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Apenas terminó el partido, Carlos Lampe, el arquero de la selección de Bolivia , fue corriendo a hablarle a Lionel Messi a la mitad de la cancha. Luego del encuentro, en la zona mixta, el protagonista que sufrió el caño de Leo confesó lo que le dijo: "Le deseé todo lo mejor del mundo y le dije que esta vez se le va a dar. Mi candidato es la Argentina". Sobre el caño, entre risas, contó: "No me enojó porque es Messi, puede hacer cosas diferentes. Si viene y me lo hace un defensor, seguro que estábamos hablando de una expulsión mía".
El juez de línea ya había levantado la bandera, pero Leo siguió la jugada y le metió un caño a Lampe que fue repetido una y mil veces por la televisión. En el estadio, el lujo se vivió como un gol: todos los hinchas comenzaron a gritar, y corearon su nombre. Sin embargo, la pantalla gigante del CenturyLink, que suele repetir las jugadas de peligro, estaba distraída anunciando que se habían vendido más de 47 mil localidades.

Iban 13 minutos del primer tiempo cuando Ezequiel Lavezzi se acercó a Facundo Roncaglia: "Pasame en todas, pasame en todas", le repitió al lateral derecho. Dos minutos después, Roncaglia recibió en posición de wing derecho una pelota, envió un centro que cabeceó Higuaín y, en el rebote, el Pocho metió el 2 a 0.
Pasame en todas, le dijo Lavezzi a Roncaglia. Tres minutos después llegó el segundo gol.&— Guido Molteni (@gmolteni5) 15 de junio de 2016
Víctor Cuesta cumplió dos sueños en 90 minutos. El primero, debutar en la selección en la Copa América. El segundo, hacer un gol. El defensor metió el tercero de la victoria Argentina, y luego de abrazarse con sus compañeros, señaló al cielo y miró a la tribuna. "Hoy llegó mi familia, mi viejo, mi hermana, mi mujer estaban en la cancha. Mi vieja se quedó en Argentina con mi hermanito, y también pensé en ellos que se quedaron en Argentina. Y en mis dos abuelas que están en cielo".

Erik Lamela, autor del primer gol de la Argentina, viene de racha en el torneo de truco que están jugando los futbolistas desde que llegaron a Estados Unidos. Con su pareja, Víctor Cuesta, sólo perdieron un partido desde que comenzó la Copa América. "Nuestra principal característica es que somos los dos muy mentirosos en el truco, nos complementamos bien. Por suerte pudimos hacer cada uno un gol", dijo Erik, cuando salía del estadio.
gm/ph


