Independiente eliminado de la Copa Sudamericana en la altura y por un rival limitado: un duro golpe a la historia

CONMEBOL Sudamericana Cuartos de final
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Independiente del Valle

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Independiente

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Ariel Ruya
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13 de agosto de 2019  • 23:45

La historia la escribe los que ganan. Independiente creó una leyenda de triunfos, vueltas internacionales, copas de todos los niveles. En los últimos años, más allá del sótano del descenso -disputó la primera B Nacional en la temporada 2013-14-, pocas veces mostró la credencial de sus pergaminos, la camiseta de la mística. Ocurrió, durante un puñado de meses, con Ariel Holan, un conductor sin nombre en el fútbol, que exhibió pasión y estilo. Obtuvo la Copa Sudamericana en 2017, con una maravilla de táctica y estrategia, con el orgullo recuperado en el Maracaná. Un empate contra Flamengo, ante unos 80.000 hinchas.

Antes y después, en el campo local e internacional, está a mitad de camino entre lo que supo ser y lo que es. La historia es genuina, evidente, orgullosa. La construcción de ese sendero lleva un largo tiempo y, en el mientras tanto, Sebastián Beccacece, el nuevo y joven entrenador, respeta la esencia. Anoche, en la altura de Quito -unos 2800 metros sobre el nivel del mar-, tuvo un digno desempeño, pero se derrumbó en el tramo final, perdió por 1 a 0 frente a Independiente del Valle y quedó eliminado de los cuartos de final de la Copa Sudamericana. En el primer encuentro, jugado en Avellaneda, había ganado por 2 a 1. El valor del gol de visitante para el conjunto ecuatoriano fue determinante.

Resulta el primer golpazo para el exayudante de Jorge Sampaoli y exconductor de Defensa y Justicia, uno de los mejores valores de nuestro fútbol. Tiene conocimientos de sobra, apuesta por la audacia y sabe dónde está parado. Habrá que ver cómo acepta este escenario, impensado tiempo atrás. Sobre todo, porque era la prioridad.

Tiene plantel de sobra para pelear contra los gigantes, contra Boca y River, en el campo doméstico -el último título local, fue en 2002, con el Tolo Gallego- y recuperar la efervescencia en el tono internacional. En realidad, la Copa Libertadores es la obsesión, lo demás es una suma de trofeos con prestigio, pero sin la prepotencia del que lo convirtió en el Rey de Copas. Tiene plantel -Campaña, Sánchez Miño, Domingo, Pablo Pérez, Cecilio Domínguez, Sebastián Palacios, Roa... y tiene un entrenador a la medida de su estirpe. Pero todo lleva su tiempo.

Tuvo personalidad, solidez y, por momentos, buen juego en la noche de Quito. Rápido, incisivo, cuando tuvo aire y arropado en el confort de Campaña -su mejor hombre, para sostener la ventaja conseguida en Avellaneda-, cuando Independiente del Valle lo apremió. La velocidad sobre la altura de un equipo acostumbrado a volar en estas latitudes fue determinante en los minutos finales. Independiente se quedó sin piernas, Independiente del Valle fue más punzante, agresivo sobre todo por las bandas. Y desde un costado llegó el gol ecutariano, convertido por Nieto, un zurdo que había entrado un puñado de minutos antes.

Independiente del Valle se convirtió en un inesperado verdugo de los grandes argentinos: antes de superar al Rojo, el equipo ecuatoriano ya contaba con victorias sobre Boca y River en la Copa Libertadores 2016, donde llegó hasta la final.

Los ingresos de Roa y Romero le dieron mayor impulso al ataque, una confianza indispensable para los metros finales. Benítez creó un par de historias bonitas, casi todas con mal final. Se hizo electrizante la parte final del espectáculo, porque Independiente avanzó con la vergüenza deportiva de saberse eliminado -tal vez, de modo injusto-, mientras que el equipo local se sintió a gusto en el golpe por golpe, con el estadio y el clima a su favor.

Figal fue expulsado en el último suspiro y, al final, la imagen quedó un poco descolorida, fuera de órbita. Independiente no explotó en Avellaneda, ganó apenas por un gol de diferencia y, más allá de las polémicas con la Conmebol, quedó a mitad de camino, otra vez, entre todo lo que promete y lo que puede ser.

Más allá de la altura, Independiente del Valle es un equipo limitado, previsible, que ahora va a jugar con el ganador de la serie Fluminense-Corinthians. Dos grandes. Independiente quedó lejos de Brasil.

Por: Ariel Ruya
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