Martín Gramática: la historia del único argentino en ganar un Super Bowl

El festejo de Gramatica para Tampa Bay Buccaneers, en la final del Super Bowl de 2003 contra Oakland Raiders, en San Diego
El festejo de Gramatica para Tampa Bay Buccaneers, en la final del Super Bowl de 2003 contra Oakland Raiders, en San Diego Fuente: Archivo
Matías Baldo
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3 de febrero de 2019  • 19:31

El tiempo pasa y la escena parece cada vez más utópica: que un argentino vuelva a ser protagonista y campeón en un Super Bowl resulta impensado. Pero Martín Gramática lo consiguió en la edición de 2003, noche en la que marcó 12 de los 48 puntos con los que Tampa Bay Buccaneers derrotó a Oakland Raiders para adueñarse del título.

Elegido en la tercera rueda del Draft 1999 por los Buccaneers, ostenta el privilegio de ser el único argentino capaz de describir qué se siente ser protagonista del principal espectáculo deportivo del mundo que esta noche celebrará una nueva edición en Atlanta: New England Patriots y Los Angeles Rams protagonizarán un duelo de alta intensidad.

La llegada de Gramática al fútbol americano fue producto de la casualidad: ?"Yo antes de venir a Estados Unidos ni sabía que existía el fútbol americano"?, explicó hace dos años en diálogo con LA NACION. Sus padres se mudaron a Estados Unidos cuando tenía apenas nueve años. Tras una breve experiencia en Nueva York, migraron a la localidad floridense de La Belle por el frío. En su nueva ciudad, su colegio necesitaba un pateador y él calzó a la perfección en ese puesto.

  • Gramática fue profesional entre 1999 y 2009, una década en la que vistió las camisetas de Buccaneers, Indianapolis Colts, New England Patriots, Dallas Cowboys y New Orleans Saints antes de ponerle fin a su carrera por una molestia en un aductor que lo obligó a infiltrarse durante sus últimos años.

Aquel 26 de enero de 2003 fue su momento más importante en la NFL, un día que jamás olvidará: ?"Fue el peor precalentamiento de mi vida. No metía una, seguramente por los nervios. Después, fue distinto a lo que esperaba. El día del Super Bowl te das cuenta de que el partido es lo que menos importa. Les importa más el show, quien canta antes y en el entretiempo. Por ejemplo, siempre calentábamos 15 minutos antes del partido y ahí lo hicimos 45 minutos antes. Lo mismo en el medio tiempo, siempre son 15 minutos y duró 30. No es lindo cambiar de golpe. No te sentís cómodo, especialmente en un puesto como el mío en el que una vez que calentás querés mantenerte en ritmo. Por suerte tuve una patada temprano, convertí y me empecé a sentir en un partido normal, sin estrés?".

Pese a haber sido clave en la conquista de Tampa Bay, en su palmarés no se destaca el gol de campo que más lo emociona: "Fue en 2006 en Dallas, en mi primer partido después de un año y medio sin jugar por una lesión. Me firmaron un miércoles y debuté el domingo. No conocía ni a mis compañeros. Les ganamos a los Giants faltando 3 segundos. Es el que más me acuerdo porque fue mi primer partido como papá, mi hijo no tenía ni un año y mi meta era que él me viera jugar?.

Gramática ya retirado, montó su propia empresa de casas prefabricadas e incluso su fundación que construye casas para veteranos de guerra. Salvo un milagro instantáneo, Gramática seguirá siendo el único argentino en consagrarse campeón en una NFL que parece inalcanzable para sus compatriotas en el corto plazo.

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