La tercera salida de un entrenador en menos de tres meses: Celtic de Glasgow vuelve a apostar por Martin O’Neill
El histórico DT norirlandés fue nombrado nuevamente como interino tras la salida de Wilfried Nancy, que apenas dirigió ocho partidos
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Celtic de Glasgow atraviesa una de las etapas más inestables de su historia reciente. En menos de 70 días, tres entrenadores han ocupado el banco del primer equipo, con un mismo desenlace: la salida anticipada. Tras el despido de Wilfried Nancy, quien apenas dirigió ocho encuentros, el club volvió a confiar en Martin O’Neill, símbolo del pasado reciente y figura con ascendencia en el vestuario. La presión por los resultados, el clásico perdido ante Rangers y el descontento de los hinchas fueron determinantes en una decisión que, una vez más, busca refugio en la experiencia.
Nancy llegó a Celtic en diciembre de 2025, luego de la breve, pero efectiva, gestión interina del experimentado O’Neill, que había asumido tras la salida de Brendan Rodgers. El técnico francés, de pasado reciente en Columbus Crew, acumuló seis derrotas en ocho partidos. La última, el 3-1 ante Rangers en Celtic Park, fue determinante para su adiós tras apenas 33 días de gestión. No solo por tratarse del tradicional clásico de Glasgow, sino por el impacto directo en la tabla: con ese resultado, ambos equipos quedaron igualados en el segundo puesto con 38 puntos, a seis del líder, Hearts.
Ese revés selló el destino de Nancy. Además de su salida, también renunció Paul Tisdale, jefe de operaciones futbolísticas, en lo que fue interpretado como una señal clara de ruptura interna. El Celtic comunicó la rescisión del vínculo del entrenador “con efecto inmediato” ayer lunes, en un escueto anuncio que anticipaba un nuevo giro.
Martin O’Neill, de 73 años, aceptó el llamado del club con la sobriedad que lo caracteriza. “Estoy muy contento, es más, me siento muy honrado de que me hayan pedido que vuelva a dirigir al equipo”, declaró al sitio oficial. Y agregó: “Sé que todos habríamos deseado que las cosas hubieran funcionado de otra manera con Wilfried, y personalmente quiero desearle buena suerte en todo lo que haga en el fútbol. Es un buen hombre y estoy seguro de que volverá a triunfar, no me cabe la menor duda”.
El técnico norirlandés, que ya había tenido un primer ciclo en el club entre 2000 y 2005, condujo al Celtic a la final de la Europa League en 2003, en la que perdieron ante el Porto de José Mourinho, y había regresado de manera interina tras la renuncia de Rodgers. En aquella gestión, su balance fue casi perfecto: siete victorias en ocho partidos. Ese contraste con los números de Nancy terminó por convencer a los dirigentes de volver a confiar en su figura para estabilizar la temporada.
La derrota en el clásico ante Rangers fue más que una caída deportiva. La magnitud del resultado, la desazón del público verde y la forma en que el equipo se desmoronó tras estar en ventaja, marcaron un punto de inflexión. Especialmente para el entrenador, que dejó su cargo. Marcelo Saracchi, a préstamo de Boca desde mitad de 2025, no juega hace ocho partidos por una lesión en el muslo.
Los hinchas reaccionaron con dureza. Muchos abandonaron el estadio antes del final del encuentro, y los que permanecieron, abuchearon al equipo, según contaron algunos medios. Luego, se congregaron en las inmediaciones del estadio para expresar su malestar, en un clima de fuerte tensión que reflejaba el descontento por la gestión del club en los últimos meses.
Celtic atraviesa una crisis deportiva inusual en el contexto de su dominio local (ganó los últimos cuatro torneos). Cotizado en la Bolsa de Londres y con una estructura accionaria estable, el club había conseguido duplicar el valor de sus acciones en cinco años y triplicarlo en una década, con una facturación en crecimiento y apenas tres ejercicios con pérdidas. Sin embargo, el escaso peso internacional del plantel y las decisiones dirigenciales enfocadas en la sostenibilidad financiera —y no en la inversión deportiva— generaron críticas persistentes al accionista mayoritario, Dermot Desmond.
Este nuevo giro en el banco de suplentes volvió a despertar ese debate. O’Neill fue tajante al ser consultado por TalkSport: “Obviamente, los resultados recientemente no han sido buenos, pero aun así fue un poco sorpresivo. Me resulta muy difícil decirle que no al hombre que me puso en este cargo hace 25 años”. Su referencia apuntaba directamente a Desmond, quien impulsó su regreso.
O’Neill confirmó que el club irá “a fondo” en la búsqueda de refuerzos durante el mercado de enero. “Tendremos que suplementar al plantel de alguna manera si es posible. Las ventanas de enero son difíciles, pero necesitamos hacerlo y vamos a intentarlo con todo”, sostuvo. La premisa es reforzar el grupo con urgencia, consciente de que la exigencia por resultados inmediatos marcará cada jornada.
Consultado por los objetivos, O’Neill fue prudente: “No se me ha pedido expresamente que gane la liga. Pero está claro que estamos detrás y que ahora Rangers también nos alcanzó. Es un gran desafío. En esta época, todo es cuestión de resultados inmediatos”.
Con 38 puntos en 20 fechas, el Celtic comparte el segundo puesto con Rangers y sigue a seis del sorpresivo Hearts. La tabla no es definitiva, pero el margen de error se ha reducido drásticamente. O’Neill volverá a sentarse en el banco el próximo sábado frente a Dundee United, en busca de volver a cosechar victorias. Será su tercer ciclo al frente del equipo, esta vez con un plazo definido: hasta el final de la temporada.
Mientras tanto, el club intenta recuperar no solo su forma deportiva, sino también el vínculo con sus hinchas. El regreso de un emblema como O’Neill aparece como un intento por devolver algo de certidumbre y liderazgo a una campaña que, hasta ahora, ha estado signada por las decisiones erráticas. El resultado final, una vez más, dependerá de su capacidad para transformar urgencias en rendimiento.
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