La historia de la camiseta de Alemania que se exhibe en el Mineirao para conmemorar el 7-1

La casaca está en un gran corredor que conduce a las escaleras para salir al campo de juego; no es una de aquel día, pero fue entregada en febrero último para eternizar ese partido inolvidable en el escenario en el que esta noche River se mide ante Cruzeiro
Pablo Hacker
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27 de mayo de 2015  • 09:23

BELO HORIZONTE (De un enviado especial).- En el acceso a los sectores vip del Mineirao, hay una réplica gigante de la Brazuca, la famosa pelota del Mundial . Es uno de los pocos objetos que quedan aquí de la Copa del Mundo disputada hace casi un año. "Era chiquita, pero se fue agrandando a medida que Alemania nos metía goles", bromea un brasileño que mira al enorme balón. Es el sentir de muchos de los que visitan día a día este estadio. Se ríen, hacen bromas, pero en el fondo es una herida que no cierra ese 7-1 del 8 de julio de 2014, una fecha grabada para siempre en la historia de los mundiales.

"Antes jamás un alemán iba a venir a Belo Horizonte a conocer el Mineirao. En el último año, hemos recibido a varios", cuenta uno de los guías que hace los recorridos por el estadio. "Aunque lo lamentemos, es el partido que quedará en la historia", reconoce.

Y de tan histórico, en uno de los sitios principales del Mineirao, hay una camiseta de Brasil de aquel partido (la de Paulinho, quien ese día ingresó al inicio del segundo tiempo) junto a una de Alemania, firmada por todos los campeones del mundo y con una pequeña réplica de la Copa del Mundo delante. Detrás, se ve un afiche en el que se enumeran los encuentros disputados aquí durante el Mundial. Por supuesto, el 7-1 y también la agónica victoria de la Argentina por 1-0 ante Irán con aquel golazo de Lionel Messi.

¿En qué lugar del estadio está la camiseta de Alemania? En un gran corredor, que marca el camino rumbo a las escaleras que conducen al campo de juego. Es el lugar en el que se conectan los dos pasillos que llevan al vestuario local y visitante. Antes de ingresar al césped, uno puede ver la casaca.

En realidad, no es una de las camisetas del 7-1, porque se trata del modelo titular de Alemania y ese día los teutones vistieron la alternativa, similar a la de Flamengo. Cuando se terminó el Mundial, la FIFA no dejó prácticamente nada en el Mineirao. De los partidos disputados allí, sólo había quedado una camiseta de Colombia y otra de Grecia, que habían disputado el primer partido de la competencia en este estadio.

Entonces, el museo del Mineirao se las ingenio para conseguir prendas del histórico Brasil-Alemania. Dieron con una de las camisetas verdeamarelas, la de Paulinho, e hicieron una petición ante el consulado alemán de Río de Janeiro, que en febrero entregó la nueva casaca con la estrella del título conseguido y firmada por los campeones del mundo.

Harald Klein, cónsul alemán en Rio de Janeiro, fue el encargado de dársela al museo y ese día dijo: "Tenemos mucho cariño por el pueblo de Minas Gerais y aquí dejamos ahora un poco de nuestra historia también". Una camiseta, un partido inolvidable y una herida que aún no terminó de cicatrizar.

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