River apareció en los momentos cruciales y otra vez borró a Racing

Argentina Superliga
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River Plate

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Racing Club

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Juan Patricio Balbi Vignolo
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10 de febrero de 2019  • 19:00

River huele tensión y aprieta los dientes. Hacerse fuerte en los momentos más cruciales es una de las especialidades de la casa. Cuando debe hacerlo, da la talla. Se alimenta de la adrenalina. Y juega motivado en las paradas más bravas, como si necesitara de situaciones así para potenciarse. Hoy volvió a demostrarlo: le propinó una dolorosa derrota por 2-0 a Racing , que llegó a un colmado Monumental en la cima de la Superliga para buscar un triunfo que le permitiera acrecentar el sueño del título y se terminó llevando una decepción absoluta porque River fue el que jugó como si fuese puntero y lo borró del terreno de juego.

"Un partido con mucha dinámica", había presagiado el técnico Marcelo Gallardo en la conferencia de prensa previa. Y no se equivocó: el clásico se vivió a pura dinámica e intensidad, con un River decidido a lastimar a un tímido Racing que se mostró inexpresivo e hizo poco para llevarse tres puntos. Dos caras totalmente opuestas.

El equipo de Eduardo Coudet se paró 5-3-2, con Marcelo Díaz de líbero en la línea defensiva, pero tras el primer cuarto de hora mutó a un 4-4-2, adelantando al volante chileno al mediocampo. Expectante, midiendo demasiado a su rival, salió a jugar escondido, lejos de querer protagonizar y tomar el control del juego. Una extraña actitud que no se condice con el buen andar de la Academia.

En cambio, River, con un clásico 4-3-1-2 con Quintero de enganche, potenció cada una de sus virtudes, jugó con el cuchillo entre los dientes y el correr de los minutos le terminó dando la llave del tercer triunfo consecutivo en la Superliga tras un inicio traumático con tres caídas en fila como local.

Claro, necesitó de la magia de su actual número 10 para destrabar el juego: en su primer partido con esa camiseta en el Monumental, sacó a relucir toda su categoría y abrió el marcador con un espectacular zurdazo en un tiro libre en el que el hincha revivió el festejo de la Copa Libertadores en Madrid ante Boca. Una obra de arte que le permitió colombiano recibir su primera ovación desde que llegó a Núñez en enero del año pasado.

Luego, en el inicio del complemento, River encaminó el triunfo con el gol en contra de Alejandro Donatti, tras un remate de Milton Casco que llegó a través de un saque de arco de Franco Armani que bajó Lucas Pratto con la cabeza. Pero tranquilamente pudo haber convertido varios goles más, de no haber sido por la errática tarde de Rafael Borré frente al arco rival: antes del 1-0, tuvo dos claras situaciones de gol que no pudo aprovechar; tras la apertura del marcador, volvió a tener un remate desde la medialuna que se fue muy cerca; y tras el 2-0 tuvo su última chance que no pudo aprovechar.

Más allá de que no estuvo fino, el delantero colombiano fue importante para el funcionamiento colectivo de un equipo que supo siempre cómo contener y lastimar a su rival, que tal como sucedió en los octavos de final de la última Copa Libertadores, se vio superado y no consiguió reaccionar: Racing no tuvo ni una sola situación de gol y, por momentos, Armani fue un espectador más.

Fortalecido por los elevados niveles individuales de Javier Pinola, Milton Casco, Ignacio Fernández, Exequiel Palacios y Lucas Pratto, el elenco de Gallardo borró de la cancha al de Coudet, que ni siquiera contó con alguna aparición aislada de alguno de sus futbolistas para sorprender. Siempre estuvo fuera de juego, desconectado y mareado en una jornada para el olvido.

La noche se cerró con una gambeta de Casco sobre Ricardo Centurión –ingresó en la segunda parte- y el público celebró como un gol lo que creyó que era un caño. "Pisala ahora", retumbó en las cuatro tribunas del Monumental recordando la disputa entre el ex Boca y Enzo Pérez en aquel clásico copero que terminó 3-0.

Jugaron 201 partidos oficiales en primera división: River ganó 96, hubo 51 empates y Racing ganó 54. River jugó 102 partidos como local ante la Academia y sólo perdió 18 (17,8%)

Los hinchas despidieron al equipo cantando "Dale Campeón" para festejar un sólido triunfo que le permite seguir escalando con la intención de ubicarse en los puestos de privilegio para luchar hasta el final por la clasificación a la Copa Libertadores 2019. Y Gallardo se fue con una sonrisa gigante porque tiene una absoluta certeza: su equipo siempre tiene una carta más para competir en alto nivel y sus dirigidos están convencidos de que pueden decir presente en cualquier escenario.

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