La lectura que deja otra derrota de los Pumas pero con sabor distinto

.Matías Orlando, uno de los que se destacó en los Pumas, sobre todo en defensa, tacklea al wing Blair Kinghorn
.Matías Orlando, uno de los que se destacó en los Pumas, sobre todo en defensa, tacklea al wing Blair Kinghorn Fuente: AP - Crédito: ANDY BUCHANAN
Jorge Búsico
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25 de noviembre de 2018  • 00:35

EDIMBURGO.– Quedarse con el resultado siempre es más simple y más cómodo para el análisis. Hay una realidad que indica que l os Pumas volvieron a perder, que de los últimos 12 partidos ganaron solo dos y perdieron 10, y que la de ayer en esta ciudad fue la quinta caída consecutiva. Pero existen otras circunstancias que deben balancearse a la hora de explicar el contexto en el cual está encajado el seleccionado argentino de rugby . Por un lado, el test ante Escocia mereció ganarlo; sin desplegar un nivel aceptable, fue más que su rival. Por el otro, aunque la paciencia no sea un don en el deporte nacional, tiene que entenderse que se está transitando un proceso largo y traumático que, entre otras cosas, experimentó cambios de conducción hace apenas cuatro meses.

"Estoy conforme con todo menos con el score", señaló Mario Ledesma con cara de "no se nos da una". El equipo, se insiste, sin alcanzar un juego alentador, tuvo buena obtención a través de un scrum que esta vez sacó las pelotas propias y forzó un free-kick en uno en contra, y un line seguro y rápido. Dominó gran parte del juego en posesión y territorio, defendió muy bien y solo, y nada menos, le faltó la puntería que siempre ostentan Nicolás Sánchez (ayer ingresó en el club de los 20 máximos goleadores de la historia) y Emiliano Boffelli , al fallar 3 y un penal, respectivamente. Y, también, hubo al menos cuatro situaciones de try, sobre todo una cuando faltaban 3 minutos a cargo de Jerónimo De la Fuente , a quien se le cayó la pelota a metros del ingoal, lo que hubiese asegurado de mínima un empate. Lo reconoció el capitán escocés, Greig Laidlaw: "Fue un partido tremendamente duro".

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Pero intentemos salir de lo que estrictamente ocurrió ayer en el imponente Murrayfield. La ventana de noviembre arrojó el mismo resultado que la de junio: 0-3. Pero no fue el mismo juego el exhibido en la Argentina que el mostrado en Europa. Aquella vez, los Pumas perdieron por goleada los dos últimos tests con suplentes de Gales y Escocia, en lo que fue el cierre del ciclo de Daniel Hourcade . Ahora hubo un partido que se peleó hasta los últimos 10 minutos con Irlanda, hoy el segundo mejor del mundo detrás de los All Blacks, y este de Edimburgo, con la certeza de que, sin brillar, se estuvo a la altura internacional. El paso por Francia sí fue un punto flojo.

Ahora bien, los Pumas no pueden terminar de salir del embudo en el que quedaron atrapados luego de la última Copa del Mundo en 2015. Las buenas actuaciones de este año de Jaguares y los triunfos frente a los Springboks y los Wallabies en el reciente Rugby Championship sembraron algunas ilusiones, pero lo cierto es que existen problemas estructurales que dejan al rugby argentino de alta competencia profesional por debajo de las potencias y afuera del lote de los ocho mejores. Aunque sea reiterado sostenerlo, es muy difícil competir todo el año con un mismo grupo que recién ahora se está expandiendo en número.

No es una excusa, porque el juego ha crecido poco e incluso en algunos aspectos se retrocedió (el scrum y la pérdida de sorpresa, por citar un par), pero debe marcarse cuál es el contexto en donde está inmerso el seleccionado. Y es allí donde está claro que quedó encerrado en un sistema que dio sus frutos en su momento pero que nadie advirtió que empezaba a resquebrajarse y en la decisión de no convocar a los jugadores que están en Europa, que, a la vista de los resultados, debió reverse con más amplitud que la de poder recurrir a uno solo por serie.

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La estructura profesional, en esta misma vía, es por demás limitada. El seleccionado ya ni siquiera viaja con un jefe de prensa, como lo hacen todos. Ledesma lo marcó en la conferencia previa al test con Irlanda y los medios se hicieron eco de eso. Y hay mucho trabajo por delante que llevará años para acercarse al menos al grupo de los grandes. La realidad indica que se está en un tercer escalón, como lo marcó el sorteo para la Copa del Mundo del año próximo.

¿Y cómo se llegará a Japón, ahora que falta menos de un año? Es una incógnita, pero deben resaltarse puntos que permiten imaginar una situación más favorable que la actual. Por de pronto, aunque lejos de lo necesario, se agrandó la base. El hecho de que Santiago Medrano haya jugado los 3 partidos fajándose con los mejores pilares de Europa es un síntoma alentador. Lo mismo con los que ya debutaron en esta gira, que se completará el sábado que viene con los Barbarians , en Londres. También estarán los que Ledesma desee citar de los que juegan en Europa. Y será una previa más descansada, con un Rugby Championship reducido. Y quizá con otros aires en Jaguares, de la mano de otro entrenador con credenciales de sobra, como Gonzalo Quesada. Por eso, la derrota de ayer en Murrayfield, otra derrota sí, hay que ponerla en contexto.

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