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SANTIAGO, Chile.- La relación entre Juan Antonio Pizzi y el fútbol chileno no es nueva, aunque nunca resultó tan profunda como ahora. Desde hace un par de días, el nuevo entrenador es observado por todos los que se movilizan con la Roja; antes, su figura solo entusiasmaba a los seguidores de Santiago Morning y Universidad Católica, clubes en los que dejó su marca entre 2009 y 2011. El debut frente a la Argentina vuelve a poner al santafecino en una situación incómoda, al igual que cuando tomó la determinación de vestir la camiseta de España. Pizzi tiene que sostener e intentar darle un nuevo impulso a Chile. Ese es el desafío que se planteó cuando aceptó la dirección técnica del campeón de América.
"Cuando tomé la decisión de jugar para España asumí el riesgo de lo que significaba enfrentar a la Argentina. Tuve la oportunidad de meter un gol (en 1995), no fue una situación agradable la que viví, pero estaba dentro de las posibilidades que evalué cuando asumí el desafío. Hoy, mi compromiso con la selección de Chile es el máximo y no siento ningún inconveniente. Me causa orgullo ser el entrenador de esta selección y enfrentar a la selección que vamos a enfrentar. Es el desafío más importante de mi carrera. Es difícil comparar con otro momento la situación que me toca vivir. Espero aprender de esta situación. Tengo expectativa e ilusión como la gente", comenta Pizzi, el cuarto entrenador criollo que toma el mando en Chile, desde que Marcelo Bielsa inició, en 2007, un camino exitoso que coronó Jorge Sampaoli con la conquista de la Copa América, el año pasado.
Esa final, frente a la Argentina, el 4 de julio de 2015, es una fecha histórica para el fútbol chileno. Aquel partido, que se definió en la tanda de penales, resultó el éxito que la Roja precisaba para sentirse que tenía una silla en la mesa de los grandes del continente. Todavía se analiza el juego y la táctica que utilizó Sampaoli para bloquear a Messi y compañía, pero Pizzi, que recién lleva tres jornadas de trabajo con el grupo, no se fía en lo que fue. "Mi intención y filosofía futbolística y táctica es hacer hincapié en la identidad de la selección, cualidades que se reconocen. Trataremos de no abandonar esas virtudes del equipo. Todos los partidos son diferentes, cada uno tiene su motivo, su contenido, su premio. Hay que separarlos a todos, incluso el de la final de la Copa América. Este es un nuevo desafío y será complicado", dice quien provocó cambios en la relación con los jugadores y hasta en cuestiones de seguridad. ¿Ejemplos? Un saludo cordial para cada futbolista que se sumaba al predio Pinto Durán o quitar los controles que vigilaban con celos las prácticas.
La presentación de Pizzi tiene como aditamento el debut en estas eliminatorias de Messi, y la figura del mejor del mundo nunca pasa inadvertida para los rivales. "Si me baso en estadísticas, rompió todos los récords posibles. Cuando está en tu equipo se modifica tu forma de jugar. Seguí mucho a la selección Argentina y en el último partido, en Colombia, logró superar al rival con juego fluido, con rendimientos altos, y no jugó Messi. Respeto con o sin Messi a la Argentina, pero es diferente si él juega o no. La mejor forma de controlarlo, según lo que yo creo, es haciendo un esfuerzo colectivo, de conjunto, con actuaciones individuales puestas al servicio del equipo", enfatiza.
Debutar frente a la selección subcampeona del mundo y de la Copa América, un equipo que se revitaliza con Messi en la cancha, es el primer reto que tiene Pizzi, el hombre que se define honesto y responsable, un enamorado del golf en los ratos libres y que está decidido a que Chile, con su sello, siga escalando en el ránking mundial con triunfos y estilo. Ese mismo que apareció con Bielsa y al que todos los que le sucedieron le ejecutaron retoques según su particular visión.ß
Mi forma de ser me lleva a festejar los goles. Es uno de los pocos momentos para eliminar energía. Trabajo para que mi equipo gane y se puede ganar; si festejo el gol no es relevante (Juan Antonio Pizzi)



