La ansiedad por cerrar el año antes de tiempo llevó a Racing a la peor despedida del Cilindro

Nicolás Zuberman
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11 de diciembre de 2016  

Fuente: LA NACION

Racing cometió el mismo error en el que cae buena parte de las personas en diciembre. Esa costumbre que se pone de moda a esta altura del calendario: empezó a pensar en 2017, en lo que viene, antes de que este 2016 se cierre. Que Gustavo Bou haya tomado la pelota después de que Fernando Espinoza pitara el penal por mano de Carlos Rodríguez es una prueba de ello. En la Academia, el pateador asignado es Lisandro López . Licha prefiere un penal antes que un mano a mano: convirtió 18 de los 21 que pateó en su carrera, un 86% de efectividad.

Sin embargo, el penal que podía marcar la igualdad transitoria cuando todavía quedaban veinte minutos de partido lo pateó la Pantera. Y lo atajó Nereo Champagne . ¿Por qué? Porque Bou quería despedirse del Cilindro con un grito de gol. La Pantera, se sabe, no tiene la mejor relación con el presidente Víctor Blanco . El entrerriano llegó con un contrato muy bajo, que fue mejorado a fuerza de goles. El presidente de la Academia no es muy afecto a esas negociaciones, además de que en dos ocasiones no quiso vender al delantero para no desarmar el plantel, para poder dar pelea en la Copa Libertadores. Pequeños cortocircuitos, sumados a alguna cuestión impositiva, que fueron dinamitando la relación hasta llegar a este punto. Desde el entorno del futbolista dicen que quiere dejar la mitad celeste y blanca de Avellaneda. Desde la dirigencia, aseguran que para eso tendrá que llegar una oferta jugosa.

Pero el caso de Bou no es el único. Nicolás Sánchez , con una oferta desde México, también parece haber tenido anoche su último partido en el club. Se podría haber escrito que era el último como local, pero el defensor fue amonestado a los 34 minutos del segundo tiempo y llegó a la quinta tarjeta, por eso no podrá estar en Santa Fe, ante Unión, en el cierre del semestre.

Ezequiel Videla , otro que quiere marcharse porque no se siente tenido en cuenta y podría haber tenido anoche su último partido en el Cilindro, ingresó a siete minutos del final, con Racing perdiendo 1 a 0, para llevarse el último aplauso de la gente. El cordobés ingresó por Pablo Álvarez, el lateral izquierdo. Y el segundo gol del aurinegro llegó justo por ese sector, que apareció vacío.

El guión de la despedida parecía escrito para una obra de terror. Bou, Sánchez y Videla son tres de los campeones en 2014 que quedaban en el plantel. Desde que arrancó el año, el de las salidas de Diego Milito y Sebastián Saja, los líderes del vestuario en los últimos años, se sabía que este 2016 iba a ser de transición para la Academia. Anoche terminó de quedar claro.

No fue la humedad lo que mató anoche a Racing. Fue la ansiedad. La Academia quiso cerrar este 2016 antes de que termine: buscó despedir a futbolistas que merecen su reconocimiento pero lo hizo antes de que se vayan.

Hasta febrero, la imagen que permanecerá en las retinas de los hinchas de Racing será la de anoche, una muy distinta a la que les había quedado quince días atrás, en la goleada ante Independiente. No sólo por la derrota por 2 a 0 como local ante Olimpo , un equipo que llevaba más de un año sin ganar como visitante. Sino por el espíritu que mostró el equipo, que leyó mal el presente pero también el futuro: los tres puntos que no sumó ayer podían ser importantes el año que viene.

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