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Falta un paso. Hay que darlo, claro. Hay que pasarlo. Pero el 2-0 conseguido en Córdoba frente a Instituto promete un final feliz para mañana en el Nuevo Gasómetro. San Lorenzo, salvo un repentino colapso futbolero, va a seguir en Primera luego de pasar, en teoría, una apacible Promoción. En estos días, que empezaron con el triunfo por 3 a 1 contra San Martín, de San Juan, en su casa, está por cerrar la mejor semana del Ciclón en el año. Nunca, pero nunca, había conseguido dos victorias seguidas, toda una curiosidad de una temporada que ya es una de las peores de su historia. Hoy, San Lorenzo parece un oasis, luego de seis meses de suplicio, de derrotas y de escándalos varios, con incidentes dentro y fuera del campo de juego.
Pero el tema, ahora, es el futbolero. San Lorenzo ganó apenas ocho partidos de los 28 disputados, entre el verano, el Clausura, la Copa Argentina (pasó dos series por penales) y la Promoción. Peor, imposible. Pero resurgió cuando debía hacerlo. Dos veces estuvo al borde del precipicio: enfrentó a Newell's en descenso directo; enfrentó a San Martín en descenso directo. Y con las pulsaciones con demasiada energía, en el Nuevo Gasómetro, pasó los dos desafíos, aunque en ambos casos tuvo complicidad arbitral. Apenas una excusa: el Ciclón sufrió más que ningún otro equipo de los de abajo con los errores de los jueces.
San Lorenzo apenas ganó el 28,57 por ciento de lo que jugó. Se entiende por qué cayó tan bajo, más allá de los desajustes de las tres últimas temporadas completas, en el terreno deportivo y en el campo de los escritorios.
Hoy, ahora, cuando disfruta de su mejor semana, apenas 15 días después del 0-0 contra Independiente, que había provocado una angustia mayúscula, ya que debía enfrentar a los sanjuaninos en descenso directo, no puede olvidarse de lo que pasó. La angustia de seis meses de golpazos.
Las sonrisas en la salida de los jugadores luego del triunfo contra Instituto, en Córdoba, son la mejor imagen. También, en la práctica vespertina en el predio que la AFA tiene en Ezeiza, las risas son parte de la escena. Falta un partido, es cierto. Hay que cerrar la historia angustiosa con un final esperanzador. Aunque, luego del último espectáculo, habrá que ver qué cartas tiene el club, en crisis dirigencial y económica.
Se irían Jonathan Bottinelli, Charly Bueno y Emmanuel Gigliotti, entre otros. Caruso va a pedir jugadores desconocidos en el ámbito local. Y el presidente Carlos Abdo, aún hoy, no sabe si va a seguir. Va a reunirse con los dirigentes, con los que tiene diferencias casi irreconciliables, para intentar bajar los decibeles, aunque siente que su ciclo ha acabado. Más aún: no hay dinero por ninguna parte. Y sobran las deudas.
"Queremos que llegue rápido el domingo y sacarnos esta mochila de encima", cuenta Buffarini, una de las revelaciones recientes. Ya llega el domingo. También, los regalos que volverá a donar el polémico conductor. San Lorenzo está por cerrar la mejor semana de 2012.




