No alcanzó: Racing le ganó 2-1 a Tigre y fue eliminado en los cuartos de final de la Copa de la Superliga

Argentina Copa de la Superliga Cuartos de final
  • 2
Racing Club

Racing Club

  • Lucas Orban /
  • Lisandro López
  • 1
Tigre

Tigre

  • Matías Pérez Acuña
Nicolás Zuberman
(0)
14 de mayo de 2019  • 19:00

En el último minuto del partido, casi en la primera excursión hasta el área visitante, Tigre recuperó algo de lo que había sufrido en los últimos meses, de la injusticia de irse al descenso pese a una campaña espectacular, pese a haber ganado su último partido ante River en el Monumental. Ayer no merecía llevarse la serie ante un Racing que se lo llevó puesto en Avellaneda, pero justo al Matador no le van a hablar de merecimientos. Tal vez en todo eso haya pensado Matías Pérez Acuña cuando sacó el derechazo fortísimo que se clavó en el primer palo de Gabriel Arias y que derivó en lo inesperado, en el gol de Tigre, cuando los penales ya parecían un hecho.

Y ahí está Tigre, entre los cuatro mejores de la Copa de la Superliga. La adrenalina de la eliminación directa, sumado el cansancio que representó para estos dos planteles el desenlace del último torneo, se hizo carne en Avellaneda cuando la Academia ya había logrado emparejar la serie: los dos equipos terminaron emparchados (Pillud, Orban, Ríos y el debutante Nicolás Muscio, por Racing; Rodríguez, Colazo, Canuto, Cardozo y Cavallaro, por Tigre) y el juego se volvió cansino, cortado. En ese contexto, cuando sólo se esperaba el pitazo de Mauro Vigliano, apareció el zapatazo de Pérez Acuña.

El resumen del partido

Más allá del entusiasmo inicial, Racing no pudo mantener el ritmo en el segundo tiempo. Esta Copa de la Superliga, la manera que se encontró de llenar el calendario hasta que llegue la Copa América fue también una invitación a las lesiones de los futbolistas: anoche por Racing salieron López, Zaracho, Nery Domínguez y por Tigre, Montillo y Morigahi. Todos por motivos musculares. Además, en el visitante, el uruguayo Gerardo Alcoba tuvo que pedir el cambio por una molestia en su rodilla izquierda y Federico González terminó el partido acalambrado. También hubo antecedentes de lesiones en esta misma serie y también en otras canchas. Tal vez por eso la segunda mitad se volvió por momentos un partido de barrio.

Más allá de la bronca por el gol agónico, Racing se fue con la sensación de una despedida acorde a su gran temporada, con aplausos y el ya clásico "es el equipo de Coudet" bajando de las tribunas. Si la pregunta que había quedado flotando en la tarde del sábado en Victoria era si el último campeón del fútbol argentino podía remontar los dos goles de diferencia del partido de idea la respuesta llegó con la primera impresión. Y sí, podía. Chispa y vergüenza deportiva fueron los dos términos con los que insistió Eduardo Coudet luego de la derrota ante Tigre. La Academia volcó sobre la cancha esos elementos, como si hubiera recuperado uno de los pilares que lo llevaron al título: las ganas de competir.

La diferencia de actitud entre los dos equipos fue más notoria en el Cilindro que en la cancha del Matador. Racing se llevó puesto durante el primer tiempo al equipo visitante, con Leonardo Sigali y Augusto Solari como estandartes. En los primeros 25 minutos, más allá del cabezazo de Lucas Orban que terminó en gol, había generado otras cuatro situaciones claras de gol, con dos tiros en el palo incluidos, después de un par de remates de Pol Fernández.

El juego todavía estaba 0 a 0 cuando Matías Zaracho, uno de los más queridos por este plantel, uno de los que aparece en la lista de Lionel Scaloni para la Copa América, se fue llorando en el carrito auxiliar directo al vestuario. (Falta parte médico). Parecía un golpe al mentón al ánimo renovado de la Academia, no sólo por lo que aporta el juvenil en lo futbolístico. Pero enseguida llegó el frentazo de Orban, que hechó nafta sobre el Cilindro. Lo que el sábado parecía a dos mundos de distancia ya aparecía en el horizonte.

La jugada que terminó en el segundo gol local acaso sirva como thriller para lo que fue la película completa en Avellaneda. Sigali arrancó el juego en posición de marcador central y fue hacia adelante. El centro quedó largo, pero cuando la pelota lo sobró le hizo falta desde el piso a su marcador. El juez Mauro Vigliano vio la infracción. Sigali corrió hasta el lateral para volver a recuperarla, ensució la jugada, complicó la salida de Tigre. Augusto Solari pescó una pelota perdida en la salida del área y encaró directo al arco de Marinelli, que ganó el mano a mano. Pero el rebote quedó para Lisando López, que marcó el segundo. Más allá del error de Vilgiano, la Academia anticipó a Tigre desde lo mental en cuatro situaciones en apenas un par de segundos. Ahí estuvo la diferencia, aunque sobre el final el fútbol haya decidido devolverle al Matador algo de lo que le había sacado durante los últimos meses.

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