Portugal: por qué su liga de fútbol retrocede mientras la selección pasa por el mejor momento de su historia

Cristiano y un festejo con la camiseta de Portugal
Cristiano y un festejo con la camiseta de Portugal Fuente: Reuters
Alejandro Panfil
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12 de junio de 2020  • 09:00

Tras exactos tres meses de inactividad debido a la pandemia de coronavirus, volvió el fútbol de la Primeira Liga, de Portugal, el país que desde hace cuatro años disfruta de tener a la selección campeona de Europa pero que al comienzo de la cuarentena ya tenía a sus principales clubes, Benfica, Porto, Sporting (Lisboa) y Sporting Braga, eliminados en los dieciseisavos de final de la Europa League, el segundo torneo de importancia en ese continente. Algo que no parece coyuntural, sino una tendencia.

En el extremo más feliz de esa bipolaridad futbolística está el seleccionado portugués, desde hace un lustro uno de los mejores del mundo. En 2016 ganó la Eurocopa por primera vez en su historia, y en 2019, la flamante Liga de las Naciones, de Europa. Es sexto en el ranking de la UEFA y séptimo en el de FIFA. Y aun cuando le tocarán zonas difíciles (los sorteos lo ubicaron con Francia y Alemania en el grupo F de la Euro, y con Italia y Polonia en el grupo 3 de la Liga de las Naciones), será un candidato fuerte, cuando se reanude la actividad de selecciones, en busca de ambos títulos, que quedaron grabados a fuego en el fútbol luso, más allá de las eventuales modificaciones en los ranking.

El gol decisivo para que Portugal fuera el campeón europeo

Tiene con qué Portugal, porque acumula figuras en los mejores clubes de Europa, es decir, los mejores del mundo: Cristiano Ronaldo (Juventus), Bernardo Silva y João Cancelo (Manchester City), Bruno Fernandes (Manchester United), Nélson Semedo (Barcelona), João Félix (Atlético de Madrid) y Rafael Guerreiro (Borussia Dortmund). Y los tiene también en otros equipos importantes: André Silva (Eintracht Frankfurt), Renato Sanches (Lille), Gonçalo Guedes (Valencia), João Moutinho y Rui Patricio (Wolverhampton), entre otros. Sin embargo el nivel deportivo de su Primeira Liga (Liga Nos), que siguen siendo un duopolio, se ha visto cuestionado por las tempranas eliminaciones en la Europa League de Porto, Benfica y Sporting, que cuentan en sus planteles con futbolistas argentinos.

Marcos Acuña, uno de los argentinos que juega en Sporting, de Lisboa.
Marcos Acuña, uno de los argentinos que juega en Sporting, de Lisboa. Fuente: AFP

Desde los dorados sesentas con el director técnico húngaro Béla Guttman y la estrella Eusébio, Benfica, el club más grande y popular del país, que cuenta en su plantel con Franco Cervi, no consigue un título europeo. Conquistó la Liga de Campeones por última vez en 1962 y estuvo cerca en múltiples ocasiones, pero su brecha con el éxito continental se ha ampliado notablemente en los últimos años y, más allá de la pícara "maldición" del entrenador magiar que sirve para una argumentación trillada y poco esforzada en las transmisiones televisivas, cuando intenta competir en el contexto internacional se enfrenta con desilusiones cada vez más tempranas. Su última final en Champions se remonta a la temporada 1989/'90 y sus subcampeonatos de 2013 y 2014 en la Europa League van quedando lejos en el tiempo. A partir de esa última definición, en Turín ante Sevilla, las Águilas quedaron marginadas en la Champions en la etapa de grupos de 2015, los cuartos de final de 2016, los octavos de 2017 y la zona en los dos últimos años. En 2019 Benifica accedió a la Europa League, de la que quedó eliminado en los deciseisavos de final a manos de Shakhtar Donetsk, de Ucrania, cuando tenía una serie accesible como para revertirla en su Estádio Da Luz.

Porto, que tiene tiene como arquero a Agustín Marchesín y fue campeón de la Champions por última vez en 2004, bajo la dirección técnica de José Mourinho, y de la última Intercontinental que se disputó -frente a Once Caldas, de Colombia-, ganó su último trofeo internacional en 2011. Fue en la Europa League, en una definición en Dublín contra Sporting Braga con un recordado gol de Radamel Falcao García y la presencia de Nicolás Otamendi, Fernando Belluschi y Mariano González. Luego de esa consagración se mostró algo más competitivo que Benfica en Europa pero ya nunca estuvo cerca de volver a coronarse.

