Perú-Argentina: las travesuras de "Oliver", cuando Lionel Messi convirtió más de 20 goles en Lima

Messi, inconfundible, el primero de la izquierda, con la casaca leprosa, compañeros y en plena camaradería con chicos peruanos del "Delfìn", la Academia Cantolao; fue en Lima, en 1997, con 9 años... Newell's ganó el torneo y la Pulga asombró a todos
Messi, inconfundible, el primero de la izquierda, con la casaca leprosa, compañeros y en plena camaradería con chicos peruanos del "Delfìn", la Academia Cantolao; fue en Lima, en 1997, con 9 años... Newell's ganó el torneo y la Pulga asombró a todos
Cristian Grosso
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17 de noviembre de 2020  • 08:48

Verano de 1997, Lionel Messi tenía 9 años. Primer viaje internacional para el pequeño futbolista. Destino: Lima. La Academia Deportiva Cantolao había invitado a la 'Máquina' de Newell's, la categoría 87, a participar de la Copa de la Amistad. Juran que Messi convirtió más de veinte goles en el torneo. Cuentan que aquella canchita, hoy, es un almacén de contenedores en el puerto del Callao, muy cerca del aeropuerto internacional Jorge Chávez. Quedan los recuerdos de una fascinación.

Messi vivió una semana en la casa de uno de los pibes, Kevin, que también intervino en el campeonato. Kevin Méndez. La familia Méndez, residente en el distrito limeño de Pueblo Libre, casi en una tarea de detectives se había tomado el trabajo de averiguar quién era el mejor de los visitantes rosarinos. "Messi, se llama", le dijeron. Y levantaron la mano para alojarlo.

LA NACION dialogó con los Méndez, Kevin y su padre William, en 2012, cuando la selección de Alejandro Sabella hizo escala en las eliminatorias para el Mundial de Brasil. Tenían en sus manos la camisetita leprosa número 7 que 'Oliver' les dejó de regalo, aunque él lució la 10 en el certamen. ¿Oliver? Así lo habían bautizado los Méndez. Oliver Atom era un personaje de moda por entonces, del dibujito infantil japonés 'Los súper campeones', un niño que nunca se desprendía de la pelota y hacía mil malabares. Un crack del anime.

William Méndez, el jefe de familia que alojó a Messi una semana en Lima, en 1997, con la camiseta leprosa que les dejó el rosarino de regalo; su hijo, Kevin Méndez, también participó de la Copa de la Amistad
William Méndez, el jefe de familia que alojó a Messi una semana en Lima, en 1997, con la camiseta leprosa que les dejó el rosarino de regalo; su hijo, Kevin Méndez, también participó de la Copa de la Amistad

Recuerdan que Messi salía con Kevin por las calles limeñas, lo acompañaba a hacer los mandados. Cuando llamaba por teléfono a Rosario, lo hacía a la casa de los vecinos porque a los Messi-Cudicini todavía no les habían instalado la línea. Una noche se descompuso el rosarino con pollo a las brasas que cocinaron los Méndez. En realidad, no toleró los condimentos. Claro que no se trataba de una noche cualquiera, ya que a la mañana siguiente se disputaba la semifinal de la Copa de la Amistad, esa por la que algún día también pasaron los niños Javier Zanetti, 'Kily' González, el 'Chino' Recoba, el 'Diablo' Etcheverry y Radamel Falcao, entre varios.

Messi, a los 9 años: sus jugadas y sus goles en Perú | Latina.Pe

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Messi se recompuso y jugó, como siempre. Newell's arrolló 10-0 y él anotó en ocho oportunidades. Sí, ocho. La final, contra los locales y organizadores de Cantolao., se la llevó Newell's, también. Fue 7-1 con un hat-trick de la Pulga. Las imágenes -existen algunos videos caseros- son sorprendentes: un 'Enano' con la pelota al pie, de un lado al otro de un campito polvoriento, desparramando a otros niños, todos más alto que él. Claro.

A finales de agosto, cuando se estremeció el mundo futbolístico ante la posibilidad de que Messi se marchara de Barcelona, muchos clubes se sumaron en las redes sociales, con humor, proponiéndole al argentino que continuara su carrera abrazado a sus colores. Y también se hizo presente la Academia Cantolao, actualmente en la primera división peruana, una institución reconocida por su apuesta a las divisiones inferiores. En su Twitter apareció Messi, trucado, con la casaca negra y amarilla, y la expresión, mejor dicho, el deseo: "Ya nos hemos enfrentado., pero acaso, ¿no te gustaría ponerte la del 'Delfín'? Piénsalo Messi". Buena campaña.

Esta noche en el estadio Nacional será la quinta vez de Messi en Lima. Aquel bautismo en la niñez, otras dos por las eliminatorias mundialistas (1-1 en 2008; 1-1 en 2012) y una visita comercial, en 2013, con 'Los amigos de Leo' para jugar un amistoso. Vaya curiosidad... Nunca le convirtió a Perú camino a una Copa del Mundo. Ni allá, ni en el Monumental o la Bombonera. El máximo goleador albiceleste en la historia de las eliminatorias, autor de una metralla de 22 tantos a lo largo del continente, hasta ahora no ha podido quebrar dos arcos, el de Brasil... y el de Perú. Quizás haya algo de gratitud con aquellos amables anfitriones de su infancia.

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