Emiliano Grillo ya tiene las sensaciones de los más experimentados

El chaqueño, que demostró temple para salir de situaciones inesperadas, afronta la última vuelta en Royal Troon con la ilusión de seguir evolucionando entre los mejores; Henrik Stenson, el puntero
Gustavo González
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17 de julio de 2016  

Fuente: AFP

TROON, Escocia.– Había sido un comienzo difícil el de ayer para Emiliano Grillo , si se lo compara con los dos primeros días del British Open . La pelota que se fue para la izquierda en el uno y el bunker que debió sortear en el 2 (hubo generosos aplausos por esa sacada) fueron circunstancias que no habían estado en el escenario antes. Pero si algo se destaca en el chaqueño es el temple para salir de situaciones inesperadas y no quedarse enganchado cuando la pelota no entró. La concentración del argentino sólo tuvo un recreo cuando su compañero de turno, el indio Anirban Lahiri, no podía encontrar la pelota tras su salida en el hoyo 2 y se mezcló junto con su caddie en el operativo de rescate, en medio de la maleza.

De todas formas, Grillo relativizó el dato de ese comienzo irregular y en cambio apuntó: "El viento en contra en la vuelta fue más difícil que el que cruzaba en los primeros nueve". Y a eso se sumó una lluvia intermitente. Después, la pelota que no corrió en los greens llamativamente lentos aquí, algo que la organización había aclarado en un comunicado: "Luego de un análisis hecho temprano en la mañana, hemos decidido no pasar rolos ni cortar los greens y ciertos banderas y tees fueron ajustados".

Dijo Emiliano, en ese sentido: "Me sentí un poco mejor con el putt que emboqué en la vuelta y que no había podido meter en la ida", un tema que lo preocupó jueves y viernes, pero que ahora le acomodó el espíritu, para terminar la ronda en 72, el mismo score que ayer. Ahora fue en el 14. Cuatro bogeys y tres birdies, para completar 213 y quedar en el par.

En la tarde de Royal Troon, Grillo no se apartó de la tónica general, en la que ninguno pudo alejarse en el tablero, casi como había terminado el viernes, lo que lo dejó algo más tranquilo: "Sí, es bueno porque se puede pensar en acercarse mañana [por la última vuelta, de hoy]. El clima es un problema relativo, porque uno sabe cómo es aquí y tiene que estar preparado". Las sensaciones de los jugadores en determinadas situaciones de juego fueron ayer un tema que casi todos remarcaron.

Con todo el futuro por delante y como si no fuera su debut en el torneo, Grillo ya demuestra que este Major le resulta familiar. Que es capaz de mantenerse al acecho entre los más experimentados.

Lo que mantuvo al público en sus asientos ayer bajo la lluvia fue el duelo entre el estadounidense Phil Mickelson y el sueco Henrik Stenson , por el primer puesto. Fueron 18 hoyos palo y palo y quedó primero Stenson por un golpe. Mickelson confesó que se sintió "fuera; no estaba en mi mejor día; no tuve ritmo, sobre todo cuando estaba con viento a favor", y cuando le preguntaron sobre si vislumbraba un "match" en la vuelta final, lo negó rotundamente.

El otro mano a mano, más divertido en ciertos sentidos, fue el del español Sergio García y el inglés Andrew Johnston, que recibía un ulular de aliento desde las tribunas cada vez que metía la bola y que se convirtió en ovación cuando embocó desde fuera del green en el 13, para conseguir el birdie. Pero antes había vivido otro momento que entretuvo a la gente: "Me preguntaron en televisión qué había comido anoche, y dije ‘ensalada césar’, después un chico me gritó ‘¡caesar salad!’ en los primeros seis hoyos. Fue muy divertido", explicó el hombre que usa la barba tupida de estos tiempos.

Lo consultaron por esas expresiones hacia Johnston a García, que aquí tiene seguidores (más que en España, según algunos periodistas ibéricos): "Es una gran persona y tiene personalidad, que es lo que el golf necesita. Tengo el placer de haber jugado varias veces con él y me tocó de nuevo; me puso contento", y un periodista inglés metió un poco de cizaña al consultarlo respecto de que esas expresiones pudieron haberlo afectado. "Yo también tengo mi hinchada", contestó. Y es cierto.

En todas las vueltas, el British Open fue una cuestión de sensaciones, de doblegar a la cancha y al clima, sí, pero de acuerdo con lo que las manos podían trasladar a los palos. Como casi todos, Grillo está en eso, quizá sufriendo un poco más con los greens que, de tanto esperar que fueran veloces, sorprendieron al hacer lento el tránsito hacia el hoyo. Un ingrediente más para aumentar la expectativa por la definición.

gg/gs

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