Rickie Fowler acelera y pide pista en el golf

Fowler, de 26 años, ganó en el TPC Sawgrass el domingo pasado
Fowler, de 26 años, ganó en el TPC Sawgrass el domingo pasado Fuente: EFE
Con un pasado de motociclista, su triunfo en The Players lo puso mano a mano con los más grandes
(0)
15 de mayo de 2015  • 19:34

Con malicia, parte de la prensa deportiva norteamericana había bautizado a Rickie Fowler como "el Anna Kournikova del golf". Es decir, al igual que la rubia tenista rusa, un jugador ideal para acciones de marketing, pero incapaz de ganar un torneo. Transcurrían las temporadas y Rickie, surgido de la Universidad de Oklahoma State, no podía dar el zarpazo en el PGA Tour , más allá de sus insinuaciones de triunfo y las hazañas que prometía. Sin embargo, empezó a torcer la opinión de los descreídos cuando a los 23 años se llevó el Wells Fargo de Charlotte, en 2012. Así y todo, los más ortodoxos lo seguían mirando con desconfianza. Pues bien: este golfista con rasgos parecidos a Zac Efron y Leonardo Di Caprio hizo una fuerte declaración de principios el domingo pasado, al imponerse en The Players , considerado el quinto Grand Slam.

Quien se lleva el trofeo de cristal en el TPC Sawgrass ya está preparado para adjudicarse algún Major, debido al altísimo nivel del field de jugadores que hay en el torneo de Ponte Vedra Beach, en Florida. Es la antesala de un impacto aún mayor. Y Rickie alzó el título con maestría, después de arremeter con cuatro birdies y un águila en los últimos seis hoyos. No solo se trepó a la punta al cabo de los 72 hoyos, sino que se abrió paso en el desempate frente a Kevin Kisner y Sergio García con la convicción de un campeón.

En verdad, ya eran numerosos los indicios que venía dando en las grandes citas como para seguir subestimándolo. En 2014 fue top 5 en los cuatro Majors: 5° en el Masters, 2° en el US Open y el Abierto Británico y 3° en el PGA Championship. Este año también tuvo una buena figuración en el Masters (12°), luego de un interesante cierre de 67 golpes.

Una victoria, evidentemente, estaba al caer. Ahora, Fowler empieza a terciar en una compulsa entre golfistas jóvenes, la que comenzaron a sostener el N°1 del mundo, Rory McIlroy (26 años), y el flamante dueño del saco verde de Augusta, Jordan Spieth, de 21 y N° 2 del ranking. "Hay muchos chicos que juegan muy bien en este momento en el circuito. Rory se distanció un poco y Jordan está tratando de agarrarlo. Ellos son los que más se destacan en el PGA Tour, pero yo estoy intentando sumarme e instalar mi nombre en este lote", contó Fowler, N°9 del listado. La pregunta es si tendrá la suficiente consistencia y regularidad -palabras santas en el golf- para que su embestida no se reduzca a un episodio aislado.

McIlroy, que por ahora mira a todos desde la cima del ranking, concedió la posibilidad de que Rickie se transforme en un gran animador en el corto plazo. Para ello, el norirlandés recordó parte de la historia más brillante del golf: "Hace varias décadas tuvimos el Big 3 con Arnold Palmer, Jack Nicklaus y Gary Player. Unos años atrás estaban Phil Mickelson y Tiger Woods, junto con jugadores de la talla de Vijay Singh, Retief Goosen y Ernie Els. Ahora, el potencial está: entre Rickie, Jordan y yo podemos pelear los torneos por los próximos 15, 20 años. Puede ser divertido", se ilusionó.

La reciente consagración de Fowler no sólo es beneficiosa para este jugador, que vistió muchas veces con pantalón y camisa de color naranja furioso, en honor a su universidad. También, es un soplo de aire fresco para el PGA Tour, atento en los últimos años a captar un target más juvenil y a atraer a potenciales golfistas desde una temprana edad en todo el territorio de los Estados Unidos.

Rickie encaja perfectamente con el modelo porque hace unos años participó del gracioso video "Golf Boys" (goo.glPzGUe), que marcó un punto de quiebre en la manera de presentar a los golfistas. En forma de parodia y con ropas ridículas, Fowler mostró aptitudes coreográficas junto con Bubba Watson, Hunter Mahan y Ben Crane, todos norteamericanos y ganadores en el circuito. Nada que ver con los típicos hábitos del golf, apegado a fuertes tradiciones.

De a poco va quedando atrás esa complicidad de Rickie con el motociclismo, su vieja pasión, una actividad incompatible con el golf debido a los riesgos físicos. Ya a los 3 años aceleraba una motoneta por el legado de su padre Rod, motociclista de profesión, y ensayaba sus primeras piruetas. Pero a los 7 también empuñaba el primer palo de golf y se iniciaba en un driving range, donde forjó su swing como un autodidacta.

Hace unos años reconoció a la revista Golf Digest que el motocross lo había formado como un jugador más audaz en el golf. Y vaya si lo refrendó en los últimos años, compitiendo mano a mano con los más grandes en todo tipo de canchas. Su arrojo es indudable. "Cuando uno está a punto de saltar con una moto, no puede dudar. Debe comprometerse al máximo con lo que hace. Lo mismo ocurre con un tiro en el golf".

En algún momento, Fowler tuvo que elegir entre recorrer fairways y quemar el asfalto sobre dos ruedas. Se decantó por el golf por un accidente que sufrió a los 15 años: semanas antes de participar para el equipo de golf de Murrieta Valley High School, se estrelló en una carrera y se quebró tres huesos del pie derecho. "Tuvo que tirar la moto para evitar atropellar a un competidor", contó su padre, dueño de una empresa de transporte.

La apuesta fue la correcta: 17.960.879 dólares acumulados hasta hoy en el PGA Tour, 36 ubicaciones en el top ten y la gloria aguardándolo. Ya tuvo un anticipo importante en The Players. Ahora, su deseo es ser cada vez más grande.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.