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LONDRES.- Más vale no perderse en el elegante Greenwich Park porque encontrar la salida correcta puede llevar un par de horas. En 180 hectáreas de verde, en una superficie totalmente desnivelada, miles de personas pasan una agradable tarde de sol. Pantallas gigantes, senderos asfaltados, familias disfrutando de un pic nic y stands con todo tipo de comidas. En el medio, los caballos que pasan a toda velocidad sobre el césped, pero entre sogas cuidadosamente custodiadas por voluntarios para evitar que algún peatón distraído sea embestido por los animales. En el ambiente se respira cierto aire de exclusividad. Abundan los sombreros exóticos y se impone caminar con aire distinguido, y con cerveza en mano pareciera ser más efectivo. No estamos en el Abierto de Palermo, pero todo se asemeja.
En este ambiente se desarrolla la competencia de equitación de los Juegos. Tal vez la sede menos olímpica de todas. Aquí competirá, desde mañana, una de las figuras más buscadas de Londres 2012. Hablamos del jinete Hiroshi Hoketsu, que buscará una medalla en doma. El japonés es el atleta más viejo de los Juegos y tiene 71 años. "Tengo que decir que no cambié muchos con los años. Físicamente estoy bien y mentalmente me mantengo estable", dice Hoketsu. Orgulloso, cuenta: "Más allá de alguna gripe no tuve ninguna enfermedad de relevancia". Dichoso él.
Entre los cientos de jinetes Hoketsu es una atracción por sí solo. "Aún no comenzó su participación y ya es toda una estrella en el predio", comenta Julian, encargado de la organización, sobre el abuelo de los Juegos Olímpicos.
El japonés participó de su primera cita olímpica cuando tenía 23 años en Tokio 1964, dos años antes de que los Beatles pisaran Oriente en su primera visita. También compitió en Pekín 2008, en donde terminó noveno. En Tokio lo hizo en la categoría salto con obstáculo y en la capital china redujo el riesgo físico y compitió en doma ¿El motivo? Hoketsu, después de todo, es humano y ya no ve como antes. A los 71 años un mal cálculo podría terminar en tragedia.
Actualmente vive en Alemania, donde reside el dueño y médico de su yegua. Hoketsu es farmacéutico de profesión, trabajo que abandonó en 2003 cuando se jubiló para dedicarse de lleno a su otra pasión: los caballos. Amante de los pescados y la comida sana, él apunta que el ejercicio, una hora por día, lo ayudó a mantenerse en forma.
"No quiero ser solamente la esperanza de la tercera edad", dice Hoketsu, que no esconde su preocupación por el estado de su yegua Whisper, con tendinitis en sus patas delanteras, a quien él ve algo vieja.
Hoketsu no es récord. El más viejo en participar de unos Juegos fue el sueco Oscar Swahn, que tenía 72 años cuando ganó una plata en tiro en Amberes-1920.


