

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

En 2012, José Sand dejó el fútbol mexicano para enfrentar un nuevo desafío: rendir en un equipo grande del fútbol argentino. Así fue que desembarcó en Racing como uno de los jugadores mejores pago del campeonato argentino. "Sand es nuestro Dios, se la tienen que dar siempre a él. Dénsela todo el tiempo, que les haga ganar platita", avisaba Luis Zubeldía, por entonces entrenador de la Academia, en un claro gesto de apoyo al delantero que había dirigido en Lanús.
Sand es nuestro Dios, se la tienen que dar siempre a él. Dénsela todo el tiempo, que les haga ganar platita (así lo presentó Zubeldía)
Después, sin embargo, la historia es conocida: Pepe nunca rindió en el club de Avellaneda y terminó vagando por varios equipos, como Tigre, Boca Unidos y Argentinos, sin poder recuperar su nivel. Hasta que llegó a Aldosivi, de Mar del Plata, donde comenzó a mostrar destellos del goleador que fui. Así, tras una buena temporada en el Tiburón, cumplió uno de sus sueño: volver a Lanús. En una entrevista con el diario Olé, Sand habló de los años difíciles que le tocó vivir y contó cómo hizo para volver a sentir confianza dentro de una cancha de fútbol. Además, una perlita: la crítica de su hijo cuando falla un gol.
"Pensé que no iba a volver más. A medida que iban pasando los años, me quedaba un poco más triste porque se me me cortaba la ilusión", reconoce el delantero, quien también asegura que le gustaría retirarse en el Granate, equipo con el que se consagró campeón en 2007. ¿Por qué no volvió antes? "Tuve un mal año en Racing y no me pude recuperar. Después, todo el mundo sabía que el cuerpo técnico anterior no me tenía en cuenta", asegura.
"Fui (a Racing) con todas las ilusiones de romperla, de andar bien. Obvio que hay cosas que me superaron y no lo pude revertir. Eso me costó mucho porque pensaba que tenía que estar en Lanús. Y esas situaciones psicológicamente me llevabaron a no jugar bien. Después me tranquilicé y traté de recuperarme con la ayuda de un psicólogo", confiesa Sand, que apenas marcó dos goles en su paso por la Academia. "Me ponía mal porque siempre fui revirtiendo las situaciones y esa no la podía dar vuelta. Me iba cayendo psicológicamente".
Uno escuchaba de todo. "Hizo un gol Sand, va a llover", decían
¿Cómo hizo para salir de ese bajón? "Después de mi paso por Argentinos, pensé muchas cosas como en dejar o irme con la familia. Empecé luego del Mundial a entrenarme en un centro deportivo y eso me hizo bien. Encontré un psicólogo muy bueno que me ayudó un montón. Estos años fueron difíciles para mí. Más allá de que cuando fui afuera tuve tres años buenos", cuenta el delantero, de 35 años.
En las dos temporadas que jugó en el Granate, entre 2007 y 2009, Sand marcó 51 goles en 67 partidos, su mejor registro en un equipo. Pero, a la hora de hablar de cuentas pendientes, reconoce: "Siempre hay cosas que van quedando. No rendir en clubes grandes es una. En Racing, no anduve bien. En River, tuve un semestre bueno, pero después fueron regulares. Lo de Racing me dolió más porque no pude rendir. Fui con la ilusión de rendir y por ahí no estaba preparado, no lo sé. También lo que dijo Luis me generó una presión mayor".
Por último, Pepe Sand reconoce que lo que más disfruta fuera del fútbol es pasar tiempo con sus hijos, que también suelen vestirse de críticos. "El más grande (siete años) es de Lanús y lo disfruta, está chocho. No se saca la camiseta. Sólo me critica si pifio un gol. '¿Cómo te podés errar ese gol, papá?', me carga".
jp




