La joya Antetokounmpo: un fenómeno griego con manos de 27 centímetros en la NBA

Giannis Antetokounmpo, joya de Milwaukeelos Bucks, tiene mejores registros en algunos rubros que LeBron James y Shaquille O'Neal
Giannis Antetokounmpo, joya de Milwaukeelos Bucks, tiene mejores registros en algunos rubros que LeBron James y Shaquille O'Neal Fuente: AP
Diego Morini
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17 de mayo de 2019  • 00:01

Charles y Verónica sentían que Nigeria no era el mejor lugar para formar una familia. Estaban cansados de juntar naranjas en el campo. Tomaron la determinación de salir de allí e irse a Grecia. Ingresaron de manera ilegal. Eso implicaba una nueva dificultad en sus vidas. Al poco tiempo nació Thanasis, el mayor de sus cinco hijos y después, en 1994, llegó Giannis. Apenas dos años después los pequeños comenzaron a ver cómo se complicaban las cosas porque su madre estaba enferma y su padre no tenía un trabajo. Eran momentos muy delicados para los Antetokounmpo.

La pasión de Charles, que había sido un profesional en Nigeria, era el fútbol, sus hijos querían repetir la historia. Incluso, cuando terminaban de vender en los semáforos Thanasis y Giannis, se iba a patear una pelota por las calles de Sepolia, un barrio al norte de Atenas. "Vendíamos juguetes, anteojos, lo que fuera. Si juntábamos 10 euros nos sentíamos bien porque ese día no íbamos a pasar hambre", contó Thanasis, en una entrevista en Yahoo Sports.

Giannis estaba convencido de que debía jugar al fútbol como su papá. Aunque, claro, el futuro del segundo hijo de la familia Antetokounmpo, estaba en otro deporte: el básquetbol. Aceptó jugar formalmente cuando tenía 12 años, no había tocado nunca una pelota de básquet, y lo hizo porque le prometieron que le conseguirían un trabajo a su papá. "Bueno, no voy a decir que fuera realmente malo, porque obviamente sí fue duro. Tuve que hacer cosas, mis hermanos tuvieron que hacer cosas, para llevar comida a casa. Pero fue bonito. Eso nos ha hecho ser más trabajadores, trabajar más duro y si pudiera volver atrás no cambiaría eso de mi vida, porque ese momento me hizo ser quien soy hoy. Haciendo esas cosas me hice más realista y supe que estoy aquí para una misión", contó hace un tiempo Giannis.

Así comenzó a crecer un animal competitivo que hoy ostenta 2,11 metros de altura y un físico increíble que deslumbra a la NBA. Pero para llegar hasta allí, primero se curtió en la segunda división de Grecia, en Filathlitikos. Allí llegó gracias a que Spiros Velliniatis, un exjugador griego que llegó a jugar en la Bundesliga alemana, que recorría los suburbios de Atenas buscando talentos entre los inmigrantes, mantuviese una extensa charla con los padres de Giannis para que lo dejasen jugar en un club.

El impacto fue inmediato. Apenas empezó a jugar profesionalmente, se acercaron cazatalentos de la NBA para comprobar si era cierto que había un nene brutal rompiendo redes. La revolución Antetokounmpo se puso en marcha. Ese chico que compartía una cama con sus hermanos Thanasis, Kostas y Alexis, que sufrió porque sus padres fueron desalojados más de una vez por no poder pagar un alquiler de 400 euros y para el que la necesidad de comer no era algo que se repitiera todos los días, repentinamente, estaba despegando hacia un universo que para él era casi una ficción.

Zaragoza fue su club por algunos días. Firmó un contrato por 4 años, hay fotos de Giannis con la camiseta del club español, pero la NBA no le dio tiempo. Milwaukee Bucks lo seleccionó en el Draft de 2013 en el puesto 15, deshizo el contrato y se llevó al vendedor ambulante de Sepolia hasta los Estados Unidos. Para entender de qué se trataba esta máquina deportiva, es necesario citar a Willy Villar, que era el manager deportivo de Zaragoza: "Cuando lo vi por primera vez me impresionó porque tenía dedos que me parecían una pierna. Eran enormes, no los medimos, pero sí vi que eran algo fuera de lo normal. ¡Parecían raquetas de tenis! Y si a eso le añades la envergadura, es una máquina de taponar e intimidar". Desde que empieza la muñeca hasta el final del dedo del medio hay 27 centímetros en la mano de Giannis.

Apenas llegó a los Estados Unidos, su talento se multiplicó. Este griego atraviesa hoy la cancha con un par de zancadas. No importa qué tan lejos está del aro, siempre encuentra un ángulo y una forma de llegar a volcar la pelota con facilidad. Tiene una fiereza que impresiona y hasta es capaz de driblear con una destreza más que buena para un jugador de su altura.

