Los mejores del año: "Emiliano Grillo, talento, dedicación y juventud", por Roberto de Vicenzo

Fuente: Archivo
A los 23 años, el chaqueño dejó de ser una promesa para codearse con la elite del golf mundial, competir con ella y recibir sus halagos
Roberto De Vicenzo
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24 de diciembre de 2015  • 00:01

Cuando era un veinteañero como Emiliano Grillo, solía mirar con admiración a jugadores formados y consolidados como Ben Hogan y Sam Snead. Ambos eran norteamericanos, de 1912, y mayores que yo, que nací en el 23. Los dos representaban el poder y el conocimiento del golf, tipos con mucho manejo en el campo, mientras que yo todavía era un jugador inocente, con poca experiencia. Con el tiempo fui mejorando.

Me sorprende Emiliano, porque con sus 23 años ya convive sin complejos con los grandes de Estados Unidos y Europa. Hace unas semanas lo veía charlando con el norirlandés Rory McIlroy, en un torneo en Dubái, y me emocionaba, porque es la imagen más cabal del presente y el futuro del golf argentino.

En el golf nunca se termina de progresar técnicamente, siempre falta algún aspecto por pulir. Si hablamos de Emiliano, ya es un jugador fenomenal del tee al green . Su única dificultad es alrededor de la bandera, donde a veces se complica con el putter. En realidad, no es nada que no pueda corregir porque, aun con ese déficit, ya logró objetivos grandiosos que auguraron un gran futuro, como ganar en su primer torneo como miembro del PGA Tour. Si tomamos sólo eso como referencia, estamos frente a una conquista fantástica, que nos ilusiona para el futuro. Tratándose del talento de este rubio chaqueño, no habrá nada que nos deba sorprender en los próximos años, porque sabe exactamente qué es lo que quiere en este deporte y cómo conseguirlo. Me preguntaron si Grillo podría convertirse en un ídolo en nuestro país, pero no es fácil alcanzar la popularidad con el golf, al menos en la Argentina. En todo caso, Emiliano sí revolucionará nuestro ambiente puertas adentro.

Cuando me siento a ver golf por televisión, noto que es un mundo totalmente distinto del que yo habitaba en mi época activa. Grillo forma parte hoy de una gira que te puede hacer millonario en apenas una temporada. En nuestra era, en cambio, las recompensas en premios eran mucho menores. Las canchas de la actualidad se presentan impecables, la pelota rueda sobre los greens como si lo hiciese sobre una seda, así como también hay trampas preparadas para cualquier tiro mal ejecutado. Hoy todo es mucho más competitivo, hay potencias de la talla de Jason Day, McIlroy, Jordan Spieth y otros que quizás no figuran en el mismo nivel, pero que están siempre despiertos para dar el zarpazo. Emiliano no debe dormirse. Y también –él es consciente de esto– debe ser muy prolijo con su cuidado personal y en el manejo de la fama. Ya estamos disfrutando mucho con el juego de Emiliano Grillo, pero lo mejor está por venir.

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