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SANTA FE.- Un fiasco. Ese es el resumen de lo poco que jugaron Unión y Fluminense. Cuesta entenderlos porque necesitaban un resultado que, precisamente, no era la igualdad. Ahora, Unión, el más holgado y con posibilidades de clasificar, tendrá que ganarle a Juniors en Barranquillas para seguir. El conjunto brasileño no depende si le gana a Oriente Petrolero sino del restante resultado.
Se puede decir que el Tatengue tenía la mayor responsabilidad. Ya le había igualado a su rival de esta tarde-noche en el Maracaná y Fluminense viene tropezando no solo en la Sudamericana sino en el propio torneo de su país, con cambios de técnicos que parecen no encontrarle la orientación a este equipo. Pero Unión terminó pagando demasiado precio a sus indecisiones. Porque todo lo que realizó nunca estuvo relacionado con lo que debía hacer: romper un esquema defensivo visitante de dos líneas bien marcadas. Le faltó decisión y sorpresa en los metros finales, especialmente porque Fluminense jugó demasiado tranquilo, sin arriesgar nada para tener al menos una posibilidad de gol.

El comienzo fue discreto. Sorprendió Fluminense con su esquema defensivo al que ni siquiera le agregó una cuota de atrevimiento para desbordar por los laterales. Prefirió el toque corto, medido, demasiado previsible. Todo su juego lo fue y eso le quitó posibilidades ofensivas. Unión creyó que el conjunto brasileño iba a llegar con otra intención al 15 de Abril. Y tomó sus precauciones pero tampoco tuvo la sagacidad para cambiar el libreto. En las conexiones largas a partir de los defensores, el tatengue encontró algunas situaciones para aproximarse a Fabio, pero todo quedó en intenciones. Por eso, esa etapa fue deslucida.
Cuando Ganso se mostró –pocas veces para las pretensiones del equipo brasileño- encontró a Luiz Henrique y a Germán Cano para darle algo de profundidad. Pero el poco fútbol del visitante se diluyó ante el cerrado esquema de contención que impuso Unión desde el medio hacia atrás, donde Polenta fue el más correcto.
El tatengue no se desconcentró. Tuvo salida con Roldán y Zenón pero el escaso aporte de Alvez y de Peralta Bauer en la ofensiva terminaron justificando el resultado de esa etapa.

Como se dijo, poco, muy poco cambió en el complemento. Ni siquiera las modificaciones rompieron la monotonía de un fútbol mezquino e intrascendente.
El resultado no podía cambiar con tan pocas pretensiones de actores que no supieron modificar esquemas y estrategias. Seguramente se sintieron cómodos pero quizá cuando esta instancia finalice se den cuenta que tenían una ocasión propicia para seguir en carrera. Ahora Unión saca cuentas, aunque sabe que dejó pasar una gran chance.



