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ROSARIO.– El sueño argentino pierde amarras con la realidad y comienza a transcurrir por las aguas embravecidas de la ficción. Nadie se imagina a la Argentina sin un lugar en Sudáfrica 2010. Menos aún con jugadores como Messi, Agüero o Tevez. El tropezón por 3 a 1 con Brasil le provocó al equipo de Maradona un abismo entre sus pies y dejó a las posibilidades mundialistas flotando en incertidumbre. Sin embargo, el panorama no quedó tan oscuro, ya que las caídas de Ecuador y Uruguay todavía mantienen al seleccionado en la cuarta ubicación, quedándose con el último boleto en juego.
Si a la selección la arrastró hacia Rosario un torbellino de entusiasmo y pasión que no percibía en el Monumental, ese clima de fiesta y superioridad duró hasta que Brasil se puso en ventaja. Cada gol brasileño fue un cachetazo anímico tanto para el público como para el equipo. La Argentina insinuó en el inicio una lucidez y velocidad que le otorgaron Messi, Dátolo y Maxi Rodríguez. Pero en un parpadeo, el equipo cayó en el asombro, y tras dos descuidos defensivos se encontró con el partido 0-2, una diferencia demasiado empinada, teniendo en cuenta lo poco que había ofrecido futbolísticamente hasta entonces.
La preocupación por los goles de Luisao (cabeceó en soledad en el corazón del área; Heinze y Domínguez perdieron la marca) y Luis Fabiano (aprovechó una serie de rebotes) acompañaron a la Argentina al descanso. Después, el ingreso de Agüero por Maxi Rodríguez le permitió al equipo gobernar la pelota, pero continuó siendo indolente dentro del área. Apenas algún avance del Kun, o alguna intervención de Milito, reemplazante de Tevez.
El descuento de Dátolo con un zurdazo certero e implacable avivó la ilusión. El 1-2 parecía que se revertía. El público volvió al entusiasmo del comienzo, pero tres minutos más tarde Luis Fabiano sentenció el partido a partir de un contraataque letal. Selló el 1-3 y le dio la clasificación a Brasil al Mundial de Sudáfrica.
La Argentina no caía por las eliminatorias en condición de local desde aquel fatídico 5 de septiembre de 1993, cuando fue goleada 5 a 0 por Colombia, en el estadio de River. El miércoles ante Paraguay, en Asunción, el equipo de Maradona se jugará una buena parte de la clasificación.



