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Como los goles o las gambetas, la cuota de violencia ya es parte habitual del fútbol argentino, tanto como la impunidad y la desorganización. Ayer fue en los alrededores del Monumental, donde jugaron River y Colón, y en el Predio Quinquela Martín, de Boca, en otro capítulo de la interna en La 12. En Núñez hubo dos enfrentamientos entre hinchas millonarios y sabaleros, uno en plena General Paz y el otro en el puente Labruna. El saldo: al menos cinco simpatizantes millonarios heridos; todos fueron atendidos en el Hospital Pirovano. El más grave es un joven de alrededor de 30 años, quien presenta una lesión en la zona costal luego de haber sido apuñalado
Eran las 16.45 cuando muchos hinchas de River que viven en la zona norte llegaban al Monumental. Autos particulares, combis y ómnibus de línea transitaban por la General Paz rumbo a la bajada de Lugones. De repente, el tránsito se detuvo, como si hubiera habido un accidente. Un par de minutos después, corridas, piedrazos. Gente herida, todos con la camiseta de River. "Vi gente ensangrentada y a un hincha con un corte en el abdomen, que era ayudado por otro", contó un testigo de los hechos, habitual asistente al Monumental junto a sus hijos.
¿Qué había pasado? Al parecer, tres ómnibus con hinchas de Colón equivocaron el camino al estadio. En la General Paz se dieron los primeros encontronazos con la gente de River, que los habría recibido con piedras. Los sabaleros respondieron a la agresión con más violencia: descendieron de sus vehículos y se enfrentaron cuerpo a cuerpo con los de River que llegaban desde la peña de Garín.
Cuando la gente de River que venía más rezagada en la caravana advirtió lo que pasaba intentó defender a los suyos. Hinchas corriendo de un lado para otro mientras los de Colón se replegaron y subían su ómnibus. Otros intentaban auxiliar a los heridos. Una batalla campal y su secuelas en plena General Paz.
El raid violento tendría su segunda etapa. Según testigos, continuó en la zona del puente Labruna, aunque otras versiones citaron la esquina de Libertador y Udaondo. Donde no hubo discrepancias fue en la magnitud de la gresca. Otra vez piedrazos. Otra vez vuelo de objetos contundentes. Otra vez, vidrios rotos, destrozo y heridos.
Desde la Unidad de Coordinación de Seguridad y Prevención de la Violencia en Espectáculos Futbolísticos (Ucpvef) reportaron un sólo incidente, el del puente Labruna, con un saldo de dos heridos: uno con cortes, que fue atendido en la enfermería del club y otro, apuñalado, que fue llevado al Hospital Pirovano. Según se informó, sus estado no revestía gravedad. En la antesala de la guardia del nosocomio, Juan Ignacio García mostraba una camiseta de River con manchas de sangre. Dijo que era de su hermano, que estaba siendo atendido en el lugar.
Según las fuentes, los tres ómnibus con hinchas de Colón "se salieron del operativo policial" y eso fue lo que provocó los incidentes. En total, habrían sido 15 los micros que llegaron a Núñez desde Santa Fe, además de hinchas en combis y autos particulares.
La Policía Federal demoró a los tres vehículos involucrados en los incidentes; dos de ellos, presentaban roturas visibles que hacían peligrar el viaje de regreso.
"Ningún operativo con incidentes, heridos y 149 detenidos es exitoso", dijo Eduardo Villalba, máximo responsable de los operativos de seguridad en Capital, que están a cargo de la Policía Federal. Y agregó: "Algunas cuestiones han fallado. Evaluaremos qué hay que ajustar para que no se produzcan más", señaló.
Desde Colón tuvieron otra interpretación: "Cuando veníamos a jugar con River siempre había móviles policiales y motos escoltándonos desde el último peaje de la Panamericana. Hoy [por ayer] no hubo nadie. Y pudo ser una catástrofe", evaluaron.


