Oro para Lionel Messi, plomo para Barcelona: el sexto premio al mejor jugador en medio de una temporada complicada

Lionel Messi, ganador del Balón de Oro por sexta vez
Lionel Messi, ganador del Balón de Oro por sexta vez Fuente: AFP - Crédito: Anne-Christine POUJOULAT
Juan I. Irigoyen
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2 de diciembre de 2019  • 17:35

BARCELONA. - En la víspera de la 64 edición del Balón de Oro, en los programas de fútbol de la televisión española ya se comenzaba a discutir sobre la posibilidad de que Lionel Messi levantara su sexto galardón. Ya no se hablaba de Cristiano Ronaldo (desde que dejó Real Madrid carece de protección mediática en la capital española), tampoco de Luka Modric, el único ganador del premio de la Revista France Football que no opta a repetir el título desde su creación en 1956. El debate, entonces, sin los nombres de CR7 y del Nº10 de la casa blanca, se argentinizó. Y en la tertulia futbolera apareció el nombre de Diego Maradona. Estuvieron quienes se posicionaron en favor del campeón del mundo en México 86. "Si comparás el mejor año de Maradona con el mejor de Messi, me quedó con el de Diego", puntualizó el ex jugador de Independiente, hoy comentarista de TV, Gustavo López. Un analista millennial le contestó: "Leo ha tenido una consistencia en el tiempo que Maradona, por los motivos que fuesen, no la logró".

Y es justamente ese el argumento que ponderan en la Ciudad Deportiva del Barcelona. "Lo que ha hecho Leo desde que debutó en el primer equipo del Barça no lo ha hecho nadie. Y si Cristiano ganó lo que ganó es porque el Madrid influye lo que influye. Leo podría tener dos o tres Balones de Oro más", subrayan en los despachos de la Joan Gamper. "Leo ha estado en todos los equipos desde hace 15 temporadas, liderando y ganando. No hay otro club en el mundo que haya tenido los éxitos del equipo de Messi", asegura Josep Maria Bartomeu, presidente del Barcelona. La primera vez que el capitán de Argentina quedó entre los tres mejores de Europa fue en 2007. Desde entonces, sólo se bajó del podio en 2018, después de conquistar LaLiga y la Copa del Rey con el Barça, pero tras caer en los octavos de final de Rusia. Hoy, con 32 años, vuelve a reinar. Su última conquista había sido en 2015 cuando tenía 28. Y se ha convertido en uno de los 11 futbolistas que lo alzó una vez sopladas las treinta velas.

De los seis Balones de Oro que tiene es sus vitrinas, este último que levantó en el Teatro de Chatelet de París fue el más importante para La Pulga. Y no porque se haya convertido en el máximo ganador, que también; sino porque lo puede disfrutar junto a sus hijos. Ya nadie le tendrá que explicar a Thiago y a Mateo, seguramente sí a Ciro, que su padre dominó el fútbol como nadie en la era en la que el fútbol dominó el marketing como ningún otro deporte. Ya nadie les tendrá que mostrar por Youtube cuando su padre se convertía en el más ganador de los ganadores. En el retrovisor ya quedó Cristiano Ronaldo (34 años) y duplica en Balones de Oro a Michel Platini, Johan Cruyff y Marco van Basten (tres). Hay pocas marcas individuales que le quedan por batir al rosarino. Tiene en la mira el récord de Pelé en el Santos (643) como el máximo goleador en un mismo club, suma 614; está segundo en la tabla de artilleros de la Champions, 114 por los 127 de CR7; y le faltan dos Ligas de Campeones para alcanzar a Paco Gento (6).

La Orejona es el gran objetivo de Messi. Insistió e insistió el pasado verano para que el Barcelona repatriara a Neymar. El capitán, como la mayoría de los pesos pesados azulgranas, entendía que el regreso de paulista, sumado a un refuerzo estelar como el volante De Jong era lo que le faltaba al equipo para volver a mandar en Europa, después de los chascos monumentales de Roma y Liverpool. Dos goleadas estrepitosas lejos del Camp Nou, que todavía escuecen en el grupo. Asusta el reloj en un vestuario envejecido al que le cuesta renovarse. Un error compartido entre los dirigentes y los jugadores. En los despachos no hay quien le ponga límites a un grupo de futbolistas que participaron en la era más laureada del club. "Sólo basta ver los WhatsApp que les mandan los jugadores a los directivos para entender quién tiene el poder", cuenta, resignado, un histórico empleado del club.

El problema, en el Barça, es la duración del mandato de Bartomeu que expira en 2021. El presidente intentó ligar su estadía a Messi. No pudo. El rosarino se anticipó a la jugada y, en 2017, en la última renovación, pidió una cláusula en al que se guarda la posibilidad de dejar el club este verano. Y aunque el Barça este buscando volver a sentarse a negociar con Jorge Messi, padre y representante del jugador, tiene dos problemas: cómo afrontar el sueldo (ya cuentan con la masa salarial más alta del mundo) y cómo convencer al Nº10 con un proyecto ganador.

Ernesto Valverde tiene los días contados en el Barça. "Hay un ambiente muy diferente al de los dos últimos años. Está todo medio raro. Ernesto pasa un poco de todo y el vestuario va a su bola", explican en la Ciudad Deportiva. La campaña pasada, el DT estaba fuera del Camp Nou hasta que los dirigentes se enteraron de que tenía la banca de Messi. Una situación similar a la de Scaloni en la AFA. Pero hay quien acusa a Valverde de ser demasiado permisivo con los jugadores. "Quisiera Ernesto o no, nos íbamos a ir de fiesta igual", le dice Piqué a Hiroshi Mikitani, dueño de Rakuten, sponsor del Barça, en una escena del documental Matchday que se estrenó el pasado viernes sobre la última temporada del club. Y están los que le achacan al DT la falta de trabajo. "No sé cuánto tiempo hace que estos jugadores no entrenan bien. ¿Desde Guardiola? ¿Quizá el primer año de Luis Enrique?", comentan en el club. Esta campaña, los jugadores del Barça suman 19 lesiones. "¿Por qué?", se preguntan en la dirección deportiva; "por qué no entrenan, pero no es culpa de Ernesto. Estos jugadores hacen lo que quieren". Messi, que tuvo dos problemas musculares -lesión en el sóleo y recaída-, asegura que su puesta a punto la consigue en la cancha.

El futuro no se vislumbra encantador para el Barcelona. "Pero tenemos a Leo", se confían desde el cuerpo técnico. Y con el Nº10 el Barça se anima a todo. El fútbol del rosarino les alcanzó para ganar en España, no en Europa. Mientras persigue la Champions, Messi se baña en oro en París. Ya suma seis, Maradona obtuvo uno honorifico (en los ochenta el premio era solo para jugadores europeos); Di Stefano, nacionalizado español, dos; y Sivori, con pasaporte italiano, uno. Lo nunca visto. Y, seguramente, lo que nunca se verá.

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