Shorts, botines, canilleras y un GPS, la tecnología que entra al fútbol

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29 de julio de 2015  • 12:23

Por Noah Davis

NYT

Durante los 90 minutos de un partido de fútbol, el sueco Zlatan Ibrahimovic hace decenas de amagues y otros movimientos sutiles destinados a liberarse de sus contendientes. Cada movimiento lo obliga a acelerar y desacelerar su cuerpo de 95 kilos, hacia adelante y hacia atrás, a izquierda y derecha. Cada esfuerzo le cobra un precio a su cuerpo que Paul Balsom, director de rendimiento del seleccionado nacional de Suecia, no es capaz de cuantificar.

"La realidad es que los movimientos de un jugador de fútbol son esos", dijo Balsom, responsable de mantener a Ibrahimovic en la cancha y lejos de kinesiología. "Nos falta información."

Pero muy pronto Balsom y muchos otros deportólogos tendrán la información que tanto esperaban. El 7 de julio, a través de un memorándum, la FIFA anunció la aprobación del uso de sistemas portátiles de monitoreo de rendimiento durante los partidos. La aprobación de la FIFA llegó dos meses después de que la F.A. Board Internacional modificara su reglamentación para permitir el uso de esos dispositivos, llamados EPTS, a condición de que no pusieran en riesgo a seguridad del jugador y de que la información no fuese transmitida a los entrenadores durante los partidos. (El medio tiempo es otro cantar: "Lo que cada equipo hace en su vestuario es asunto suyo", dijo Lukas Brud, secretario de la F.A.)

Ahora que los clubes y equipos de todo el mundo están cada vez más interesados en los datos y las estadísticas avanzadas, esa nueva normativa podría tener amplios efectos en el fútbol internacional. Actualmente, la información sobre la distancia recorrida y la fuerza total de trabajo utilizada ya influye de manera determinante en los métodos de entrenamiento, la cotización de los jugadores, la alineación de los equipos y hasta los reemplazos. (Con su anuncio, que también prohíbe vender e incluso compartir esa información con terceros, la FIFA parece reconocer el valor de esa información.)

Previamente, los jugadores podían llevar estos dispositivos sobre el cuerpo durante los entrenamiento, pero durante los partidos sólo podían utilizarse la información de los sistemas de monitoreo con cámaras de los propios estadios. Esos sistemas de reconocimiento óptico suministraban información que incluía la ubicación del jugador, su velocidad y la distancia recorrida, pero la frecuencia del muestreo y el proceso de filtrado de los números impedía la recolección de datos más finos o su entrecruzamiento con los datos reunidos por sistemas diferentes para armar un cuadro más detallado y completo.

Estos sistemas portátiles de monitoreo incluyen acelerómetros y giróscopos, además de un GPS, que hacen todo lo que un sistemas óptico, pero con el añadido de proveer información sobre metabolismo, saltos, aceleraciones y mucho más. La posibilidad de hacer todo eso en tiempo real o de evaluar el rendimiento de un jugador durante cualquier exigencia, desde un entrenamiento de una hora, un partido de 90 minutos o un campeonato completo, podría ser invaluable.

"Dentro de nuestros análisis, lo que sucedía durante el partido era el gran agujero negro, y es esa falta de datos la que ahora viene a completarse", dijo Jeff Agoos, vicepresidente de competencias de Major League Soccer.

Un pequeño grupo de equipos ya han empezados a implementar esta tecnología. Hasta las autoridades de cada respectiva asociación del fútbol, liga o torneo voten la aprobación o no de esta tecnología durante los partidos, siete equipos de la reciente Copa del Mundo de fútbol femenino ?incluido el ganador, de Estados Unidos? ya contaban con la aprobación para usar esos dispositivos desde antes del torneo.

El dispositivo se coloca en la parte superior de la espalda y se mantiene en su lugar por compresión de una prenda elástica que se parece bastante a un corpiño deportivo y que se usa debajo de la camiseta. Cuando el seleccionado alemán ganó la Copa del Mundo 2014, utilizó un sistema desarrollado por Adidas.

Otras dos compañías líderes del sector son Catapult y GPSports, ambas australianas. Catapult tiene contratos con cerca de 100 equipos de fútbol de todo el mundo, desde equipos universitarios y amateurs hasta seleccionados nacionales como los de Estados Unidos y Brasil, mientras que entre los clientes de GPSports se cuentan el Chelsea, el Bayern Munich y el Real Madrid.

La nueva regulación de la F.A. abre la puerta para la adopción más generalizada de esta tecnología, pero hasta el momento, hasta las ligas más innovadoras han manifestado su cautela.

"Podríamos aplicarlos fuera de temporada, pero las cosas están avanzando muy rápidamente", dijo Will Kuntz, director de competencias y relaciones con los jugadores de MLS, que previamente se había mostrado muy dispuesto a encabezar las innovaciones tecnológicas en el fútbol.

El nuevo acuerdo colectivo de la liga sí preveía que la liga aprobara el uso de dispositivos individuales tras consultas con los sindicatos de jugadores, pero el tema de que los equipos les exijan a los jugadores el uso de esta tecnología durante los partidos es un asunto aparte. Si bien Tenney dice que en el Seattle se usan en un 95 por ciento durante los entrenamientos, también anticipó que sería más difícil convencer a los jugadores de utilizar los dispositivos durante los partidos.

Y además, los dispositivos no son a prueba de errores. Los dispositivos basados en GPS como el Adidas miCoach y el Catapult basado en GNSS (para sistemas de navegación global satelital) dependen de los satélites para la recolección de datos. En estadios cubiertos o semicubiertos, los dispositivos individuales podrían tener problemas de señal.

Catapult dijo estar desarrollando un sistema de posicionamiento local que utiliza tecnología de identificación de radiofrecuencia y puntos de conexión internos del estadio para evitar esos problemas, pero el costo de instalación es de alrededor de 50.000 dólares. Barry McNeill, director ejecutivo de la empresa para Europa, Medio Oriente y África, dijo que mientras que el GPS tenía una exactitud de casi 20 centímetros, los sistemas de posicionamiento locales daban un margen de error mucho menor, de hasta 5 centímetros.

Finalmente, en un ambiente deportivo donde cualquier información puede convertirse en una ventaja competitiva, siempre existe la inquietud de que equipos rivales intenten robarse esos datos. Pero para muchos deportólogos, incluido Balso, eso no debería ser una preocupación. Además de su trabajo con el seleccionado sueco, Balsom trabaja para el Leicester City de la Liga inglesa, y dijo que aunque algunos de los principales equipos de esa liga protegen mucho los datos que recaudan: "No se me ocurre de qué podrían servirles nuestros datos".

"En el Leicester tenemos una política de puertas abiertas", dijo Balsom. "Compartimos toda la información, porque al hacerlo, la gente puede analizarla y venir a preguntarnos si pensamos en tal o cual aspecto".

MLS va más allá, y le da acceso a cada uno de sus equipos de toda la información, anonimizada, de todos los demás integrantes de la liga. Por el momento, eso incluye solo datos ópticos, pero el agregado de información reunida durante los partidos por sistemas portátiles iguales a los usados durante los entrenamientos aumentará las posibilidades de contar con importantes pistas sobre el rendimiento de los jugadores.

"Esto nos ha permitido tomar en cuenta un millón de variables nuevas", dijo Kuntz. "Tal vez descubramos que la mayoría de esa información no tiene correlato alguno con el éxito o el fracaso, pero alcanzaría con que uno sólo de esos datos sea relevante para que todo se vuelva más interesante".

(Traducción de Jaime Arrambide)

The New York Times

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