sensación grata. Por eso es que lo puso por delante de Domínguez, alguien que también le agrada mucho, pero que no terminaba de tener un concepto aceptable en el presidente y sus pares.

El nombre de Gustavo Alfaro genera un triángulo de posiciones opuestas. En sus vértices están posicionados el director deportivo, el presidente de Boca y también Mauricio Macri. Esta situación se trata de un nuevo capítulo en la interna entre ambos presidentes. Últimamente, sus pensamientos van por carriles diferentes. Ambos quieren a técnicos distintos; ambos quieren como candidato oficialista para las elecciones a presidente de diciembre 2019 a candidatos distintos.

Porque Alfaro se trata del hombre que más apoya Macri como posible entrenador de Boca a raíz del gran vínculo que llevan desde hace años. El presidente de nuestro país no tiene ninguna duda de que este es el momento de que tome las riendas del primer equipo.

Del lado de enfrente está Angelici. El DT de Huracán no lo termina de convencer. Algunos dirigentes hasta hablan de que es apenas el postulante más coherente de los que manejaba Burdisso: siempre habrá que recordar que muchos integrantes de la comisión directiva están en desacuerdo con la llegada del nuevo manager y, en efecto, con sus determinaciones. Tan solo por ese concepto, podría aceptar su llegada: lo prefiere antes que a otros. Pero la gran apuesta de Angelici es Antonio Mohamed: sin trabajo actualmente y con una amistad entre ambos, fue el hombre que picó en punta durante la semana pasada y que ahora se volvió a meter en la lista de candidatos: ayer, el Tano le pidió serenidad a Burdisso y que tenga un diálogo con Mohamed. De hecho, cuando el presidente comenzó su mandato (en 2011) ya tenía en la cabeza a Mohamed como uno de los técnicos que más le gustaba de la camada joven.

Burdisso está en el medio de las partes. Porque su prioridad era contratar a Pekerman: estaba muchos escalones por encima del resto. Entonces, para él, Alfaro no era prioridad. Y ahora sí: cree que es el indicado y está convencido de que debe ir a buscarlo. Incluso, cedió ante el pedido de su superior y tuvo un contacto con Mohamed, quedando a la vista lo que se había insinuado en la conferencia de prensa del lunes. Aquel día, en todo momento, Angelici dejó en claro que la decisión debía pasar por su visto bueno. No obstante, Nicolás no torció el brazo: piensa que es un técnico que no es ideal para este momento de reestructuración y tampoco lo terminan de seducir sus ideas futbolísticas.

A todo esto, incluso, se puede agregar a Carlos Bianchi. Está claro que, quizás, en este momento, al Virrey le hubiese gustado que el nuevo técnico fuera Eduardo Domínguez, su yerno. Pero hace varios años (2008), cuando se acercaron a él para recibir sus consejos, el Virrey lanzó un nombre: Gustavo Alfaro. Y eso, claro, también es buena señal para Burdisso.

Alfaro corre hoy con más posibilidades de ser el sucesor de Guillermo Barros Schelotto. Pero aún no está resuelto: debe lograr una difícil salida de Huracán, ya que tiene contrato hasta junio próximo, detalle no menor. ¿De qué manera se puede lograr?

En Boca ya se hacen a la idea de que Alejandro Nadur exigirá beneficios equivalentes al hecho de quedarse sin el DT que los clasificó a la Copa Libertadores y que lo colocó en las altas posiciones de la actual Superliga. Por eso creen que tendrán que preparar una oferta económica que puede llegar a integrar la salida de algunos jugadores. Aunque la principal idea es que Alfaro pueda solucionarlo negociando por su cuenta.

Las próximas horas serán clave. Pero Boca, mientras busca DT, también deja al descubierto sus pujas políticas.

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