Si no se para, el fútbol gira al ritmo de un circo demasiado peligroso

Solitario: así se vio el José María Minella durante el cotejo entre Aldosivi y Racing
Solitario: así se vio el José María Minella durante el cotejo entre Aldosivi y Racing Fuente: Telam - Crédito: Diego Izquierdo
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16 de marzo de 2020  • 00:42

Varios medios periodísticos abrieron sus contenidos frente al coronavirus. En Europa, las plataformas de streaming más variadas también les quitaron las contraseñas a sus pantallas. El mundo gira. Y sigue. Como se pretende que en la Argentina siga girando el fútbol sobre un eje dislocado. El trompo, como se sabe, puede salir disparado para cualquier parte. Jugar o no jugar, esa es la cuestión. Y el Gobierno bajó el martillo. "Si el fútbol se juega a puertas cerradas yo no tengo inconvenientes. Y me encantaría que, en este tiempo, lo pasen sin sistema codificado, por TV abierta, para que los argentinos que se tienen que quedar en casa puedan tener un divertimento". Hay casos, como se ve, en los que el entretenimiento interesa más que la salud.

El negocio es fundamental. Si los clubes no juegan, no cobran. Por eso la AFA, la nueva o la vieja, lo mismo da, se apuró en enviar un comunicado en el que manifestaba su concordancia con las medidas dispuestas con el Gobierno, con una pequeña salvedad, claro: "Suspender todas las categorías de fútbol infantil y juvenil hasta el 31 de marzo". ¿Cómo es el asunto? ¿Unos pueden jugar y otros no?

"Esto se maneja día a día", le dicen a la nacion varios dirigentes de peso de la AFA, o de la Superliga, o quien sabe, de la nueva Liga Profesional... Allá ellos, que van y vienen. Saben que no pueden confrontar directamente con el Estado, si, después de todo, el Estado será quien tarde o temprano les arroje un salvavidas. Son los mismos que tendrán que convivir con planteles deseosos por no jugar. A todo esto, mejor ni hablar de la representación que tiene Futbolistas Argentinos Agremiados, con Sergio Marchi a la cabeza. En todo este asunto, los únicos que pueden pisar el freno son los jugadores.

Hasta hoy, como le gustan mencionar a los entendidos, la Copa Superliga seguirá su curso y completará la primera fecha. Si nada cambia, se disputará la segunda, tal como estaba planificada. Eso significa que varias personas que componen un grupo de riesgo frente a la pandemia tendrán que acompañar a sus equipos. Uno de los más sensatos frente a la insensatez, como Julio César Falcioni, que se aferra a la vida tras haber luchado contra un cáncer de laringe. Otro de los luchadores, como Miguel Ángel Russo, campeón de la vida más allá del reciente título con Boca, tras haberse puesto de pie luego de un cáncer de próstata. O el mismo Diego Maradona, cada vez más frágil debajo del disfraz de su verborragia, con uno y mil problemas a cuestas. La situación es clara. El show no siempre debe continuar.

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