MotoGP en Argentina: Marc Márquez y Andrea Dovizioso ponen la velocidad en la fiesta de Termas de Río Hondo

La postal más repetida del viernes: las fotos con los protagonistas cuando terminaron los ensayos libres
La postal más repetida del viernes: las fotos con los protagonistas cuando terminaron los ensayos libres Fuente: AFP
Carlos Delfino
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29 de marzo de 2019  • 23:59

TERMAS DE RÍO HONDO, Santiago del Estero.- Operado del hombro izquierdo en los primeros días de diciembre, Marc Márquez tuvo prohibido por los médicos utilizar el motocross como preparación para el inicio de la temporada de MotoGP de este año. El excelente gran premio que hizo el español hace dos semanas en Qatar, donde se le escapó el triunfo en la última curva y quedó segundo pegado al italiano Andrea Dovizioso, sirvió para tener el aval para retomar el ejercicio de una de sus modalidades preferidas y con la que mejor prepara su condición física. Durante el viernes se notó en las prácticas libres de la mañana, donde fue claramente el más veloz con su Honda en la pista santiagueña.

"El tiempo de entrenamiento entre las dos carreras ha sido bueno y me siento con confianza", sostiene el quíntuple campeón como si la velocidad no hablara por sí solo. Este sábado buscará quedarse con la pole como lo hizo en cuatro de las cinco veces que se corrió en el paraíso sudamericano del motociclismo. El domingo, a las 15, será la partida de la competencia, la segunda de las 19 que comprenden el Mundial que se desarrolla durante nueve meses en 15 países de cuatro continentes.

Y otra vez asoma en su camino Dovizioso (Ducati), el verdugo en tierra catarí, que por la tarde se quedó con el mejor registro en la segunda práctica libre, la que tuvo a 21 de las 22 máquinas comprimidas en un apenas un segundo. Eso sucedió recién sobre el final, pues Márquez también había dominado ese entrenamiento hasta los minutos finales, mientras las nubes grises avanzaban sobre el circuito, pero sin pasar de una amenaza. El español nunca abandonó las gomas usadas, lo que explica su retroceso cuando la mayoría apostó al cambio. Dovi no se guardó nada. Marc conserva una carta en la manga.

El que la pasa mal por estas horas es otro español, Jorge Lorenzo, que corre con el alma. Condicionado por el dolor de una fisura de costilla y en la muñeca izquierda, le cuesta tener velocidad de punta con su Honda. El pentacampeón sufre aun los efectos de su caída en Qatar y, acaso, sea el único que no puede disfrutar a pleno de la fiesta que propone el desembarco del MotoGP en el norte argentino.

El Mundial de Motociclismo es un suceso social y deportivo, y queda más en evidencia por estas tierras. En Termas hay 12.500 plazas en hoteles habilitados y otras 5.000 temporales, con más de un 95% de reserva este fin de semana. Un abismo de distancia con relación a lo que era la ciudad antes de la construcción del autódromo, en 2008, y tras su rediseño en 2013, cuando tomó la categoría de internacional. En un puñado de años, Termas dejó de ser un lugar asociado a la tercera edad para tener un caudal variopinto de turistas. Y la llegada del campeonato de Motociclismo tuvo un impacto clave para el despegue: de los 125.691 asistentes durante las tres jornadas de competencia en 2014, cuando se corrió por primera vez aquí, creció a los 171.624 del año pasado. Para esta oportunidad se espera un número mayor, que mantenga la curva evolutiva de ese incremento que va por el 35% en un lustro. Por estas horas, para donde se mire se ven más motos que empanadas o tamales, lo que es mucho decir.

El autódromo, entre el Aeropuerto y el Embalse, puede albergar actualmente hasta 100.000 personas, de las cuales unas 62.000 pueden seguir las alternativas sentadas. La tribuna Valentino Rossi, con vida propia y teñida de amarillo, fue la primera de las premium en agotar sus lugares, que suman 5.100 butacas. La idolatría por el italiano que se ve en las calles con máquinas con el 46, su número tradicional, o las remeras con su imagen y/o nombre estampados tiene su correlato en las boleterías, aunque asuma un rol secundario en el asfalto como ayer, con el overol puesto para trabajar por mejorar el ritmo.

No hay pilotos sudamericanos en la división principal, pero los fanáticos de esta parte del mundo dan igualmente el presente en la única cita que ofrece América del Sur. Sobre todo los brasileños, que son los que más presencia tienen en el aluvión turístico que en las cinco ediciones anteriores de esta competencia movió más de 200 millones de dólares. Y no faltan los europeos, claro, liderados por españoles e italianos, las nacionalidades que predominan en la grilla.

El tronar de los escapes y el folclore que rodea la fecha volverá a revolucionar todo hoy desde las 9, con los entrenamientos libres que precederán las clasificaciones y la primera de las carreras del GP3 de las Américas, la categoría telonera.

El programa del sábado

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