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Su acento denota una crianza española, pero cuando verbaliza su pasión por la Argentina parece un chico nacido y criado en cualquier lugar de nuestro país. Así suena al oído la dicotomía de Alan Brandi, un joven de 28 años que el año pasado decidió nacionalizarse argentino para jugar con la camiseta albiceleste de futsal y soñar con representar al país de sus padres en el próximo Mundial de Colombia.
"Si bien nací en España y estoy muy agradecido a este país. Desde muy chiquito mis papás me inculcaron el amor por la Argentina, así que cuando se dio la posibilidad nunca dudé de nacionalizarme y jugar con la camiseta albiceleste", sentencia Alan en diálogo con canchallena.com desde Lisboa, donde encara el final de temporada con Benfica.
Este pivot zurdo, que nació en Canarias y vivió en Alicante, Madrid y Santiago de Compostela, cambia de tono de voz y se emociona cuando se compara su historia con la de Lionel Messi, su ídolo. "Me da vergüenza. Leo es un fenómeno único del fútbol mundial y lo que logró él será muy difícil de repetir. La única coincidencia real y tangible es que tanto a él como a mí nos echaron en nuestro primer partido oficial".
Las risas de esta afirmación es porque como le sucedió a Leo en su estreno en el seleccionado mayor con roja directa ante Hungría en 2005, Alan tuvo su primer partido en febrero en Madrid justamente ante España y también fue expulsado.
Su historia es bastante particular porque su acercamiento al futsal fue recién a los 19 años durante sus estudios de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid cuando comenzó a entrenar con el equipo universitario.
"Todo empezó como un hobby y nunca me podría imaginar con llegar a este momento. Sin embargo, cuando fue pasando el tiempo y crecía la posibilidad de jugar para una selección le dejé en claro a mi papá que quería jugar para la Argentina y él se encargó de contactarse con AFA", relata Alan que el año pasado completó su primer mes de entrenamiento en el predio de Ezeiza.
"Mientras jugaba en el equipo de la Universidad, me contactaron en 2011 para jugar para una filial del Inter Movistar, uno de los equipos más importantes de España. Luego salté de esa quinta división a la primera para jugar en Santiago de Compostela", cuenta sobre su llegada a la elite del futsal en España, uno de los dos países más importantes en esta disciplina.
Ante este escenario, Alan dejó su trabajo, realizó su último año de periodismo a distancia y tuvo una temporada inmejorable donde fue elegido el 'jugador promesa' de la Liga.
En agosto de 2013, en esta carrera meteórica lo contactaron de Benfica, uno de los grandes equipos de futsal de Europa, donde está terminando su segunda temporada como uno de los pivot más destacados.
"Tuve contactos informales desde la selección española, pero desde ese momento les dejé en claro que sentía un amor muy grande por la Argentina y que pretendía nacionalizarme", enfatizó Alan, que hasta los ocho años viajó siempre de vacaciones a Buenos Aires y Mendoza, para visitar a sus familiares.
Ahora su ilusión es ser campeón del mundo y, sin achicarse afirma: "Desde que Diego (Giustozzi, el técnico) me convocó fui pensando paso a paso. Mi primer entrenamiento, mi primer partido, ahora la nueva concentración y las eliminatorias... Pero el Mundial es el gran objetivo y nadie me quita la ilusión de ser campeón. Tenemos equipo y podemos hacerle frente a las grandes potencias como Brasil o España", finaliza.



