Agredieron a un juez de línea y sancionarían el Gasómetro

Hinchas de San Lorenzo atacaron a dirigentes de Quilmes.
Hinchas de San Lorenzo atacaron a dirigentes de Quilmes.
Diego Vaz
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27 de octubre de 2012  • 23:45

Fue una tarde caliente en el Nuevo Gasómetro. Hinchas de San Lorenzo y dirigentes del Ciclón y de Quilmes estuvieron involucrados en una pelea que sucedió en la platea norte y luego se trasladó a "la nave", la zona mixta que une los vestuarios de los jugadores y el árbitro.

La locura sucedió desde el inicio del partido. Las varias equivocaciones del juez Patricio Loustau enardecieron a los plateístas de San Lorenzo, que descargaron su bronca contra el palco donde se encontraban los dirigentes de Quilmes, con Aníbal Fernández a la cabeza. El gol visitante de Martín Cauteruccio fue el detonante de una pelea que se extendió toda la tarde. Según contaron los simpatizantes del Ciclón, los directivos de Quilmes dejaron por un instante su refugio para gritarles el gol cervecero. Los hinchas reaccionaron con insultos y escupitajos e, incluso, llegaron a romper el vidrio del palco. La situación se calmó cuando San Lorenzo se puso 2-1, pero el gol agónico de Germán Mandarino agitó el escándalo. Hasta lo sufrieron periodistas.

Carlos Martinángeli, vicepresidente segundo de Quilmes, fue el que llevó la peor parte de una agresión que sufrieron un puñado de dirigentes cerveceros por parte de hinchas de San Lorenzo. "Liberaron la zona y nos golpearon a todos. El presidente de San Lorenzo [por Matías Lammens] es un boludo porque no nos defendió", se quejó Carlos Coloma, vicepresidente primero de Quilmes. Además, Ángel García, dirigente cervecero, señaló a los agresores como " gente acreditada como periodista".

Casi en el mismo momento, Andrés Barbieri, el juez de línea N°2, que anuló un gol legítimo del Ciclón, recibió un golpe y al árbitro Loustau casi lo agreden cuando circulaba por la manga que une el campo de juego con el vestuario. Además, otras versiones indican que jugadores y auxiliares de San Lorenzo esperaron a los árbitros en el camarín para increparlos.

Tras una hora caliente de agresiones, insultos y escupitajos, el árbitro Loustau abandonó el Nuevo Gasómetro por una salida alternativa, rodeado de policías, con destino a la comisaría N° 38, en la que presentó una denuncia por lo ocurrido.

El juez, además, realizó un duro informe contra San Lorenzo, que pondría en riesgo al Nuevo Gasómetro como escenario para el próximo encuentro. Ningún dirigente del Ciclón salió a desmentir lo sucedido; prefirieron el silencio y evitaron aparecer por el vestuario.

Aníbal prefirió bajar el tono a la polémica. "A los dos vices sí los molestaron, pero no les pegaron. El club no tuvo nada que ver. Simplemente, fue un pelotudo", advirtió.

Por: Diego Vaz
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