Camino a la presidencia

Roberto De Vicenzo
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12 de octubre de 2009  

Por sexta vez en ocho ocasiones, Estados Unidos se coronó en la Copa Presidentes. En la cancha de Harding Park, el conjunto de Fred Couples dominó el marcador desde el primer día y dejó con las manos vacías al equipo Internacional, en el que jugó Angel Cabrera.

–¿Qué le pareció la definición del certamen?

–EE.UU. respondió con mucha solvencia a la presión a la que estaba expuesto de antemano por su condición de local. Los norteamericanos se encontraron con bastante resistencia por parte de los extranjeros, pero terminaron imponiéndose con comodidad.

–Tiger Woods respondió con creces...

–Su año no estuvo nada mal, más allá de que no se adjudicó torneos de Grand Slam. Logró la FedEx Cup, seis títulos y se consagró tanto grupal como individualmente en la Copa Presidentes. Le encomendaron cinco matches y se los llevó, como el N° 1 que es. Estuvo todo tan bien calculado que Couples lo ubicó en el noveno match de los doce individuales del domingo, y en ese partido aseguró la victoria para los Estados Unidos.

–¿Cuáles fueron los otros puntos altos en este certamen?

–Steve Stricker fue una especie de Robin del Batman que encarnó Tiger en el torneo. Resultó el compañero ideal del N° 1, tanto en los formatos de fourballs como en foursomes. Las veces que Woods aflojó, allí estuvo Stricker para sostener a la pareja. Y el otro que me gustó fue el japonés Ryo Ishikawa, del equipo Internacional. Muchos dudaron cuando el capitán Greg Norman confió en él, pero este joven de 18 años se complementó a la perfección con el surcoreano Y. E. Yang.

–¿Cómo lo vio a Cabrera?

–Imaginé que en el primer día iba a congeniar con Camilo Villegas en los foursomes, más que nada por la afinidad del idioma. Pero no rindió lo esperado ni tampoco el colombiano, que para mí fue la gran decepción del certamen, ya que perdió todos los partidos. Al menos, el Pato abandonó Harding Park con la satisfacción de haber superado a un tipo tan bravo como Jim Furyk, que es bastante raro que pierda un match individual.

–¿Qué cree que se lleva el Pato de esta Copa Presidentes?

–Ante todo, el honor de haber participado de un certamen en el que todos quieren estar. Es un premio a lo cosechado durante el año. También, más experiencia por haber jugado ya tres copas de estas características.

–¿En qué les cambia a los jugadores pasar de un formato medal play, como hacen siempre en el circuito, a un match play?

–Quizás, aquellos que no son tan metedores de putts en la temporada se animan a embocar más en un match play porque, eventualmente, se ven obligados a ganar el hoyo.

–¿Cuáles considera usted que son las reglas de oro que debe seguir el capitán de un equipo en certámenes de esta envergadura?

–Una de ellas es que, pareja que gana, no se toca. Como hizo Fred Couples con Woods-Stricker, y Norman con Ishikawa-Yang. Lo otro que considero importante es cuidar el lado emocional de los jugadores y entender los momentos del torneo, según cómo se vayan dando las cosas. La idea es dedicarle la misma atención a cada uno de los doce integrantes durante las charlas previas, y apoyar en la cancha a la pareja que esté más comprometida en el score.

–¿Y qué sucede con los vínculos entre los jugadores durante la competencia?

–Es un tema delicado. Por mejores que sean dos golfistas equis, si tienen mala relación, mejor no ponerlos. Yo, al menos, los separaría.

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