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El recorrido de la Argentina por las eliminatorias rumbo al Mundial de Rusia 2018 resulta un camino de espinas. En puesto de repechaje y con Brasil, en Belo Horizonte, el 10 de noviembre, y frente a Colombia, en San Juan, cuatro días más tarde, en el frente, la selección cerrará un año cargado de matices, dentro y fuera de la cancha. Entre frustraciones, desmanejos, declaraciones desacertadas, confesiones agudas y arrepentimientos, el ciclo Bauza, con rodaje en apenas cuatro encuentros, precisa ofrecer respuestas y, en lo posible, contundentes. El Patón completó con Fernando Belluschi, de San Lorenzo, y Ezequiel Lavezzi, de Hebei Fortune, de China, la lista de futbolistas convocados y con la decisión encendió el debate en un momento en que lo más aconsejable para el proyecto sería aportar serenidad, aplomo. Si la figura del volante del Ciclón asoma como un gesto acertado, la del Pocho, que aún tiempo de bonanzas resultaba polémica, agitó las aguas.
Cada vez que Lavezzi apareció en una citación se desencadenaron los cuestionamientos. Lo sufrió Alejandro Sabella, que cuando lo reemplazó por el Kun Agüero, en la final con Alemania, en Brasil 2014, fue también criticado, y también el Tata Martino. Ahora le toca a Bauza, aunque su decisión fue un poco más temeraria: el delantero no juega desde el 21 de junio pasado, cuando en Houston, por las semifinales de la Copa América del Centenario, se fracturó el radio del brazo izquierdo, después de tropezarse con un cartel de publicidad, en el partido que la Argentina goleó 4-0 a los Estados Unidos. Y su inactividad no se reduce al tiempo que le demandó la recuperación: Lavezzi recién se reintegrará al fútbol chino en 2017 -Rosario Central intentó ejecutar un préstamo, pero los propietarios de Hebei Fortune, que desembolsaron 10 millones de euros y le extendieron un contrato millonario, lo desestimaron-, por lo que su ritmo de juego en la alta competencia -Brasil y Colombia sin dudas pertenecen a la elite- es nulo.
En este último tiempo, sus apariciones mediáticas -un viaje un mes después de la lesión a Aruba y en el casamiento del gobernador salteño Juan Manuel Urtubey con modelo Isabel Macedo-, también fueron comentadas, porque a los 31 años el atacante es noticia en la cancha y en los programas de la farándula.
La amistad con Messi, una personalidad que ayuda a distender el clima en los pasajes de turbulencias y su excelente relación con el grupo, los argumentos extra futbolísticos con los que se lo fustigó cada vez que fue llamado y eran relegados Carlos Tevez o Mauro Icardi, por citar a dos goleadores a quienes el público y los medios suelen tener entre sus preferencias. Bauza ensayó una explicación sobre el nombramiento del Pocho y, desde su círculo más cercano, deslizaron que el galvense tiene pocas chances de ser parte de alguno de los dos partidos. Sería una rareza más, ya que con Belluschi se reemplazaba la baja por lesión de Paulo Dybala (Juventus). "La convocatoria está planificada con él. Es uno de los líderes del grupo y nos va a ayudar en la convivencia", comentó el seleccionador, quien sentenció que el atacante no juega en su club porque no puede ser dado de alto hasta 2017, según la reglamentación de la Superliga de China.
Es cierto que Bauza conoce los pasos de la recuperación de Lavezzi, ya que el futbolista hizo parte de su tarea de rehabilitación en el predio de la AFA, en Ezeiza, y, además, se entrenó con la selección cuando el equipo se preparó para el encuentro que terminó en derrota, con Paraguay. En las eliminatorias, rumbo a Rusia 2018, tenía asistencia casi perfecta bajo la conducción de Martino: fue titular ante Paraguay (0-0); Brasil (1-1) y Colombia (1-0), mientras que saltó desde el banco de los suplentes en la caída 0-2 con Ecuador y el éxito 2-1 sobre Chile.
Menos mediático pero santafecino como Lavezzi, Belluschi, que nación en Los Quirquinchos, resulta un indiscutido. No será el debut, porque en 2007 Alfio Basile lo llamó para los partidos con Chile y Venezuela, camino a Sudáfrica 201, aunque sus convocatorias tienen una distinción: se dieron jugando en un club argentino, nunca cuando actuó en el exterior. "Creo que las citaciones pasan por lo que quiere el entrenador y por la idea de juego, no por si uno juega en Europa o Argentina", dijo, y echó por tierra una regla implícita en el fútbol de nuestro país. Su excelente presente en San Lorenzo, único equipo argentino que da pelea en los tres frentes -Copa Sudamericana, Copa Argentina y torneo local-, tiene su premio con el nombramiento. "Cuando volví al país no pensaba que se me iban a dar tantas cosas. Sinceramente, desde que le ganamos la Supercopa a Boca vengo sumando alegría tras alegría".
El presente de Lavezzi y Belluschi, dos actualidades tan diferentes que provocaron asombro y aplausos, después del llamado de Bauza.




