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AUGUSTA.- La semana del Masters es una gran liturgia. Cada detalle se transforma en un hito especial, tanto dentro del Augusta National como en el día a día fuera de la competencia, en esas horas en las que se combaten ansiedades y nervios. Ángel Cabrera y Emiliano Grillo pasaron el corte y siguen en carrera. Fabián Gómez , en cambio, quedó eliminado, aunque seguirá practicando en el club durante el fin de semana. Con todo, su experiencia fue invalorable.
Los tres buscan darle a su estadía un tinte bien de provincia; el Pato, con aroma cordobés y los otros dos envueltos en la más pura esencia chaqueña. Cabrera participa en el Masters desde 2000 y, a partir de 2002, se alojó siempre en la misma casa, en la localidad de Martínez, a pocos kilómetros del club. Allí fue donde alumbró el gran campeón de 2009 a partir de rituales sencillos, porque es el propio Pato quien cada año hace las compras en los supermercados locales y carga carne, pizzas, frutas y verduras en el chango. Esta vez comparte la casa con sus dos hijos: Angelito -le hace de caddie en el Masters- y Federico. Además, invitó a dos amigos de la infancia de Córdoba, Marcelo Moroldo, que fue su primer caddie, y Martín Gómez. También está otro de sus compinches, Luis Aguado, un ex boxeador dueño de un restaurante en Carlos Paz. Moroldo recuerda: "Íbamos a jugar en Mar del Plata en 1990 y con el Pato no teníamos un mango. Entonces, le propuse que yo participara en un torneo contra los caddies porteños para recaudar plata. No solo perdí, sino que le rompí el putter. Hubo que pedir uno prestado y terminamos comiendo sánguches en la terminal".
Hoy, es un abismo con aquella época de carencias: el martes, Cabrera tomó un auto y se fue para el Augusta National para participar de la Cena de Campeones del Masters. El cordobés es de cumplir ese compromiso de honor y volverse rápido a su hogar en Martínez; tampoco tiene por costumbre utilizar el saco verde que tiene a disposición en el locker, a diferencia de otros ex campeones que sí buscan lucirlo en algún momento previo al certamen. Cabrera dispone de un armario fijo en el club que comparte con Gay Brewer, ganador en 1967. Que lo comparte es una manera de decir, porque Brewer falleció hace 9 años, pero así está designado su espacio. Otro de los beneficios del Pato es que utiliza el estacionamiento reservado para los campeones, porque hay otro parking para el resto de los jugadores.
Emiliano Grillo y su esposa, Macarena Alcalá, se alojan solos en una casa ubicada al sudoeste del club, a unos quince minutos. El equipo de trabajo y varios amigos del Chaco están distribuidos en otros apartamentos. Macarena, también chaqueña, es su principal consejera y la que se encargó de darle su apoyo en los momentos más duros de su carrera, como aquel de marzo de 2015, cuando perdió el Puerto Rico Open tras errar un putt muy accesible. "Esa noche no pudo dormir", revela ella, que entiende que Emiliano es muy exigente consigo por naturaleza. Antes del Masters, Grillo compartió un asado con sus amigos del Chaco Golf Club, que posaron con él con una bandera argentina y lo alentaron. Además, forman parte de su equipo dos managers, el norteamericano Chris Castleberry y el irlandés Jamie Farrell. Ambos coinciden: "Es una semana especial, para Emiliano buscamos un equilibrio entre los momentos de ocio y la focalización en el torneo".

El "Team Gómez", como gustan llamarse, es el grupo más numeroso: 20 personas en total, en su gran mayoría chaqueños, repartidos en tres casas. Gómez vive en estos días en un departamento ya dentro del estado de Carolina del Sur, limítrofe con el estado de Georgia, donde está la cancha. Allí se aloja con su esposa, Pamela Ibarra, además de su coach, su caddie y dos amigos. ¿Por qué hay tantos argentinos? Cada golfista recibe ocho entradas de cortesía para repartir a los allegados y, además, tiene el derecho de comprar cuatro packs de tickets para la semana, por un valor de 500 dólares cada uno. Sólo es cuestión de que el jugador se registre en la Intranet del Masters y se crea una cuenta. Luego regala las entradas a su gusto, y uno de los honrados fue Carlos Merlo, capitán de cancha del Chaco Golf Club.
El clima fue siempre de alegría y orgullo; de hecho, Gómez y Grillo recibieron una bandera del Masters por parte de sus amigos con dedicatorias y deseos de buenos augurios. Para su primera experiencia en el Masters, la recomendación para "El Negro" Gómez fue la misma que para su coterráneo: no extenderse en las sobremesas, no transformar esta semana tan importante en una ronda interminable de festejos con amigos. Gómez tiene características naturales de anfitrión, pero tuvo que limitarse y poner la cabeza en el torneo, que lo exigió al máximo y, finalmente, lo dejó con las manos vacías. Pero los tres viven este certamen mágico, exclusivo para unos pocos.