Su mejor rendimiento internacional posterior fue el de 2018/'19, cuando alcanzó los cuartos de final de la Champions y resultó eliminado ante Liverpool, que sería el campeón. Pero caer frente al mejor no implicó estar en su nivel. Y a la temporada siguiente, tras quedar marginado en su zona de la Champions, se fue de la Europa League expulsado por el Bayer Leverkusen de Lucas Alario y Exequiel Palacios -quinto en la Bundesliga-, en un cruce que aparecía favorable para darlo vuelta en Dragão y que terminó con una derrota por 3-1.

Mientras el equipo nacional es campeón de la Eurocopa y de la Liga de las Naciones y Lisboa se prepara para recibir las etapas finales de la Champions League, Benfica, Porto, Sporting y Braga sienten que la gloria continental está cada vez más lejos.

El caso de Sporting, de Lisboa, en el que juegan Marcos Acuña, Rodrigo Battaglia y Luciano Vietto, es más complejo. Además de que sus eliminaciones continentales están más justificadas por un plantel inferior en calidad a los de sus clásicos rivales, padece constantes problemas institucionales, entre ellos, cambios de presidentes y juicios a ex directivos y barrabravas por la agresión de mayo de 2018 al plantel en el predio de Alcochete. En ese contexto turbulento, desde la salida de Jorge Jesus los entrenadores duran cada vez menos. Acaba de perder el trabajo Silas, para que se le diera lugar a un nuevo experimento, Rúben Amorim, proveniente de Sporting Braga. Antes pasaron por esa función José Peseiro -hoy entrenador de Venezuela-, Tiago Fernandes, Marcel Keizer y Leonel Pontes. En ese contexto derrotista no fue raro que Istanbul Basaksehir le diera vuelta una serie que lideraba por 3-1.

De Sporting Braga no se exige gloria internacional, pero su temprana eliminación frente a Glasgow Rangers alimenta el mismo contexto, el de los cuatro clubes más importantes de Portugal sufriendo sus excursiones por el resto de Europa.

Goles de Franco Cervi en Benfica

"Sin duda alguna, es una gran decepción que los cuatro hayan quedado eliminados de la Europa League. Ha sido una sorpresa, pero aun así es muy difícil que un equipo portugués esté en una final de Europa League, y sería un milagro que vuelva a una final de Champions. Porque los clubes portugueses no pueden competir económicamente con los tiburones europeos", analizó para LA NACION Paulo Futre, uno de los jugadores históricos de Portugal, mundialista en México 86, campeón en Porto y en Benfica e ídolo en Atlético de Madrid.

La prensa deportiva, a raíz de esas cuatro eliminaciones simultáneas, encendió las alarmas en las tapas de los diarios: "Portugal dos pequenitos" (A Bola), "Desastre" (Record) y "Razia total" (O Jogo). Y comenzó a revisar el lugar que ocupa su fútbol en el contexto internacional, ya que, salvo Porto, que cayó ante el quinto de la Bundesliga, uno de los torneos top del continente, todos sucumbieron frente a rivales de ligas inferiores a la propia: la de Ucrania (Benfica), la de Turquía (Sporting) y la de Escocia (Braga).

Alexandre Pais, columnista de Record, aportó un dato significativo: de las últimas dos convocatorias del seleccionador nacional, Fernando Santos, sólo cinco jugadores fueron de la Primeira Liga (Pepe y Danilo -Porto-, y Rúben Dias, Rafa y Pizzi, de Benfica). "La verdad es ésta: 25 de los 30 mejores portugueses juegan en el extranjero y nuestros clubes -a pesar de las locuras que van arruinándolos- no disponen de capacidad financiera como para contratar fuera artistas que hagan la diferencia. Es la vida de los pobres", explicó el periodista.

Como los otros dos grandes de Portugal, Sporting, de Lisboa, sufre en los torneos internacionales; aquí, frente a Vitoria Guimarães, en la reanudación de la liga tras la cuarentena.
Como los otros dos grandes de Portugal, Sporting, de Lisboa, sufre en los torneos internacionales; aquí, frente a Vitoria Guimarães, en la reanudación de la liga tras la cuarentena. Fuente: AP

"Normalmente los jóvenes portugueses que tienen calidad son vendidos porque los clubes necesitan dinero. El seleccionado de Portugal es uno de los mejores y el campeón de Europa de 2016, pero casi todos los internacionales juegan fuera de Portugal, y la mayoría lo hace en las cuatro grandes ligas (Inglaterra, España, Alemania e Italia) y tienen un nivel competitivo brutal", analizó Futre.