Trabaja, no descansa, por eso en la rueda de prensa previa al comienzo de la final de la Conferencia Este que está disputando Giannis con Milwaukke ante Toronto Raptors, se dio éste diálogo entre una periodista y "The Greek Freak", como se conoce al 34 de los Bucks.

-¿Puedo hacerte una pregunta sobre una historia que hay dando vueltas?

-Adelante.

-¿Es cierto que te pusieron un microondas en el vestuario porque te quedás hasta muy tarde entrenando?

-¿Quién te contó eso?

-Tengo mis informantes.

-No, eso no es cierto. Es verdad que me quedo trabajando hasta tarde, que uso el microondas para calentar la comida si termino en un horario cercano a la medianoche, pero no lo pusieron por mí. Trato de comer en mi casa siempre y comer bien. El microondas está en el vestuario y lo usamos todos...

La velocidad con la que le fueron sucediendo las cosas a Giannis lo llevó a ser el jugador titular más joven en la historia de Milwaukee: con 19 años y doce días apareció en el campo de juego ante Cleveland. Tan rápido pasó todo en su vida que no hablaba demasiado inglés. Se fue puliendo. Se lo veía como un jugador sin demasiada fibra. En su primer año en la NBA creció cinco centímetros y después de largas horas en el gimnasio transformó por completo su cuerpo.

Muchas tardes juntando el dinero para tener un plato de comida en sus días en Grecia, le permitieron no salirse de eje cuando comenzó a ganar dinero, ya que su primer contrato estuvo cerca de los dos millones de dólares. La leyenda cuenta que como pasaba mucho tiempo solo en los Estados Unidos, su primera compra fue una Play Station 4, por la que pagó 400 dólares.

No disfrutó mucho de su consola de videojuegos, porque cuando cayó en la cuenta de que su familia lo iba a visitar por primera vez, entendió que debía guardar todo el dinero posible para dárselo a ellos. Entonces tomó la determinación de vender la Play. Se la compró al asistente del equipo, Nick Van Exel. Incluso, trataba de vivir con los 190 dólares que le daban en concepto de viáticos. No quería malgastar.

Muchos aseguran que Giannis, en su primer año en la franquicia, se llevaba la comida que le daban después de cada partido y que hasta las gaseosas que hay en los vestuarios aparecían en la mochila del griego. No podía creer Giannis todo lo que había a su disposición. Caron Butler, excompañero de Antetokounmpo, contó una vez que, sólo para conocer la reacción de Giannis, tiró al tacho de la basura unas zapatillas que llevaba un tiempo usando. Cuando el griego vio eso, las sacó de la bolsa de residuos y le dijo: "¿Por qué las tirás si están nuevas?".

Todos tenían claro que querían ayudar a este chico que se proyectaba como una auténtica bestia. La historia de Giannis llegó a todos sus compañeros. Se impresionaron cuando supieron que desde los 7 a los 17 años se la pasaba vendiendo en las calles para poder comer. Por eso es que el plantel de los Bucks lo ayudó a amoblar su departamento. Algunos le dieron muebles que tenían sin usar y otros hasta salieron a comprar lo que faltaba. Para comprender mejor de dónde surgió este fenómeno, es bueno conocer que al poco tiempo que llegó a los Estados Unidos publicó en su cuenta de Twitter: "Por primera vez probé un batido. Dios bendiga a Estados Unidos".

Se exige, quiere dominar cada aspecto del juego y cuando las cosas no le salen como pretende se va a una iglesia para rezar y así apagar su frustración. Quiere ser el mejor en cada rubro y se obsesiona. Es más, LeBron James lo convocó a participar de la filmación de Space Jam 2, que se rodará durante la Copa del Mundo de 2019, pero Giannis le respondió que le agradecía la invitación y lo llenaba de orgullo, pero que quería jugar con Grecia el Mundial.

Sus números impresionan, tiene mejores registros en algunos rubros que LeBron y que Shaquille O'Neal. Después de 18 años devolvió a los Bucks a una final de Conferencia del Este de la NBA. La franquicia de Wisconsin no tenía ese privilegio desde los tiempos de Kareem Abdul-Jabbar. Va camino a ser elegido como MVP de la NBA.

Giannis Antetokoumpo es una de esas piezas de colección que de repente domina la NBA y no se sabe bien cómo es que sucedió. Aunque en las palabras de su descubridor, Velliniatis, se puede comprender mejor de qué se trata esta este fenómeno griego: "Fue como encontrar a Mozart que no tenía para comer".

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