Víctor Blanco, el restaurador que cambió para siempre la historia de Racing

Blanco, con buenas decisiones, mejoró la vida de Racing
Blanco, con buenas decisiones, mejoró la vida de Racing Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Ariel Ruya
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4 de abril de 2019  • 08:00

"El destino quiso que yo sea presidente". Racing era un torbellino el 1º de octubre de 2013. Despistes en el campo de juego, en la tesorería y lo más asombroso: entre los dirigentes. Víctor Blanco abandonó el tercer escalón dirigencial para encargarse de un sillón en el que prefería no recostarse. De la exitosa fórmula Gastón Cogorno-Rodolfo Molina-Víctor Blanco, quedaba solo el vicepresidente segundo, que se convirtió en el flamante presidente. Amable y sorprendido, la aventura tuvo su prólogo en una charla pública en el Savoy, el hotel que lleva su firma. "Yo no estaba preparado para asumir este cargo porque tengo otras actividades. Además, es un cargo que afecta a mi familia y para asumir tenés que dejar de lado muchas cosas. Pero días atrás me di cuenta de que podía ser presidente de Racing", contó. La interna había explotado. "Gastón cumplió con todo lo que había pautado", explicó, sin creérselo.

Racing era el Racing de tantos otros tiempos: tenía dos puntos, estaba último en la tabla del Torneo Inicial y no había ganado ni un partido en nueve fechas. Descabezado, Blanco asumía en un club en suspenso. "A los jugadores y el cuerpo técnico les quiero brindar la tranquilidad de que se terminó toda esta interna. Ellos necesitan eso. Y esperemos que esto no se vuelva a repetir en Racing. Hay mucho por hacer en el plano dirigencial, pero no es tan difícil. En la parte deportiva, habrá que ver los pasos a seguir. Lo que sí estoy seguro es que son los mismos jugadores que hicieron una muy buena campaña. No se pueden haber olvidado de jugar", comentó. Descartó, por esos días, contratar otro manager, luego de la salida de Roberto Ayala. La fotografía de Diego Milito era lejana: rompía redes en Inter, todavía.

En el suelo solo había barro. Mediante una carta, Cogorno se dirigió a los hinchas y dio algunas pistas sobre su salida. "Por los hechos de público conocimiento en torno a las diferencias irreconciliables que mantengo con Rodolfo Molina, presenté mi renuncia. Esto no me exime de errores que seguramente cometí y los cuales asumo con total responsabilidad. Finalmente quiero expresar mi total y absoluto apoyo a Víctor Blanco quien a partir de hoy tendrá la enorme responsabilidad de conducir los destinos de nuestro querido club".

Había sido elegido presidente en diciembre de 2011. Los hinchas se inclinaron por la continuidad de un proceso. "Nunca pensé que esto iba a pasar. Tengo que agradecerle a Rodolfo Molina que confió en mí. Él es una persona muy comprometida con el club. La gestión será exitosa. Vamos a pelear títulos y campeonatos, porque queremos ser campeones. Nuestra pasión cruza fronteras, eso es Racing. Tenemos que darnos cuenta que es lo más grande que hay. Los necesito a ustedes para llevar a la institución a lo más alto", aseguró un emocionado Cogorno. De abajo, Blanco cumplió la promesa de su colega y llegó a la cúspide. Como en su vida.

No es el momento de hablar del futuro de Coudet. Ahora hay que disfrutar del título y después tenemos un bache de 20 días para charlar
Víctor Blanco

Y transformó la historia de Racing, luego de semanas de escándalo en continuado. De una vez y para siempre. Puso en equilibrio a la economía del club y lo ordenó políticamente, después de diversas crisis. Recuperó los terrenos del predio Tita Mattiussi y se mejoró la iluminación en el Cilindro. Campeón en 2014, campeón ahora, una vez más. La cara visible del "Racing positivo".

Víctor Blanco Rodríguez nació el 27 de febrero de 1946 en Pontevedra, Galicia. Llegó a la Argentina a los cinco años. Su familia española dejó atrás la Europa de la posguerra y la España dividida y empobrecida, después de la Guerra Civil. Hambre, destierro, olvido. América era el futuro. Los Blanco se radicaron en el Sur de la ciudad, en Barracas. Más interesado en el trabajo que en el estudio, a los 14 años, Víctor encontró un espacio: consiguió un empleo en Bagley. Y nunca paró, hasta construir un imperio en el ámbito gastronómico (es dueño de restaurantes) y en el sector hotelero (integra la sociedad que administra el Hotel Savoy). A los 72 años, se siente un hombre pleno.

Cercano a Daniel Angelici en algún momento, del lado de Ricardo Centurión antes del final anunciado por Eduardo Coudet después del último desplante, sueña con que Racing acabe con el martirio del sufrimiento eterno. "Racing es alegría. Logramos ser un club positivo, ganador", sostiene. Y, ahora, sale campeón, una vez más. Para cerrar con letras de molde el círculo de la reconstrucción.

Por: Ariel Ruya

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