La Conmebol y el VAR: cuál es el criterio de los árbitros para cobrar

Claus cobra penal para River, en el comienzo del partido en el Monumental.
Claus cobra penal para River, en el comienzo del partido en el Monumental. Fuente: LA NACION - Crédito: Rodrigo Néspolo
Alejandro Casar González
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2 de octubre de 2019  • 23:45

Como ocurre después de todos los partidos importantes, la Conmebol revisó este miércoles las jugadas decisivas del River-Boca disputado ayer en el Monumental. Fueron 19 en total. El árbitro principal del partido, el brasileño Raphael Claus, se llevó un "muy bien" como calificación para su tarea. Y las autoridades arbitrales coincidieron en que el VAR, encabezado por el colombiano Nicolás Gallo, actuó cuando debía hacerlo: entienden que hubo penal de Emmanuel Mas sobre Rafael Borré al comienzo del partido y que Nicolás Capaldo mereció la tarjeta roja por ir con la pierna hacia adelante contra Enzo Pérez.

El protocolo de VAR aprobado por la IFAB y recomendado por la FIFA es claro: la herramienta tecnológica tiene que evitar errores "claros y groseros" y debe "minimizarse" su influencia en el partido. En el lenguaje coloquial de la FIFA y de los árbitros, la premisa se reduce a una frase: "El VAR debe focalizarse en elefantes y no en fantasmas". El exárbitro internacional brasileño Sandro Meira Ricci habló de las recomendaciones de la FIFA en una columna para el sitio Globo Esporte: "El VAR precisa buscar menos hormigas, que son los pequeños contactos en cámara lenta y con lupa, y enfocarse en los elefantes, que son los errores claros, obvios y manifiestos". Ese era el espíritu que la FIFA buscó inculcarle a la herramienta tecnológica en una circular que les llegó a todas las confederaciones continentales a mediados de agosto.

La primera sanción por VAR: penal a Borré que convierte el colombiano

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En ese momento ya había terminado la Copa América de Brasil. Y allí, el VAR pareció tener la vista entrenada para las "hormigas" y no para los "elefantes". Prueba de ello es el penal que sí le dieron al seleccionado argentino en el partido por la fase de grupos frente a Paraguay. Ningún futbolista albiceleste había pedido la pena máxima. Lionel Messi, incluso, había ido hacia el banderín del córner para ejecutar el tiro de esquina. Pero el VAR llamó al árbitro principal, que sancionó la mano del defensor paraguayo ante el asombro de miles en la cancha y millones detrás de una TV.

Días más tarde, el VAR ni siquiera pidió la revisión de dos jugadas que sí fueron reclamadas por los futbolistas argentinos: un posible penal a Sergio Agüero y otro a Nicolás Otamendi. Dos potenciales "elefantes", ya que a simple vista hubo contacto con los rivales en los dos casos, que ni siquiera fueron analizados en la pantalla al pie del campo de juego. Esas dos jugadas, sumadas a las expulsiones de Lionel Messi y Gary Medel en el partido por el tercer puesto, más la tarjeta roja al brasileño Gabriel Jesús, hicieron que el protocolo retrocediera algunos casilleros. La propia Conmebol hizo autocrítica mediante el máximo responsable de los árbitros: el brasileño Wilson Seneme.

La expulsión de Capaldo, a instancias del VAR

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La pregunta, entonces, es si el VAR está para los elefantes o para las hormigas. Para los errores flagrantes, obvios y claros, o para aquellas infracciones que, si bien existen, pasan desapercibidas hasta para los árbitros principales y los futbolistas. "Penal de VAR", bautizaron algunos a la jugada en la que Claus sancionó el disparo desde los doce pasos para River. ¿Elefante u hormiga? El árbitro principal no lo había advertido hasta que lo llamaron sus asistentes de video. En el medio, Bebelo Reynoso casi anota para Boca mientras el juego continuaba. Claus podría haber tenido que anular el gol para darle el penal a River. A los cinco minutos de juego. Todo un problema.

Por todo esto, y para evitarse problemas a futuro, el VAR deberá definir un criterio uniforme. ¿Pondrá la lupa en todo y cobrará cada una de las infracciones que percibe, aceptando que algunas le puedan pasar por arriba? ¿O volverá a concentrarse en los elefantes, dejando de lado jugadas imperceptibles y puntillosas al extremo? Por lo pronto, cuantas más ligas nacionales adopten el protocolo e instalen el sistema, menos traumático será el proceso de adaptación. Los árbitros argentinos, por ejemplo, juegan con VAR cada vez que dirigen a nivel continental. Pero la Superliga todavía no lo incorporó.

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