Racing campeón: un equipo completo, en el que todos atacan y todos defienden

Christian Leblebidjian
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1 de abril de 2019  • 07:30

Racing se dio el gusto de ser campeón con un sello distintivo: el ataque. A veces jugando bien (la mayoría de los partidos de la Superliga) a veces no tanto, pero incluso en tardes donde no le salían las cosas mantuvo una idea completa en lo que se refiere a un equipo de fútbol: este conjunto de Eduardo Coudet se lo recordará porque intentó ser protagonista en todas las canchas y también porque tuvo una concepción del juego integral: todos atacan y todos defienden.

Puede parecer una frase hecha escuchada repetidamente en el fútbol, pero Racing aplica la consigna casi a la perfección. Porque cuando se da la formación se nota desde las características que es un equipo ofensivo. Más allá del sistema táctico, siempre comenzando desde un 4-1-3-2, su identidad se la dio la proyección de los laterales (Saravia o Pillud por la derecha y Eugenio Mena o Soto por la izquierda); el oficio y el gran acierto en la toma de decisiones de sus delanteros (en especial Licha López y Cvitanich), no solo desde las ejecuciones técnicas sino también desde los movimientos para complementarse cada vez mejor; también con el aporte de los volantes con gol. El tanto de la consagración lo hizo Solari (su quinto festejo en la Superliga), pero también pisan el área y se anotaron en la red Pol Fernández, Centurión y Zaracho (tres veces cada uno).

El equilibrio principal fue Marcelo Díaz, que fue volante central, líbero y también líbero por delante, hasta apareció como mediapunta y wing derecho por pasajes del partido con Aldosivi. Pero su función era aportar equilibrio, justamente, en un equipo que transmitía una gran voracidad ofensiva. A veces Racing llegó a convertir poco en relación con las situaciones de gol generadas (frente a Tigre también se vio eso), pero también fue importante cómo el equipo quedaba parado defensivamente, mientras la mayoría de sus jugadores seguía atacando. Díaz hizo un trabajo destacado como tiempista (también Nery Domínguez, en su última etapa, en el rol de N° 5) sobre todo porque los centrales Sigali y Donatti también agarraban la lanza y se iban para adelante.

A Racing le gusta salir jugando desde su arquero Arias. Y más de una vez, con todos los receptores tapados en la línea de volantes, Sigali y Donatti aprovechaban para seguir ellos con la conducción hasta la mitad de la cancha para, una vez allí, hacer un cambio de frente largo para un Licha López que esperaba estacionado como volante izquierdo. Pero así como atacó, Racing también defendió. Desde Arias a Licha López, hubo tanta sed ofensiva como sacrificio para retroceder y evitar que los rivales le conviertan.

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