Stenson: un sueño de chico hecho realidad y con marcas asombrosas

Con una vuelta final de ensueño (63), firmó un total de 264 golpes (-20) en Royal Troon, se consagró en el Abierto Británico y es el primer sueco en conquistar un Major; "Estoy apenas empezando", dice a los 40 años
Gustavo S. González
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18 de julio de 2016  

Stenson celebra, después de doblegar en una titánica batalla a Phil Mickelson
Stenson celebra, después de doblegar en una titánica batalla a Phil Mickelson Fuente: AP

TROON, Escocia.– La silla principal de la mesa de la sala de prensa de Royal Troon estaba todavía tibia cuando la ocupó Henrik Stenson . El hombre sentado allí hasta 14 minutos antes, Phil Mickelson , se había desgajado frente a 80 periodistas contando su desilusión porque había jugado la semana más increíble de su vida y había perdido The Open , el abierto de Gran Bretaña, el certamen de golf más importante del mundo, sin olvidarse de decir que de todas maneras "estaba feliz por Henrik", algo que puede ser sincero, pero cuya sola mención obedece a una mente aún dominada por las emociones.

El sueco, de 40 años, también había jugado el torneo de su vida, pero no es de extrañar que así haya sido para un jugador con cuatro victorias en el PGA , diez en el European Tour y algunas más en circuitos menos notables, y ningún Major. En cambio, que lo diga Mickelson, que le lleva seis años de edad y toneladas de carisma, suena más dramático, en especial si se aprecia que tiene cinco Majors en su curriculum y que seis veces se le escapó el único torneo grande que le falta: el US Open. Pero el efecto de tres rondas al frente de semejante campeonato, que no se coronaron, debe ser un tormento.

"Estoy muy orgulloso por la forma en que jugué", arranca Stenson. "Fue un gran match con Phil, uno de los mejores en los últimos 20 años. Parecía una carrera de dos caballos que se definiría en el disco. Sabía que él no iba a ceder y, de algún modo, eso me hacía más fáciles las cosas". No son pocos los que piensan que el juego del golf tiene un 75% de mental. Stenson dio la impresión de llevar ese porcentaje al 90%; el resto fue su habilidad y el aprovechamiento de las circunstancias. "Sabía que tenía que seguir presionando, dándome oportunidades de birdies, porque él no me las daría. Y me encanta saber que pude manejarlo en la recta final." Otra vez la metáfora turfística.

Sonó esto a que el sueco, después de tres segundos puestos y seis terceros en Majors, no quería dejar pasar otro tren. "Sentí que era mi turno", reconoció. Nada más lejos que un hombre de hielo, como alguna vez se bautizó a otro nacido en Suecia, el gran Bjorn Borg. "Hubo momentos del juego en que me veía subiendo la escalera del club house", dice el golfista. ¿Eso es frialdad?

En 2013, cuando Mickelson ganó el British Open, en Muirfield, su escolta fue Stenson, que luego quedó tercero en el PGA Championship. "A pesar de que Phil es un campeón de Majors muy popular y un jugador que entra en la gente, sentí el aliento de los escoceses también", aseguró cuando le preguntaron por lo bien que le había ido en este país, incluso ganando un torneo antes de escoltar a Mickelson en el British. "No sé si fue buena la decisión de dedicarme a practicar para The Open una par de semanas antes en lugar de competir. Este año volví a hacerlo, como antes de Muirfield, y el resultado está a la vista".

Con 264 golpes y una vuelta final de 63 –el mismo score de la primera vuelta de Mickelson–, que es récord en un Major, hay otra marca que despierta en Stenson más orgullo: es el primer sueco en ganar uno de los Major del golf. Entre sus compatriotas que habían estado cerca en el pasado está Jesper Parnevik. "Ha habido muchos grandes jugadores de mi país que lo intentaron en las últimas décadas y Jesper quedó particularmente cerca en dos ocasiones. El sábado me mandó un mensaje: Salí a la cancha y terminá lo que yo no fui capaz de hacer. Me siento muy privilegiado en ser el único que sostiene este trofeo y espero que esto ayude para que el golf sea masivo en Suecia".

Emiliano Grillo opinó que la enorme diferencia en el marcador entre primero y escolta (el tercero, el estadounidense J.B. Holmes finalizó a 14 golpes del ganador) estuvo en el green, inesperadamente lento para todos. Dijo el campeón al respecto: "Es lo que pasa siempre en las canchas links [con base de arena], y si no hay viento y la medida del corte es alta se hace difícil calcular con certeza la fuerza del putt. Tuve un par de putts largos, donde sentí que había terminado bien el golpe y no fue así".

Un cronista ciertamente atrevido le preguntó qué haría ahora que quebró un par de récords y si sentía con hambre para ganar otro premio igual. "Estoy apenas empezando", respondió. "Uno nunca sabe qué puede pasar una vez que rompió una larga tendencia. Tengo una agenda intensa este verano, con el PGA y los Juegos Olímpicos".

No hace mucho, Stenson debió luchar contra su propio juego y se derrumbó en el ranking. "La primera caída en mi carrera no fue nada comparada con la segunda, en los primeros años de 2000. Con trabajo y la ayuda de mi equipo, mi familia y mis amigos, pude manejarlo. Si no hubiera creído que alguna vez estaría sentado aquí, no habría seguido. Es mi sueño de chico hecho realidad. Tenía 11 años cuando empecé a jugar y me imaginaba ganando la Copa Ryder y The Open, así que estar sentado aquí es maravilloso". En esos dos torneos su vencido fue Mickelson, el hombre que tras dominar tres días sucumbió ante su arremetida (le faltó decir otra máxima del turf: caballo que alcanza ganar quiere). El hombre que le dejó la silla en el encuentro con la prensa con el que Stenson más soñó.

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