Venezuela-Paraguay. Las manos de Silva y la estocada de Giménez, los argumentos del triunfo del equipo de Berizzo

El festejo de Giménez tras anotar el 1-0 guaraní en Mérida
El festejo de Giménez tras anotar el 1-0 guaraní en Mérida Crédito: @Albirroja
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13 de octubre de 2020  • 21:30

Las manos de Anthony Silva y la estocada de Gastón Giménez fueron los argumentos que ofreció Paraguay para ganarle por 1-0 a Venezuela, en Mérida. Una victoria que reconforta a la Albirroja, después de masticar bronca frente a Perú, que en Asunción le ahogó el festejo en los minutos finales, en el estreno de las eliminatorias para la Copa del Mundo de Qatar 2022. El partido fue de menor a mayor en emociones, con la definición del volante como primer episodio destacado, al que se le sucedieron el gol que el árbitro Andrés Rojas le anuló a Venezuela y el penal que el arquero Silva le rechazó a Yangel Herrera en el epílogo.

Un partido que empezó en slow motion y se convirtió en un juego frenético, de discusiones y situaciones polémicas. En el inicio ofreció un puñado de acciones de riesgo, en particular con jugadas con pelota detenida. El primero en sacudir la monotonía fue Gastón Giménez: el volante sacó un violento remate -prácticamente sin recorrido- que se estrelló en el travesaño, ante la despatarrada estirada del arquero venezolano Wilker Fariñez. Paraguay, por entonces, se mostraba asentada en el campo de juego, frente a un rival que no se quitaba la floja imagen que dejó ante Colombia (0-3), en el estreno de las eliminatorias.

El desequilibrio que ejercían Ángel Romero y Miguel Almirón era insuficiente. Las jugadas carecían de una puntada final, progresar sobre la valla de Fariñez era un ejercicio que no descubría soluciones. Darío Lezcano era el faro de área que nadie lograba ubicar y la selección que dirige Eduardo Berizzo se diluía en avances que se debilitaban cuando la pelota empezaba a merodear el área de la Vinotinto.

La idea de juego que establece el técnico argentino en la selección paraguaya se deja apreciar: salida con la pelota al piso, a cargo de los centrales, en particular el capitán Gustavo Gómez, pero el desarrollo empieza a enredarse cuando debe quebrar las líneas rivales. Por esa razón es dependiente de lo que puedan elaborar Romero y Almirón, más lúcidos que Giménez; Villasanti y Cubas, volantes de corte y contención, le aportan poco a la faceta de ataque.

Un tiro libre de Romero -con dirección, pero sin fuerza- generó una espectacular volada de Fariñez, a lo que Venezuela respondió con un disparo de Rómulo Otero que sorprendió a Anthony Silva -tomó el puesto de Junior Fernández en el arco albirrojo-: la pelota fue devuelta por el travesaño. Fue la única acción de peligro que enseñó en el primer tiempo la selección que dirige el portugués José Peseiro.

El exitoso ciclo de Rafael Dudamel en las selecciones juveniles venezolanas queda expuesto en nombres como Fariñez, Yangel Herrera, Tomás Rincón, Sergio Córdova, Yeferson Soteldo. Esos nombres llevaron a la Vinotinto al subcampeonato mundial Sub 20 de Corea del Sur, hace tres años, y ahora son los capitanes en los que se apoya el entrenador luso Peseiro.

Heroico Silva: atajó el penal sobre el final y mantuvo la victoria albirroja
Heroico Silva: atajó el penal sobre el final y mantuvo la victoria albirroja Crédito: @Albirroja

En el mejor pasaje de Venezuela, Paraguay rompió el molde con la definición de Giménez. El volante acompañó la trepada del lateral derecho Espínola y de zurda quebró a Fariñez. A esa altura, Berizzo ensayaba modificaciones con el intento de sostener una estructura que se debilitaba: Cardozo Lucena reemplazaba a Cubas para combatir entre los volantes y Antonio Sanabria sustituía a Lezcano, de escasa participación.

El juego aéreo, históricamente uno de los puntos fuertes de Paraguay, fue una debilidad que reflejó Venezuela: de un movimiento ensayado, Herrera superó a Silva, aunque después de una larga deliberación entre el árbitro Andrés Rojas y los encargados del VAR, el juez colombiano determinó que la pelota pegó en la mano del volante y anuló el tanto; más tarde, Cordova volvió a imponerse en el área guaraní y Silva, a puro reflejos evitó el festejo. Si quedaban dudas de la grandeza de su figura, el guardavalla terminó siendo decisivo con el penal atajado en el descuento a Herrera para que Paraguay empiece a sumar de a tres y se atreva a ilusionarse.

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