Mariano González, que fue capitán y campeón durante la última época gloriosa de Porto, cree, en cambio, que los éxitos pueden volver. "No se ha dado el recambio de muchos portugueses de alto nivel que están jugando ligas extranjeras, como la Premier y la de España, y que al irse han debilitado un poco a los clubes de su país, que están en transición. Tengo la certeza de que esto es momentáneo porque el fútbol portugués siempre estuvo en buenos niveles en los torneos internacionales, y seguramente el año que viene volverá a hacer un buen papel", concluyó para LA NACION el tandilense, que obtuvo la Europa League como jugador de Porto en 2011, en Irlanda.

Gol de Mariano González a Manchester United

Los clubes portugueses se caracterizan por ser grandes formadores y por comprar jugadores a bajo costo en Sudamérica y otros mercados para potenciarlos y venderlos, ya con rodaje europeo, a las principales ligas del continente. Es así como la Primeira es una de las que más millones reciben por ventas de jugadores. Por ejemplo, João Felix pasó a Atlético de Madrid por 126.000.000 de euros y Sporting transfirió a Bruno Fernandes a Manchester United por 55.000.000. Claro que salidas como ésas no siempre son suplidas por un talento igual. Y sobre todo este año la Primeira Liga se ha visto debilitada en lo deportivo, lo cual dificulta más las excursiones europeas de sus clubes.

Joao Félix se convirtió en el refuerzo más costoso de la historia de Atlético de Madrid.
Joao Félix se convirtió en el refuerzo más costoso de la historia de Atlético de Madrid. Fuente: AFP

Desde Portugal remarcaron para LA NACION que el éxodo es inevitable, ya que los clubes deben vender todos los años para equilibrar sus cuentas. Y así como los tres grandes y Sporting Braga son excelentes en la formación de futbolistas, luego no consiguen que sus jugadores continúen mucho tiempo en el primer equipo.

El otro factor alarmante es la falta de competitividad interna. Por lo ya mencionado: la Primeira Liga es hegemonizada por dos equipos, Benfica y Porto, que se repartieron todos títulos desde el último de Sporting, el de 2002: fueron diez para los Dragones y siete para las Águilas. En Portugal consideran que para revertir esa situación debe haber una redistribución de ingresos, como los provenientes de los derechos televisivos.

Portugal vive dos sensaciones a la vez: está en la cumbre europea con su selección pero sus clubes sufren en los torneos internacionales. Se verá en el futuro si se trata de una situación pasajera o si es una tendencia que se profundizará.

No todos los argentinos logran destacarse en Portugal

Aún tratándose de una liga un tanto debilitada, no todos los argentinos que van a los clubes grandes de Portugal consiguen asentarse. En la actualidad, Marcos Acuña es el único indiscutible en Sporting, de Lisboa, equipo en el que Rodrigo Battaglia busca su mejor versión tras operarse los ligamentos cruzados de una rodilla y Luciano Vietto de a poco suma rodaje para intentar volver a ser el de Racing y Villarreal. En Porto, Agustín Marchesín se hizo rápidamente dueño del arco que dejó vacante Iker Casillas tras serle detectada una afección cardíaca; en cambio, Renzo Saravia jugó sólo siete partidos (un gol) en su primer semestre, hasta ser rescatado por Eduardo Coudet para el Internacional de Porto Alegre. En Benfica, Franco Cervi, luego de una gran primera temporada en la 2016/2017, no logra hacerse un lugar y espera detrás del portugués Rafa Silva. Y en el último tiempo pasaron sin destacarse Oscar Benítez, Facundo Ferreyra, Cristian Lema y Germán Conti.

Renzo Saravia, ex defensor de Racing, jugaba en Porto, pero como no tenía continuidad decidió marcharse a Inter, de Brasil, en el que lo dirige Eduardo Coudet.
Renzo Saravia, ex defensor de Racing, jugaba en Porto, pero como no tenía continuidad decidió marcharse a Inter, de Brasil, en el que lo dirige Eduardo Coudet.

Wolverhampton, el equipo portugués de la Premier League

Wolverhampton Wanderers Football Club se convirtió en una colonia portuguesa que compite en la Premier League. Su entrenador es Nuno Espirito Santo, ex arquero nacido en Santo Tomé y Príncipe (África) y nacionalizado portugués. Fue parte de la selección lusa que disputó la Eurocopa Austria-Suiza 2008 y jugador y director técnico de Porto. En su llegada a Wolves consiguió el ascenso desde el Championship en 2017/2018 y está cada día más firme en su cargo, con sexto puesto compartido con Manchester United en la Premier. En sus filas tiene nada menos que ocho portugueses, entre ellos, los campeones de Europa Rui Patricio y João Moutinho, más Pedro Neto, Bruno Jordão, Diogo Jota, Rúben Vinagre, Daniel Podence y Rúben Neves. La explicación de tanto luso en el plantel es que Wolverhampton es propiedad de la empresa china Fosum, de lazos muy fuertes con la firma Gestifute, propiedad del portugués Jorge Mendes, el representante de futbolistas más poderoso del planeta y reconocido por tener entre sus clientes a su compatriota Cristiano Ronaldo.

