Para Delfino, volver a la Liga es revivir en lo deportivo y ganarle a la lesión eterna

El alero, que pasó más de tres años inactivo y estuvo cerca del retiro, tendrá en Boca la posibilidad de volver a ser; gran expectativa
Xavier Prieto Astigarraga
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5 de marzo de 2017  

Carlos Delfino, de vuelta al ruedo, pero en Boca
Carlos Delfino, de vuelta al ruedo, pero en Boca Fuente: EFE

A fines del mes próximo se cumplirán cuatro años desde aquella volcada que le salió carísima. Robo, contraataque y remate frente a nada menos que Kevin Durant y en playoffs ( goo.gl/o92VR8). Todo muy lindo, pero la fracturita de metatarso sufrida en la primera pisada tras ese salto hizo que aquel partido 4 de primera rueda de Houston contra Oklahoma City fuera el último de Carlos Delfino en la NBA. Y el último suyo en tres años y dos meses, hasta que el santafecino reapareció con la camiseta argentina en la preparación para los Juegos Olímpicos.

En medio, demasiadas operaciones, incertidumbre, sufrimiento, tristeza. Una actuación entusiasmante, de 20 puntos a Serbia, en aquel Súper 4 de Córdoba rumbo a Río de Janeiro 2016. En la ciudad carioca, un desempeño mucho más que discreto. Y luego, la nada, salvo por una nueva intervención quirúrgica.

A un deportista de elite que pasa por todo eso entre los 30 y los 34 años bien se podría considerarlo un ex. Y estuvo a punto de serlo Delfino, más por creer que la lesión no le permitiría volver que por voluntad o depresión propias. Pero el anhelo de una de sus abuelas de que regresara lo motivó a seguir intentándolo. Reaparecer fue casi un juramento una vez que esa abuela falleció.

Esta llegada a Boca, este retorno a la Liga Nacional luego de 18 años, son entonces para el alero un resurrección deportiva. Firmará por lo que le queda al equipo en la temporada, apenas 18 partidos, pero serán los primeros en un torneo de clubes desde 2013. Es decir que, de completarlos, Delfino tendrá su actividad más larga en casi cuatro años.

Todo un revivir. Si el santafecino se mantiene sano en ese lapso, podrá pensar en objetivos mayores: un regreso a Europa (hubo interés de algunos clubes italianos y uno español por él) y una convocatoria al seleccionado, que tendrá más actividad en adelante, con la disputa de la Copa América entre agosto y septiembre de este año y las ventanas de la eliminatoria americana para la Copa del Mundo. Y si Cabeza necesita contención afectiva y aliento, pues ahí estarán en el plantel auriazul su hermano menor Lucio, aunque convaleciente hasta mayo por ligamentos operados de una rodilla, y su gran amigo Nicolás Gianella, con el que compartió su primera experiencia en el exterior, aquella italiana de Reggio Calabria en la temporada 2000/2001.

Anduvo entrenándose físicamente en Bolonia. Habrá que ver cómo está en ese rubro; en otro, el técnico, por supuesto no hay dudas. Los que saben afirman que Delfino es el más talentoso de los miembros de la Generación Dorada, y eso, la destreza, no se pierde con la edad.

Por eso la Liga festeja esta reaparición. En rigor, disfrutó casi nada al santafecino, en 1998/1999, cuando era apenas un adolescente: esos 14 partidos a los 16 años no mostraron al Delfino que se conoció más tarde en la NBA y en mundiales y Juegos Olímpicos, medallas incluidas.

La expectativa es grande por verlo mañana en la presentación institucional y pasado mañana en su debut, frente a Ferro en Caballito. La Liga se jerarquiza con los dorados de Atenas 2004, y con Carlos tendrá tres; Walter Herrmann brilla en Obras Sanitarias y Leo Gutiérrez es todavía referente de Peñarol. Necesita estas estrellas para recuperar interés y mediaticidad.

Pero el más beneficiado podría ser Delfino. A lo Juan Martín del Potro, creyó en el momento más oscuro y sigue probando. Al tenista tandilense le salió de maravillas. Al basquetbolista santafecino le serviría para dejar atrás de una vez el calvario de una lesión tan brava como aparentemente imperecedera.

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