

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.


Muchos hinchas argentinos que siguen las noticias futbolísticas desde nuestro país se quedaron absortos, perplejos, cuando ayer se enteraron de que Gonzalo Higuaín se convirtió en el jugador más caro entre compatriotas, el que generó la cifra más alta en una transferencia. Esos simpatizantes no encuentran relación entre los exorbitantes 94.700.000 millones de euros que pagará Juventus y la ineficacia de Pipita en las últimas tres finales del seleccionado argentino, en las que el delantero falló definiciones frente al arquero o desvió un penal (en la serie ante Chile de la Copa América 2015).
En las redes sociales, un porcentaje de esos hinchas reaccionaron con sarcasmo, ironía y hasta alguna expresión descalificadora. No tienen en cuenta la otra lógica del fútbol de estos tiempos, en la que los clubes marcan la dinámica del mercado y establecen parámetros por encima de la referencia que entregan los seleccionados, cada vez más recluidos y condicionados por la escasez de tiempo en la agenda competitiva.
El flojo cierre de torneo de Higuaín en la Copa América Centenario de hace poco más de un mes no devaluó ni un euro la plusmarca de 36 goles que alcanzó con Napoli en la última Serie A. Además de convertirse en capocannoniere del calcio, Pipita igualó el récord de tantos que desde 1929 ostenta Gino Rossetti (Torino). En la carrera por el Botín de Oro (máximo goleador de las ligas europeas en una temporada) sólo fue superado por los 40 goles de Luis Suárez en Barcelona.
A falta de la confirmación oficial por parte de Juventus, la negociación dio ayer un paso fundamental con la revisión médica que Higuaín aprobó en Madrid.
El vigente quíntuple campeón de Italia, ante la intransigencia de Napoli de transferirlo por una cifra inferior a la cláusula de rescisión, desembolsará 94.700.000 de euros, monto que ubica al ex River en el segundo lugar en la lista de los pases más caros de la historia, por detrás de los 100 millones que Real Madrid invirtió por Gareth Bale. Y, obviamente, Higuaín es el protagonista de la transferencia más alta para un argentino, por delante de los 75 millones de euros que Ángel Di María le costó a Manchester United hace dos años.
A partir de esta operación, Higuaín también escaló al tercer puesto entre los futbolistas que más dinero movieron con sus transferencias (ver infografía aparte), superado por Di María y el sueco Zlatan Ibrahimovic. Justo Di María también carga con otro estigma en el imaginario de los argentinos que lo ven con ojos de seleccionado: el de las lesiones musculares que le impiden estar en condiciones en los tramos finales de los últimos torneos.
La incredulidad que algunos argentinos puedan sentir por esta transferencia de Higuaín es insignificante comparada con la desazón e indignación que causó entre los tifosi de Napoli, que se sienten defraudados por la partida de Pipita a uno de los rivales que más detestan. La rivalidad Juventus-Napoli no sólo está atravesada por razones futbolísticas, sino mucho más por el contraste económico y social entre el norte rico y el sur pobre de Italia. Ayer ya hubo en Nápoles muchas demostraciones de repudio público hacia Higuaín, de lo cual da cuenta la columna de Roberto Sosa que acompaña esta edición.
Hace menos de un mes, Nicolás Higuaín, hermano y representante, ya había planteado este posible escenario de salida. Pipita sentía que Napoli no tenía el potencial suficiente para dar pelea por los trofeos importantes en Italia y Europa. Hace un año, el técnico Maurizio Sarri lo había convencido para que se quedara a cumplir su tercera temporada en el club. Napoli tuvo un muy bueno comienzo de Liga, fue puntero durante varias fechas, pero después no pudo con el avance incontenible de Juventus. Y en la Liga Europa fue eliminado en los 16vos de final por Villarreal.
Desilusionado deportivamente, Higuaín anunció que no aceptaba la renovación de su contrato, que vencía en 2018, cuando se hubiera quedado con el pase en su poder y el club no hubiera recibido un euro. Napoli le ofreció mejorar su actual contrato de cinco millones de euros por año (en Juventus percibirá 7.5 millones), pero lo económico no compensaba su ambición de integrar la elite de los equipos del Viejo Continente. Los trascendidos apuntaban a una transferencia a Arsenal, Manchester United o a Paris Saint Germain, pero la Vecchia Signora se adelantó a todos.
Higuaín deja 71 goles en 104 partidos de Liga de Italia durante tres temporadas; 16 en 31 por copas europeas, y en 5 en 12 por copas nacionales. Un muy buen promedio total de 0,62 tanto por encuentro, que en títulos apenas se traduce en una copa y una supercopa de Italia, poco para sus pretensiones.
Por eso se muda para pasar a ser compañero de Paulo Dybala, a quien muchos ven como un recambio lógico y natural para el puesto de centrodelantero en el seleccionado. A los 28 años, Pipita se incorpora a un plantel que ya no tiene al español Álvaro Morata.
Durante el torneo pasado, en ocasión del partido Juventus-Napoli, Dybala había hecho pública su afinidad con Higuaín: “Me mantengo comunicado con Gonzalo. Es un delantero al que respeto mucho. Me gustaría tener su pie derecho y aprender de su rapidez para girar y rematar al arco”.
Es probable que Juventus vuelva a conmover en los próximos días el mercado de pases, pero esta vez con una venta, la de Paul Pogba a Real Madrid o Manchester United por 120 millones de euros. Reciente subcampeón continental con Francia, como Higuaín, revalorizado pese a su deuda con la selección.
cm/gs




