

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

"Un Napoli cosí no si lo vedeva da tempo. Esattamente dagli anni d’oro targati Diego Armando Maradona".
No debería necesitar traducción la definición de La Gazzetta dello Sport, escrita en enero de 2011, cuando el equipo del Sur italiano volvía a entreverarse en la pelea por el scudetto con en Milan, como en los buenos viejos tiempos.
Como en los tiempos de Diego Armando Maradona, esos que terminaron de manera abrupta y traumática hace exactamente 20 años. Aquel 17 de marzo de 1991, tras el triunfo ante el Bari por 1 a 0, Maradona fue sorteado para el control antidoping. Siete días después, el 24, cuando todavía el resultado de aquel análisis era una incógnita, perdería ante la Sampdoria, como visitante, por 4 a 1. Convirtió un gol, de penal. Serían su último partido y su último gol en la historia del club. Aquel análisis dio positivo, con restos de cocaína.
Para Maradona, fue el comienzo de una serie de infortunios: el 1° de abril partió desde Italia hacia la Argentina; el 8 de abril, la Comisión de Disciplina de la Federación Italiana de fútbol lo suspendió por 15 meses; el 26 de abril fue detenido por la Policía Federal en un departamento de la calle Franklin, en Caballito, por consumo de drogas.
Para el Napoli… no fue mejor. Después de dos scudettos (1986/87 y 1989/90), una Copa Italia (1986/87), una Copa de la UEFA (1988/89) y una Supercoppa italiana (1990/91), empezó a vivir otros tiempos…
A la debacle económica le siguió la debacle deportiva. En la temporada 1997/98 terminó 18°, con apenas 11 puntos, y cayó a la Serie B. Dos años estuvo allí, hasta que volvió en 2000. Dura poco: enseguida vuelve a descender.
Si las cosas no funcionaban dentro de la cancha, mucho menos afuera. La puja de empresarios por hacerse de las acciones del club. Giorgio Corbelli y Salvatore Naldi terminan desplazando a Corrado Ferlaino, el polémico presidente de la era maradoniana, pero el primero de ellos termina en la cárcel. Y el Napoli, de alguna manera, también. Después de un bienio (2002/2004), el gran club del Sur escucha una sentencia similar a la que alguna vez escuchó Racing en la Argentina: "Por sentencia del Tribunal Civil de Nápoles, la Societá Sportiva Calcio Napoli se decreta quebrada". La deuda ascendía a 79 millones de euros. En esas condiciones, no podían ni siquiera afrontar el torneo de Serie B. De acuerdo a las leyes deportivas, debe recomenzar desde la Serie C1. Hasta fue obligado a cambiar su nombre.
Pero una vez apoyados los pies en el fondo, el ascenso fue inevitable. Se terminó de concretar, recién, en junio de 2007. A partir de allí, se dio la época del renacimiento, no necesariamente sencilla.
Sólo este año el Napoli ha vuelto a pelear en lo más alto, y justo contra el Milan, su archirival de aquellos gloriosos’80 que terminaron, de manera abrupta y traumática, en marzo de 1991. Hace exactamente 20 años.

