

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Especial para canchallena.com
gsaiz@lanacion.com.ar
¿Resistiría hoy Bobby Jones a los tentadores y multimillonarios premios del PGA Tour? Al menos en su era de gloria, allá por los años 20 y 30 del siglo veinte, el gran Bobby nunca lo dudó y se mantuvo fiel al amateurismo. El debate continúa hasta hoy sobre por qué Robert Tyre Jones (1902-1971, Atlanta) eludió siempre la posibilidad de hacerse profesional, aún tratándose de un jugador exitosísimo. Por entonces estaba mal visto que los aficionados al golf buscaran ganarse la vida en este deporte. Jones era de buena cepa, pertenecía a una prestigiosa y acaudalada familia de abogados y a los 24 ya se había graduado como ingeniero mecánico en Georgia Tech, tenía el título de Literatura Inglesa de Harvard y había finalizado la carrera de Abogacía en la Universidad Emory de Atlanta. Demasiado buen porvenir se le presentaba como para consagrarse exclusivamente al golf, que en esa época repartía cifras de dinero ridículas comparadas con las de ahora.
Además, Jones amaba a este deporte con un sentimiento tan profundo que trascendía cualquier recompensa. Ese espíritu por lo meramente lúdico también le traía problemas. En su juventud mostraba un temperamento fogoso y era capaz de revolear sus palos contra los árboles cuando quedaba disconforme con un golpe. A su putter, que tanto fastidio le provocó, lo apodó "Calamity Jane". Terminaba cada torneo totalmente estresado, perdía cerca de 6 kilos por certamen y en algunos casos llegaba hasta a vomitar de los nervios. Una vez que aprendió a controlarse, se caracterizó por su calma y ganó fama de caballero consumado. Honesto al extremo, en el US Open de 1925 se sancionó a sí mismo con dos golpes de multa por haber movido accidentalmente la pelota, más allá de que nadie lo había visto. Perdió ese torneo por un golpe, aunque sería apenas una frustración entre tanta gloria.
Hasta hoy nadie igualó la faena de Jones de adjudicarse los cuatro títulos grandes en una misma temporada. Ni Jack Nicklaus (18 majors) ni Tiger Woods (14). Bobby lo logró en 1930, cuando exhibió en fila las copas del US Open, el British Open, el US Amateur y el British Amateur, el Grand Slam original (no existían el Masters ni el PGA Championship). Pero vaya ironía: un mes después de semejante conquista por cuadruplicado, Jones conmovió al mundo al anunciar su retiro de la actividad con sólo 28 años. El hombre de los 13 majors, aquel que era recibido por multitudes cada vez que triunfaba en los grandes torneos, nunca daría marcha atrás con la decisión.
Había nacido el 17 de marzo de 1902 en Grant Park, un barrio de Atlanta, Georgia, y enseguida se reveló como un talento innato. Era un chico de salud endeble, al punto que no comió sólido hasta los 5 años. El traslado de su familia a una casa de verano cercana al East Lake Country Club fue clave para su recuperación. Respirando aire puro, le bastó con imitar el swing del profesional escocés Stewart Maiden para triunfar tiempo después en los torneos locales.
Su trayectoria podría dividirse en dos partes: los siete años flacos y los siete años gordos. Entre 1916 y 1923 no pudo alzarse con un campeonato grande; en el período que abarcó los años 1923 y 1930 se impuso en 13 de los 21 majors que jugó. Nunca nadie logró certámenes tan importantes en tan poco tiempo. "Tenía la cara de un ángel y el temperamento de un demonio", decía la prensa de la época.
No existió un vacío en su vida tras el retiro: ejerció como abogado, escribió su autobiografía en el libro "Down the fairway", filmó cortos educativos sobre golf para la Warner Brothers, co-diseñó junto con Allister Mackenzie el campo del Augusta National y dejó la invalorable herencia del Masters como torneo emblema. En 1942 se sumó al ejército de los Estados Unidos como capitán de la Fuerza Aérea y desembarcó en Normandía un día después del Día D, todavía entre fuego enemigo.
El derrumbe de Jones se aceleró desde 1956, luego de que se le diagnosticara una rara enfermedad en el sistema nervioso central llamada syringomyelia, que lo terminó postrando en una silla de ruedas hasta el día de su muerte. Su vida quedó retratada en la película "Stroke of genius" (Jim Caviezel, 2004), en donde se refleja su deportividad como principal legado. Dueño de homenajes póstumos permanentes, Bobby está considerado, a su modo, el mejor jugador de todos los tiempos.
Más información: bobbyjones.com



