Maradona y Ruggeri: el 'atraco' a la utilería de la selección y cómo sería la reacción de Diego ante el VAR

Ruggeri y Maradona recordaron varios momentos que compartieron en la selección nacional
Ruggeri y Maradona recordaron varios momentos que compartieron en la selección nacional Crédito: Captura de TV
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10 de septiembre de 2019  • 20:05

En la selección caminaron a la par y, desde la convivencia, construyeron una relación que el paso del tiempo jamás esmeriló. El afecto entre Oscar Ruggeri y Diego Maradona se refleja en cada charla, en cada gesto. Es una complicidad que no necesita de palabras para que broten los recuerdos, las anécdotas, los momentos de intimidad que desanduvieron durante tres mundiales, entre 1986 y 1994. El primer entrenamiento de Maradona como flamante director técnico de Gimnasia y Esgrima La Plata resultó la llave para que sostuvieran una ida y vuelta que viajó desde la emoción de la presentación del Diez, el domingo pasado, en el Bosque, a las historias que compartieron en los días que ambos se consagraron campeones y subcampeones del mundo con la Argentina.

La memoria de Ruggeri hizo de guión para que Maradona demostrara esa chispa características que utiliza para ensayar definiciones. "Armando, escuchame. Te seguí y me poné muy feliz lo que estás pasando. Contame qué te pasó en la manga, [el domingo, en la presentación], porque hacía mucho que no te veía así. Te emocionaste, qué te pasó por la cabeza", lo alentó el panelista del programa 90 Minutos, de Fox Sports. "Se me apareció mamá y todo tiene un porqué. Soy un llorón", la respuesta emotiva que lanzó Diego, que aprovechó el pasaje para recomponerse y saludar y felicitar al grupo periodístico por ser galardonados con un premio Martín Fierro. "Creo que lo ganaron en un 70% por mi amigo el Cabezón [Ruggeri], sin lugar a dudas", disparó, entre risas, y acto seguido fustigó el trato que recibió en algunos programas de TV. "Ustedes [los periodistas] son unos boludos. El otro día pongo la televisión y dicen que a Maradona no se le entendía nada. Y no, boludo, si estaba llorando".

El recuerdo de Doña Tota y Don Diego, los padres de Maradona, fue un capítulo de la charla. "Salgan de acá. Si no ganan, no les hago de comer", comentó el entrenador del Lobo, sobre las respuestas de su madre. "Mi viejo, otro santo; qué crack. Cabezón, la verdad que tengo que decirte gracias por toda tu amistad y te felicito porque a mí me dicen 'Diego, ¿cómo te reinventas? Y no, no [me reinventé], yo tomé clases con Ruggeri", resultó la humorada que ensayó, antes de retroceder en el tiempo y viajar hasta la concentración de Trigoria, el centro deportivo de la Roma, que fue el búnker de la selección en la Copa del Mundo de Italia 1990.

Cómo se durmió Maradona con la Copa del Mundo en el avión de regreso de México, después de la victoria 3-2 sobre Alemania, fue un segmento de la charla. "Terminamos el partido, fuimos a la cancha de entrenamiento, dimos una vuelta solos con la copa y nos dijeron: vayan a armar las valijas. No las podíamos tocar antes, por cábala, porque el que las armaba se tenía que ir. Íbamos a comprar los sombreros mexicanos y no hay forma de llevarlo, compramos tres o cuatro, armamos todo rápido, y nos trajeron en el avión. Pero la copa la tuvo siempre él (Diego). Pensamos: tranquilos, se va a dormir. "Se durmió Diego", se escuchó, y como pudimos se la sacamos. La Copa era de él. Aprovechamos, pum, se la encajamos otra vez y chau", había contado Ruggeri, un par de programas atrás, a lo que Diego respondió: "No me enteré, tenía un par de copas de más. El profe [Ricardo] Echeverría, que el Cabezón lo recordaba y lo vamos a recordar para siempre, hizo que nosotros fuéramos en un 70% campeones en México".

Como si se tratara de una entrevista, Ruggeri proponía y Maradona, respondía. "Salíamos a entrenar y te llamaba y decía: Vení, agarrala. Y qué se la ibas a agarrar. Antes del partido con Corea [del Sur, el debut en México 1986], me doblé el tobillo. El Tano [Salvatore Carmando, masajista e inseparable de Maradona en Napoli y al que el Diez llevó al Mundial] me hacía tirar de la camilla del dolor", comentó el defensor. "Yo le dije: quiero que me recuperes al Cabezón para arrancar como arrancamos. Tal es así que te tiré un centro, bah le pegué a la pelota y te cayó en la cabeza", le contestó Maradona, que recordó la jugada con la que la Argentina logró el 2-0 parcial.

"Las patadas que te pegaban", lo acicateó Ruggeri a Maradona sobre el maltrato de los coreanos. "Nunca vi un partido. Benjamín [su nieto e hijo de Sergio Kun Agüero] me dice, pero Babu a vos te pegaban y no te caías. Que no me voy a caer, me tenía que levantar de nuevo porque si no me cobraban nada".

Maradona recordó otra anécdota, que tuvo como protagonistas a Claudio Caniggia y Mariana Nannis, durante la concentración previa al Mundial de Estados Unidos 1994. "Estábamos en el Boston College hablando con el Cabezón y cae una limusina blanca, espectacular, con luces rosas. ¿Quién podía ser? Y a mi papá le gustaba mirar los autos. Él agarró y miró, dio dos vueltas... y la limusina se empezó a mover, viste? Y le mandó visera, y dijo: ¡gol, carajo! ja ja".

El "atraco" a la utilería fue otro tema de charla. "Armando, ¿te acordás cuando no teníamos ropa? Vos nos mandaste", fue el puntapié que dio Ruggeri y Maradona recogió la pelota. "Eso caducó, por eso lo podemos contar. Pero le quiero contar a la gente que fui un ladrón y el choreo puede quedar entre los 10 más grandes de la historia. Te acordás que metíamos los cosas que traían los soldados en los bolsos: pantaloncitos, botines, y no nos daban nada. Estaban el Checho [Sergio Batista] y [Pedro] Pasculli, vos, un par más. Metíamos la pilcha [robada] debajo de la cama y las camas casi llegan al techo. Los bolsos lo trajeron tres colimbas y [faltaban tantas cosas] que cuando se la llevaron era uno", relató Diego, a pura carcajada y fiel a su estilo hizo causa común con los débiles: "Había jugadores que no tenían nada, le faltaban un montón de cosas. Y da bronca, porque se rompen todo para entrenar y no te daban ni la mitad de lo que traían de Alemania, porque lo llevaron desde Alemania, no desde acá".

Para rematar, y ya de vuelta con su tarea de director técnico del Lobo, Ruggeri le mencionó la utilización del VAR para revisar una jugada. "Hacés el gol, salís gritando y te dicen: pará, que vamos a revisar.", la escena que idealizó Ruggeri y que desató la humorada de Diego: "Se arma un quilombo. Nooo, se arma un quilombo para 49, quedate tranquilo".

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