No sólo jugadores: exporta también entrenadores

Portugal no solamente vende al exterior a sus mejores jugadores, sino que también lo hace con sus mejores entrenadores, que están desperdigados por el planeta, buscando nuevos desafíos y haciendo diferencia en lo económico: José Mourinho, el más emblemático, llegó a la cima cuando ganó, en el Inter italiano, por segunda vez la Champions League, lo que le valió su llegada al club más exitoso del mundo, Real Madrid. La lista de entrenadores importantes emigrados incluye a Paulo Fonseca (Roma), André Villas-Boas (Olympique, de Marsella), Nuno Espirito Santo (Wolverhampton), Pedro Martins (Olympiacos, de Grecia), Leonardo Jardim (de reciente gran campaña en Monaco y hoy sin club), Pedro Caixinha (multicampeón en el fútbol mexicano) y Paulo Bento (selección de Corea del Sur). En Sudamérica sorprendió Carlos Queiroz asumiendo en el seleccionado colombiano tras el paso de José Pekerman, y tras él llegaron otros: Jorge Jesus, campeón de la Copa Libertadores en Flamengo frente a River; Jesualdo Ferreira, reemplazante de Jorge Sampaoli en Santos, y José Peseiro, al mando de Venezuela tras el alejamiento de Rafael Dudamel.

"Es una sorpresa, sí, porque casi siempre pasa lo opuesto. Todos vinieron a pelear por cosas importantes y lo veo como algo positivo, ya que nuestro fútbol sudamericano despierta interés en Europa", manifestó para LA NACION Fernando Belluschi, jugador de Lanús que fue dirigido en Porto por Ferreira y Villas-Boas.

José Mourinho, uno de los varios entrenadores portugueses exitosos en el mundo.
José Mourinho, uno de los varios entrenadores portugueses exitosos en el mundo. Crédito: Uefa

Regreso sin victorias de los grandes y con clima enrarecido por la violencia

El esperado regreso de la Primeira Liga atestiguó, además de un grueso error del arquero Marchesín en e 1-2 del líder Porto como visitante de Famalicão, el conjunto de Nehuén Pérez, una nota violenta: vándalos apedrearon el micro que trasladó al plantel de Benfica desde el estadio hasta la concentración en Seixal. El alemán Julian Weigl y el serbio Andrija Zivkovic sufrieron heridas leves y fueron examinados en un hospital de Lisboa, por precaución.

Al cabo de 26 jornadas de las 34, Porto se mantiene arriba, con 63 unidades, dos más que las de Benfica. Fuera de la discusión mayor parecen ya el tercero, Sporting Braga, y el cuarto, Sporting, de Lisboa, que acumulan 46 y 43, respectivamente.

Lisboa, candidata a recibir la definición de la Champions League

Tras las dudas de Estambul acerca de recibir sin público la final de la Champions League 2019/2020, que estaba pactada para el 30 de mayo, Lisboa sería la favorita para acoger no sólo la final, sino también los cuartos y las semifinales. Según el diario alemán Bild, la capital portuguesa tiene buenas posibilidades de ser designada por la UEFA el próximo miércoles como la ciudad donde se completará el torneo, lo cual ocurriría en los estadios Da Luz (Benfica) y José Alvalade (Sporting). Los motivos: Portugal (10,2 millones de habitantes) es uno de los países europeos que mejor están controlando la pandemia de coronavirus (a este jueves tenía informados 35.910 contagios, 1504 muertes y 22.002 recuperaciones totales, desde que el 2 de marzo se supo del primer caso) y cuenta con la infraestructura necesaria para un acontecimiento de esa magnitud.

Cabe recordar que el país ibérico fue sede de la final de la Champions de 2014, en la que Real Madrid consiguió la décima de sus 13 consagraciones venciendo por 4-1 a Atlético de Madrid, y que en 2004 albergó la Eurocopa, ganada sorpresivamente por Grecia. La propia Estambul, que inicialmente parecía darse de baja y ahora pretende seguir en pie, y la alemana Fráncfort son las otras ciudades que poseen chances de acoger la definición

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