Vasco da Gama-Defensa y Justicia, por la Copa Sudamericana: el Halcón aprovechó un blooper y festejó en Brasil

CONMEBOL Sudamericana Ronda de 16
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Vasco da Gama

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Defensa y Justicia

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Alberto Cantore
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4 de diciembre de 2020  • 00:01

Sufrió hasta el minuto final, pero logró el objetivo. Defensa y Justicia superó 1 a 0 a Vasco da Gama, en Río de Janeiro, y se clasificó a los cuartos de final de la Copa Sudamericana. El Halcón completa el póquer de clubes argentinos que intentarán alzarse con el trofeo, junto a Independiente, Lanús y Vélez. Después de tres años, sumó su segundo éxito en diez partidos frente a un rival brasileño. La próxima cita será frente a Bahía, que eliminó a Unión, de Santa Fe. La imagen del llanto del arquero Lucao, que protagonizó un blooper en la jugada del gol que selló la serie y los abrazos y festejos de todo el plantel argentino, el contraste de la noche carioca.

Una propuesta inclasificable, alejada de lo que enseñó en los partidos anteriores de la Copa Libertadores y en las llaves de la Copa Sudamericana ofreció Defensa y Justicia en el arranque. El empate 1-1 en Florencio Varela incomodó, ese gol de visitante que marcaron los cariocas generó dudas en el desquite en el estadio Sao Januario. El Halcón fue un conjunto de vuelo bajo, contenido, temeroso. Sin el eje central que componen el colombiano Loaiza y Marcelo Benítez, Nelson Acevedo y el juvenil Valentín Larralde fueron reemplazos que no lograron ejecutar la partitura con el mismo tono y ritmo. Defensa se adueñó de la pelota, pero el control resultó pasivo, sin incomodar al arquero Lucao.

Gabriel Hachen, autor del gol, encabeza con Ciro Rius el festejo de todo Florencio Varela
Gabriel Hachen, autor del gol, encabeza con Ciro Rius el festejo de todo Florencio Varela Fuente: Archivo - Crédito: Bruna Prado

Sin la prepotencia que enseñan los equipos de Brasil cuando juegan en su dominio, Vasco da Gama demostró las razones que lo tienen entre los puestos bajos de la tabla de posiciones del Brasileirao. Una formación alejada del jogo bonito, que hace del despliegue físico su mejor atributo. Posiblemente, que dos futbolistas argentinos marquen el pulso no sea una casualidad del estilo que propone el entrenador portugués Sá Pinto: Martín Benítez, desde el sector izquierdo, con un par de pinceladas hizo diferencia; Leonardo Gil, a través de su pegada, aportó peligro a las jugadas con pelota detenida.

El blooper y el gol de la clasificación

Se repitió en traslados confusos, enredados, Defensa y Justicia. El uruguayo Camacho estuvo contenido y Pizzini se mostró apagado, por lo que Braian Romero quedaba aislado. El goleador no tenía quien lo asista y las esperanzas del Halcón se reducían al juego aéreo. Menos pretensioso fueron los cariocas, aunque más incisivos. Benítez habilitó a Lucas Ribamar, que definió desviado; un cabezazo de Marcelo Alves, tras una asistencia de Gil, hizo lucir a Unsaín. También Marcos Junior tuvo su oportunidad, pero no le acertó al cuadro. Vasco da Gama extrañó a su estrella, Germán Cano: el goleador dio positivo de Covid-19.

Con el ingreso de Hachen, se desperezó Defensa y Justicia. Menos tiempo y la obligación de convertir aceleraron el ritmo. Se activó Pizzini, que inquietó con intermitencias. Forzaba el Halcón y de un grosero error de cálculo del arquero Lucao descubrió la luz: un despeje con pifia de Marcelo Alves tomó altura, el guardavalla dudó y la pelota cayó sobre el travesaño; Hachen recogió el rebote y, de zurda, anotó. Un minuto antes, el DT Hernán Crespo apostó por el ingreso de Isnaldo por Breitenbruch, en un claro movimiento ofensivo.

El colombiano Gustavo Torres y el uruguayo Washington Camacho, un duelo de fuerza y poco vuelo; Defensa y Justicia capitalizó el grosero error del arquero Lucao y logró la clasificación a los cuartos de final
El colombiano Gustavo Torres y el uruguayo Washington Camacho, un duelo de fuerza y poco vuelo; Defensa y Justicia capitalizó el grosero error del arquero Lucao y logró la clasificación a los cuartos de final Fuente: AFP - Crédito: Bruna Prado /AFP

Lucas Ribamar no tiene la efectividad de Cano, que tiene registro de 20 festejos en 36 encuentros. El delantero desperdició en el segundo tiempo tres situaciones de riesgo -en una directamente pifió la pelota-, aunque fue el colombiano Torres quien dispuso de la acción más favorable para Vasco da Gama: con Ribamar sin marca y por el centro del área, él prefirió redondear la jugada. El remate desviado provocó el enojo del entrenador.

Una escalada de Pikachu encontró a Unsaín bien posicionado; respondió Defensa y Justicia con Romero, que incómodo no logró definir en otro fallo de distancia, pero ahora de los zagueros cariocas. Pedro Ramírez, Merentiel y Escalante, movimientos con el que buscó frescura para batallar y contener el avance final de Vasco da Gama. Juninho, Talles Magno, Carlinhos y Lucas Santos, el revulsivo que intentaron los cariocas.

En ese juego de estrategias, Defensa y Justicia aprendió la lección de su última visita a Brasil, donde Santos le quitó el sueño de clasificarse a los octavos de final de la Copa Libertadores y lo relegó a la Copa Sudamericana. Hizo lenta cada acción, le quitó ritmo hasta desesperar a Vasco da Gama, que terminó frustrado, observando el festejo del Halcón.

El llanto del arquero Lucao

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