Santiago Sosa, entre la carrera de contador, el debut en River y los desafíos con la selección

Santiago Sosa, debut en River y los desafíos del seleccionado
Santiago Sosa, debut en River y los desafíos del seleccionado Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia
Alberto Cantore
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29 de enero de 2019  • 08:45

RANCAGUA, Chile.– Todo pasa a la velocidad de la luz para Santiago Sosa, que a los 19 años intenta escaparle al vértigo y a la inmediatez. El volante busca disfrutar de los momentos, de los logros, que fueron muchos en un corto tiempo, y no desperdiciar el espacio que le deja la pelota cuando deja de circular. Descubrir que el sacrificio que realiza tiene recompensa lo invita a tomar nuevos desafíos, dentro y también fuera de una cancha. Hoy, la mente está en el inicio del hexagonal final del campeonato Sudamericano Sub 20 , en el encuentro con Ecuador, desde las 19.50, en el estadio el Teniente, pero también en cómo se programará para cursar en la facultad. La pelota y los libros, por ahora, viajan a la par en la vida del mercedino. "Estudio para contador en la UADE, ahora arrancará mi tercer año. No va a ser fácil, pero es algo que nos impusimos junto con mi papá Juan Alberto y mi mamá María Claudia. Vamos a ver este año, hasta ahora consideramos que teníamos un tiempo libre para hacer algo por fuera del fútbol y lo intentamos. Hago menos materias, no tengo el ritmo de estudio de un universitario full time, pero de a poco la vamos llevando", dice quien para charlar apagó el celular, un reflejo que se ve muy poco y no es una particularidad que solo representa a los jóvenes.

Los libros, las carpetas, los apuntes, no viajaron a Rancagua, donde el debut del hexagonal final pondrá a la Argentina frente a un rival que le colocó piedras en el camino, el único que logró superarla en el resultado, y que la empujó a disputar finales anticipadas para sostener el sueño de clasificarse para el Mundial de Polonia y los Juegos Panamericanos de Lima. "Los ecuatorianos son duros, muy físicos. Un equipo con delanteros muy rápidos, que hacen diferencia cuando tienen espacios. Nosotros habíamos jugado dos veces con ellos en el predio de Ezeiza, acá creo que merecimos un poco más, porque en Talca generamos las situaciones para empatar. Esa derrota nos debilitó desde los números, pero nos hizo más fuerte en la personalidad, en el carácter", señala quien regresará a la formación, después de cumplir con una fecha de suspensión por acumulación de tarjetas amarillas.

–¿Estás conforme con la actuación de la selección durante la etapa de grupos?

–En el juego estuvimos bien en la mayoría de los partidos. Tuvimos pequeños momentos en los que nos superaron, pero el balance general fue satisfactorio. Nos está faltando definir, cerrar la última fase de una jugada. Es algo que deberemos corregir, aunque tenemos la tranquilidad que los delanteros tienen sus chances y el arco ya se les va a abrir.

–En lo personal, ¿hablaste con el cuerpo técnico sobre las amonestaciones que te valieron una suspensión?

–Me hago críticas, siempre. Y claro que me dieron bronca las tarjetas amarillas que me valieron una fecha de suspensión: fueron dos tarjetas amarillas muy parecidas. En el primer segmento del partido [a los 3 minutos, con Paraguay; a los 13’, frente a Uruguay], en el mismo lugar de la cancha, jugadas prácticamente idénticas... Tengo que ser más cuidadoso cuando voy al piso, quedó demostrado que las dos veces que me tiré, terminé con una amonestación. No sirve.

–¿Te afectó jugar cada 48 horas y con temperaturas tan elevadas?

–El desgaste es muy exigente porque se juega muy seguido y así el tiempo de recuperación es muy corto. Son torneos que terminan siendo, igualmente, muy físicos. Tener un plantel con futbolistas de rendimientos parejos le posibilitó al entrenador utilizar a todos los jugadores de campo. Creo que esa también es una ventaja de la que deberemos tomar nota, acá todos estamos en condiciones de jugar y que el equipo no se resienta.

–¿Una convocatoria a las selecciones juveniles era una cuenta pendiente?

–No sé si llamarlo cuenta pendiente, porque todos queremos jugar en la selección y los que juegan un torneo son 23. Pero nunca había participado de un ciclo. No formé parte de los torneos cuando tenía edad de Sub 15 y tampoco de Sub 17. Esta es mi segunda vez con la camiseta de la selección. La primera cita con la Sub 20 fue el año pasado, en una gira por Manchester y Madrid [partidos con Italia y España] a la que viajé como sparring. Fue una experiencia divina. Entrenarse con Messi… Lo tenía ahí y hacía una semana lo miraba por televisión. Además, los jugadores fueron muy generosos con nosotros y eso te queda, es un recuerdo que guardás para siempre.

–Es como que en 2018 se te fueron cumpliendo varios sueños.

–A mitad de año hice mi primera pretemporada con River, cuando fuimos a los Estados Unidos. Después se dio todo muy rápido, se vive tan rápido que muchas veces uno no cae de las cosas que le están pasando. Con el tiempo recién te das cuenta de lo que consiguió el grupo, de que el esfuerzo que se hizo valió la pena y que esos logros no fueron una casualidad. Y sí, el año fue muy bueno. Fueron como muchos sueños juntos: el primero fue debutar en la primera en River; después estuvo lo de la selección y ser parte de la lista de la Copa Libertadores porque era algo que no pensaba, no estaba en mis planes. Ganar la final contra Boca fue increíble, aunque no se pudiera jugar en el Monumental. Nos faltó lo del Mundial de Clubes, pero fue un año que en lo personal jamás voy a olvidar.

–Además, debutaste en la Copa Libertadores, en el campeonato local ya metiste un gol… ¿Es la realización de lo que proyectaste cuando empezaste en el club, a los 10 años?

–Sí, debuté con Racing, en el 3-0 de la Copa Libertadores y le convertí a Lanús. A River llegué con 10 años, mediante una prueba que me consiguió quien era el dentista de Daniel Messina, por entonces coordinador del fútbol infantil de River. Yo jugaba en Mercedes, en un club que se llama como la ciudad; de ahí era toda mi familia, yo nací ahí, aunque vivíamos en La Plata en ese momento y viajaba todos los fines de semana para jugar. Era una locura, pero en el fútbol, para conseguir todo, hay que esforzarse.

–En los últimos años, para disputarle el puesto a Ponzio, River contrató a varios volantes centrales que jugaron poco y algunos se terminaron yendo, como Iván Rossi… ¿Juega eso en tu cabeza?

–No, porque en ese sentido Marcelo [Gallardo] es muy claro: juega el que está mejor, el que está bien. Él mira mucho las divisiones inferiores, en mi caso dialogó bastante con Luigi [Luis Villalba] antes de subirme al plantel profesional. Y Leo es un capitán, un líder que aconseja. Es uno de los jugadores al que le copio cosas, aunque son muchos. A él, como lo tengo en el plantel, lo puedo mirar más; después, del fútbol europeo, al que más miro es al alemán Toni Kross.

–Con 19 años y siendo un juvenil, ¿sentís que se hace más difícil disfrutar del juego, de los simples logros?

–Trato de disfrutar, aunque la responsabilidad siempre tiene que estar presente. En lo personal creo que no debemos dejar de disfrutar de jugar. Nunca, ya sea de una práctica, de un partido. Y mucho más cuando tenés la chance de jugar con esta camiseta, la de la selección, porque nunca sabés si vas a tener la chance de ponértela otra vez.

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