El desafío de los técnicos: cómo pasan de la ilusión a la realidad

Fuente: Archivo
Cada uno con su estilo y con sus urgencias, los entrenadores se imaginan un equipo que después deben modificar cuando las negociaciones se frustran; desde la "paciencia" de Arruabarrena hasta la "preocupación" del Tolo Gallego
Ariel Ruya
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9 de enero de 2015  • 22:30

Afirma el Vasco Arruabarrena , el entrenador de Boca, con una pizca de ironía y su estilo campechano: "Boca no es Papá Noel ni los Reyes Magos. Nos piden mucha plata por cada refuerzo. Soy un hombre paciente, y estoy confiado en los jugadores que tengo. Sé que quienes vayan a venir harán lo mejor para hacer una buena pretemporada". Cuenta Marcelo Gallardo , el técnico de River, aún con el sabor del campeón sudamericano, pero con debilidades renovadas: "Yo no quiero diez futbolistas. Los dirigentes saben que tienen que hacer un esfuerzo por los tres que pedí. River es tan grande que cuando se menciona un jugador, se arma mucho revuelo y se complican las cosas". Advierte el Tolo Gallego , otra vez en Newell's, arropado por su antigua energía y desnudo de incorporaciones: "Lo que más me preocupa son los refuerzos. Le di una lista a los dirigentes. Tengo que armar el plantel de atrás para adelante y todavía no tengo el equipo que va a jugar porque no está completo".

El Vasco, el Muñeco y el Tolo. Pero también, el Patón Bauza, en San Lorenzo, el Negro Almirón en Independiente y..., tantos otros. Deben ser 30, exactamente. Porque de algún modo u otro, ningún entrenador cuenta con los instrumentos ideales para volar. Porque se presentó el tercer elemento de la lista, porque no cierran los números, porque se fueron más de los que llegaron. Porque, sobre todo, planificaron una estructura imaginaria en la cabeza y, con el paso frustrante del tiempo, detrás de las negociaciones vacías, deben cambiar sobre la marcha. De la ilusión a la realidad, en un puñado de días.

El caso por caso resulta un excelente ejemplo. Tal vez sea Boca el elenco con más urgencia, por la gloria millonaria en el año que pasó y por las nubes propias. El Vasco soñaba con este equipo (nada descabellado, por cierto): Orion; Peruzzi o Aguirregaray, Forlín, Cata Díaz y Casco o Tagliafico; Pablo Pérez, Erbes y Gago; Lodeiro; Calleri y Chávez. Y lo que va probando hoy es... Orion; Marín, Federico Bravo (volante central reubicado como defensor), Díaz y Colazo; Pérez, Erbes y Gago; Juan Manuel Martínez, Calleri y Chávez. El Vasco, que se reunió anoche con Daniel Angelici, pretende dos laterales (un derecho y un zurdo o uno que pueda jugar por ambos lados), un central (Tobio, en primer plano, ante la salida de Forlin) y un enganche (Lodeiro).

San Lorenzo soñaba con Bergessio y Bertolo, ahora piensa en Blanco, el hábil ex volante de Lanús; hasta ahora incorporó a Mussis, de poco rodaje en la última temporada. El equipo, hoy, sería idéntico al que dejó una pálida tarea en la final del mundo contra Real Madrid.

El ideal de Almirón en Independiente incluye a varios refuerzos (el DT se despidió de Godoy Cruz porque no le trajeron las incorporaciones que pidió, seis meses atrás). El anhelo: Rodríguez; Zárate, Aguilera, Cuesta y Papa o Delgado; Méndez y Diego Rodríguez o Alemán; Mancuello; Pisano o Noir, Albertengo y Pizzini. La realidad es otra.

El caso más notorio y reciente es el Tolo, el entrenador de Newell's. La diferencia entre Gallego y tantos otros es la energía, el estilo y, sobre todo, el respaldo de su trayectoria. Ni el conductor de Crucero del Norte ni el líder de Nueva Chicago serían capaces de elevar la voz. Aunque el malestar sea parecido. Se sumaron el arquero Luciano Pocrnjic y el volante Hernán Bernardello. "Es mejor que traigan dos centrales..., aunque con uno estaría bien", sugiere, una contradicción insólitamente lógica. ¿Su equipo? Un rompecabezas. Como el Central de Chacho, como el Vélez de Russo, como...

River es el campeón sudamericano. Y Racing es el ganador doméstico. En ese contexto, se exhiben tranquilos... Bueno, no tanto... Gallardo y Cocca quieren potenciar los equipos porque la Copa Libertadores representa el nuevo y superador desafío. ¡Se rechazó una oferta de 7 millones de dólares por Germán Pezzella! River casi no sufrirá bajas (¿Mora?) e incorporó a Pablo Aimar, una maravillosa incógnita. Y Racing sólo vendió a un suplente, Hauche, reemplazado por Brian Fernández, de Defensa y Justicia. Pero River quería a Pity Martínez, de Huracán y al moreno Ayoví... y nada. Y Racing pretendía a Maxi Moralez y Licha López... y nada. Los técnicos, ahora, deberán incorporar un valor desprovisto en el mercado: la imaginación.

Por: Ariel Ruya
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