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WELLINGTON.- El inglés Gary Lineker creó hace varios años un aforismo que periódicamente se repite hasta la saciedad: "El fútbol es un deporte de 11 contra 11 en el que siempre gana Alemania". La sentencia tiene su comprobación, tanto en el nivel del seleccionado como en el de los clubes, y sintetiza la contundencia, el pragmatismo y el indoblegable espíritu germano. El Mundial Sub 20 de Nueva Zelanda se presenta para la célebre Mannschaft como una continuidad de la Copa del Mundo de mayores, de Brasil 2014. Ese título, logrado en la final frente a la Argentina, no resultó fruto de la casualidad, como tampoco lo es este presente de los juveniles. El éxito es producto de una fórmula, de un proyecto sostenido, de una tarea metódica... Un plan perfecto, con el sello propio de los alemanes.
El surgimiento de nuevos talentos es una causalidad. Todo se corresponde a un proceso de organización nacional del fútbol diseñado por la Deutscher Fussbball-Bund (DFB). En 1999, el organismo rector lanzó un master plan, cuyo objetivo fue la formación y educación de los futbolistas desde jóvenes, una apuesta para revertir los fracasos de los equipos nacionales en las copas de Europa, detalla un documento de Euromericas Sport Marketing.
"El modelo de la formación del fútbol en Alemania no es una cuestión de modas, surge de la implementación de un sistema nacional unificado. No es casualidad que el fútbol alemán esté en auge, es producto de una estricta formación de la base de las nuevas generaciones", explicó, hace un año, Gerardo Molina, profesor emérito en Marketing Deportivo y especialista internacional en innovación deportiva. La base del plan utilizó las mismas metodologías creadas por el Instituto Nacional de Fútbol de Clairefontaine, de Francia, y la academia de Ajax, de Holanda.
A principios de la década pasada, la DFB destinó alrededor de 1000 millones de dólares para un proyecto de 10 años orientado a la formación de los juveniles en 366 centros repartidos en todo el país, donde mil entrenadores tienen a cargo el adiestramiento de cerca de 25 mil juveniles, entre chicos y chicas, porque el fútbol femenino de Alemania también es una referencia internacional.
Cuando en Brasil 2014, después de alzar la Copa del Mundo, el director técnico Joachim Löw dijo "era hora", habló de los últimos ocho años de la Mannschaft, pero posiblemente estaba pensando en los últimos 16, cuando el ex arquero Jorg Daniel presentó en público el "Programa extendido de promoción de talento". El director deportivo, en su discurso, apuntó: "Si al talento del siglo le toca nacer en un pequeño pueblo detrás de las montañas, de ahora en más lo vamos a encontrar".
Mientras el mundo futbolístico se deleita con estrellas de la talla de Neuer, Kroos, Özil, Reus, Müller, Götze?, una nueva generación de talentos desanda la última estación de las categorías juveniles. Nombres como Marc Stendera, Levin Öeztunali, Niklas Stark, Julian Brandt o Hany Mukhtar, el único que juega fuera de la Bundesliga -el volante milita en Benfica, de Portugal- ya son apuntados para convertirse en los sucesores. Son futbolistas que brillan con luz propia en un equipo que despliega un fútbol atractivo y ofensivo, que combina velocidad con flexibilidad táctica, sello distintivo de Alemania en los últimos años.
El prólogo de la conquista en Río de Janeiro fue el título del campeonato Sub 19 de la UEFA, en Hungría. Las jóvenes promesas sellaron la clasificación a la cita neozelandesa de manera invicta, tras superar a Bulgaria (3-0) y Ucrania (2-0) e igualar 2-2 con Serbia en la etapa de grupos; en las semifinales vapuleó 4-0 a Austria y en la final venció 1-0 a Portugal para, en Budapest, volver a lo más alto del escalón continental, desde 2008. El entrenador de este proyecto es Frank Wormuth, de 54 años, que desde hace seis años es el máximo responsable del programa de formación de entrenadores de la DFB en la Academia Hennes Weisweiler y seleccionador Sub 20, desde 2010. Su primera experiencia profesional fue en 1998/99, cuando era ayudante de campo de Löw en Fenerbahce, de Turquía.
Hace menos de un año, Alemania sepultó las dolorosas derrotas 2-0 con Italia, en tiempo suplementario, en las semifinales de la Copa del Mundo, en Dortmund, y el 2-1, en la misma instancia, pero en la Eurocopa 2012, de Polonia y Ucrania; las caídas 1-0 ante España, en la final de la Eurocopa 2008, de Austria y Suiza, y en las semifinales del Mundial de Sudáfrica, de 2010. Ahora, en Nueva Zelanda, los juveniles desean imitar a sus mayores, quebrar con los 34 años sin vueltas olímpicas, y ratificar la fórmula del éxito del modelo alemán.
El partido que la selección argentina jugaba en la madrugada de hoy, frente a Austria, por la última fecha del Grupo B, resultaba clave. Necesitaba la victoria para asegurarse la clasificación a los octavos de final del Mundial Sub 20 de Nueva Zelanda.
El 4 de junio fue una fecha histórica para el fútbol de Fiji. Los oceánicos, debutantes en un Mundial Sub 20, lograron su primera victoria al superar 3-0 a Honduras, en Christchurch. Con el triunfo, mantienen intactas sus opciones de clasificarse para los octavos de final. En la última jornada definirán frente a Uzbekistán.

