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Con apenas 21 años, Alejandro Garnacho ha vivido el brillo y también las sombras del fútbol de primer nivel. Asomó como un verdadero prodigio allá por 2022, cuando debutó en la primera de Manchester United. El mundo parecía a sus pies. Paralelamente, aparecía en su horizonte la camiseta de la selección argentina, que había elegido vestir pese a ser España su lugar de nacimiento. Sin embargo, la carrera del atacante fue en declive. A tal punto que Manchester decidió transferirlo al fin de la pasada temporada, empujado por los cortocircuitos que tenía con el entonces técnico de los Reds, Ruben Amorim, y por un rendimiento deportivo que había dejado de conformar.
Garnacho recibió una promisoria oportunidad: Chelsea lo compró en 46 millones de euros. Enzo Maresca, por entonces DT de los Blues, estaba entusiasmado con él, aunque pronto encendió alertas con sus declaraciones: “No está al 100%, necesita trabajo”. El entrenador italiano lo tuvo en cuenta y lo alentó, pero el sorpresivo despido en el inicio de 2026 provocó que Garnacho perdiera terreno. Y los minutos que le brindó el nuevo técnico, Liam Rosenior, no fueron aprovechados.

El diario inglés Telegraph amaneció este sábado con un lapidario artículo sobre el delantero que representa a la Argentina. “Por qué los hinchas de Chelsea están perdiendo la paciencia con Alejandro Garnacho”, se titula la nota, cuya bajada es aún más elocuente: “La reticencia a enfrentarse a los defensas denota una falta de confianza en sí mismo por parte del extremo; además, Rosenior admite que sus propios compañeros se burlan de él por su mal control del balón”.
El detonante fue el último fin de semana, en el partido que Chelsea remontó ante West Ham para ganar por 3 a 2. Garnacho, que había sido alineado como titular por Rosenior, fue reemplazado en el entretiempo. Era la séptima vez que el argentino era sustituido antes de la hora de juego desde su llegada a Chelsea, donde solo disputó el partido completo en dos ocasiones. El exjugador del Chelsea Pat Nevin estuvo en el partido del West Ham como comentarista de la BBC y consideró que Garnacho debía ser sustituido por su propio bien. “Estaba recibiendo un trato muy, muy duro [por parte de los aficionados]”, dijo Nevin. “Yo decía: «Sáquenlo, no es justo para él. Podría destrozarlo»“.

Nevin profundizó: “No lo conozco en absoluto [a Garnacho], pero es uno de esos jugadores que son abucheados allá donde van. No hay muchos jugadores que sean abucheados por todos los aficionados rivales. [Marc] Cucurella es uno de ellos, pero también lo es Garnacho. Y es aún más difícil si tus propios aficionados se suman a los abucheos. Eso le pasó a Cucurella al principio de su carrera en el Chelsea y demostró que se puede dar la vuelta a la situación con trabajo duro y mostrando voluntad".
Cierto es que Rosenior fue indulgente con Garnacho y salió a apoyarlo antes del duelo de este sábado, en el que el delantero volvió a sumar minutos, aunque su ingreso por Palmer a los 16 minutos del segundo tiempo no modificó un partido que estaba definido desde la primera parte. Con un triplete de Palmer, Chelsea venció a Wolverhampton por 3 a 1.
“Garna es un jugador excepcional, por eso está aquí y le esperan muchos buenos momentos”, lo elogió Rosenior.
Garnacho ha sido sustituido en los cuatro partidos que ha disputado como titular con Rosenior, y su mejor contribución ha sido como suplente en la ida de las semifinales de la Carabao Cup contra el Arsenal, en la que marcó dos goles. Desde su llegada a Chelsea, participó de 28 partidos, con 6 tantos y 3 asistencias.
“Lo más llamativo ha sido la aparente reticencia de Garnacho a enfrentarse al defensa rival, ya que a menudo ha preferido retroceder y buscar a un compañero detrás de él”, describe el artículo de Telegraph. En la misma nota, se pone en duda la confianza de los compañeros en el delantero: “Hubo momentos durante su aparición como suplente en el partido de vuelta contra el Arsenal en los que los jugadores del Chelsea retrocedieron en lugar de pasarle el balón a Garnacho para que intentara superar a su rival”.
Con el Mundial a la vista, las oportunidades se van achicando. En 2025, Lionel Scaloni no convocó nunca al delantero nacido en Madrid para integrar la selección argentina. El último llamado fue para la doble fecha de eliminatorias de noviembre de 2024. En aquella oportunidad jugó los últimos 26 minutos en la derrota por 2-1 ante Paraguay en Asunción. Cinco días más tarde, se quedó mirando desde el banco cómo Argentina le ganaba a Perú por 1 a 0 en el Monumental.


