Juan Pablo Carrizo volverá al Monumental, donde vivió su mayor tristeza deportiva

Juan Pablo Carrizo volverá al Monumental para enfrentar a River
Juan Pablo Carrizo volverá al Monumental para enfrentar a River
Alberto Cantore
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1 de agosto de 2019  • 00:30

Su última imagen en River es de dolor. El rostro cubierto de lágrimas en la tarde más oscura de la historia del club, después del empate 1-1 con Belgrano, de Córdoba, resultado que determinó el descenso de los millonarios a la primera B Nacional, en 2011.

Ocho años más tarde, Juan Pablo Carrizo regresará por primera vez al Monumental. Con otra camiseta, con un desafío muy diferente a aquel que aceptó cuando volvió a préstamo, luego de ser transferido a Lazio. De figura a villano, el guardavalla de Cerro Porteño, que eliminó a San Lorenzo en los octavos de final, estará otra vez en el escenario en el que dio una vuelta olímpica en 2009 y en la que sufrió la humillación más grande su carrera, ambos con River. "Me gustaría ver a la gente de nuevo. Volver y que me reciban como quieran. Yo siempre agradecí el trato de los hinchas, porque fue fenomenal, con respeto y cariño", señaló hace una semana el santafesino, de 35 años, cuando el equipo paraguayo que dirige Miguel Russo visitó al Ciclón.

Del título a la transferencia a Lazio; el préstamo a Zaragoza, de España y el retorno a River. Con Catania e Internazionale terminó el periplo europeo y comenzó la aventura americana: primero, Monterrey, de México; ahora, Cerro Porteño. Atrás quedaron el alto perfil, los riesgos que tomaba con sus gambetas, un recurso que los rivales tomaban como una burla y que le generaba discusiones con los jugadores contrarios y con algunos simpatizantes, quienes le recriminaban un juego más sencillo.

"Cerro me dio la posibilidad de atajar, de sentirme vivo. El Flaco [Roberto Nanni, el manager del club paraguayo] me convenció con el proyecto", resaltó en una charla con TyC Sports, quien comparte plantel con otros argentinos, como el volante Federico Carrizo y los delanteros Diego Churín y Joaquín Larrivey, autor del primer gol en el éxito sobre San Lorenzo.

Juan Pablo Carrizo el día del descenso con River, en 2011
Juan Pablo Carrizo el día del descenso con River, en 2011 Fuente: Reuters - Crédito: Marcos Brindicci

La vivencia del descenso

El descenso marca a todos los futbolistas que transitan ese delicado momento deportivo. "Lo que nos tocó vivir fue difícil, era un momento que tarde o temprano iba a llegar, porque se estaban haciendo las cosas mal. Nos tocó y son cosas que hay que asumir, una derrota deportiva muy triste, pero River se refundó a partir de ahí. Valió la pena, porque se dieron cuenta de que era necesario un cambio. No es que no hay que mencionar lo que pasó, pero eso lo fortaleció y River es ahora lo que es, porque quienes condujeron tuvieron otro punto de vista", relató el arquero.

De aquella experiencia, Carrizo se quedó con la imposibilidad de tener una revancha, porque el club no estaba en condiciones económicas de ensayar un nuevo préstamo. "Estaba ligado a un contrato y me tuve que ir silbando bajito. Hay que aceptar cómo se presenta la vida. Jonatan Maidana revirtió la situación y fue ídolo, tuvo la chance de quedarse. Igual, es inútil andar marcando culpables, porque no hay un solo responsable. Yo también la tuve, porque asumí un rol y si las cosas no funcionan es porque no se hicieron bien. Competí con el deseo de inclinar la balanza, era un desafío, porque acepté venir a pelear para no descender", recordó Carrizo, que protagonizó un par de bloopers en aquellos tiempos, como aquel gol en contra en la Bombonera, después de un córner que lanzó Pablo Mouche o una flojísima respuesta en un remate de mitad de cancha de Jonathan Ferrari, que le posibilitó a San Lorenzo igualar 1-1 (al final de ese encuentro con el Ciclón empujó al legendario Pato Fillol, que lo fue a abrazar en una muestra de confianza), mientras que frente a All Boys fue el área rival en un tiro de esquina y en el contraataque el uruguayo Martín Rodríguez marcó el 2-0.

Carrizo regresará al Monumental, el escenario de su mayor tristeza deportiva, el lugar donde intentó ser héroe y terminó con el traje de villano.

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