Ronaldo Nazario, el dueño más divertido de un club de fútbol

Marcelo Gantman
Marcelo Gantman PARA LA NACION
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3 de marzo de 2020  • 00:04

CIUDAD DE MÉXICO.- Ronaldo Nazario ya tiene a la audiencia en uno de sus bolsillos y todavía no abrió la boca. Acaba de subirse al escenario para cerrar dos días de exposiciones sobre la industria del deporte, luego de un desfile de presidentes de clubes, ejecutivos de medios, emprendedores tecnológicos y directivos de diferentes organizaciones. Pero ninguno de ellos fue dos veces campeón de Mundiales con Brasil, máximo goleador de la competición y estrella absoluta de Barcelona y Real Madrid. Ronaldo Nazario fue uno de los imprescindibles del fútbol en un recorrido en el que los fanáticos gritaron sus goles y escucharon el crujir de sus huesos. Animó un festival multicolor de gambetas, goles, transferencias y lesiones. Ahora, con 43 años, como dueño del Real Valladolid, se para ante la audiencia para hablar de gestión, tal vez la palabra más aburrida que tenga el fútbol.

Ronaldo Nazario, sin embargo, hace que la magia suceda. Durante 45 minutos conversará sobre su perfil de presidente de club con humor. Parece una criatura dibujada por Matt Groening y se comporta como tal. "Intenté colarme en la MLS sin pagar por una franquicia, pero no me aceptaron", dirá en un momento de su presentación. La línea de tiempo en la carrera de Ronaldo Nazario invariablemente está escalonada por las lesiones. "En junio de 2011 dejé el fútbol para siempre. Estaba en Corinthians y otra lesión me sacó de la cancha. No quise más operaciones. Tuve que cambiar mi vida. Ahora soy presidente de un club, luego de una carrera muy larga y sufrida. Intento mantener el legado que tuve como jugador", comenta en el Sports Summit México 2020.

En septiembre de 2018, Ronaldo Nazario compró el 51 por ciento de las acciones del Real Valladolid. Ahora tiene el 82 por ciento. El brasileño siente la necesidad de explicar que se preparó debidamente para ocupar ese rol. "Cuando me retiré abrí una agencia de marketing deportivo llamada Nine. Siempre me relacionaron con el número nueve así que hubo poca creatividad con el nombre. Aprendí mucho en esos años. También fui consejero asesor de la organización del Mundial de Brasil 2014: ahí me di cuenta de lo que era estar del otro lado del fútbol. Siempre había visto las cosas como jugador. Descubrí que no tenia noción de lo que es gestionar el fútbol desde afuera del campo. Finalmente pasé tres años en Londres estudiando gestión".

Luego de la temporada en Londres, quiso direccionar sus inversiones con la compra de un club. "Busqué un equipo de la Premier League, pero son carísimos. Intenté con uno de segunda división, pero tampoco llegaba con la plata. Empecé a pensar en clubes de Portugal y España. Entonces apareció la oportunidad del Valladolid. Era un club por desarrollar, a 200 kilómetros de Madrid, donde yo ya estaba viviendo. Una ciudad con 350 mil habitantes. La oportunidad ideal", dice Ronaldo Nazario.

Ya en el primer año el club hizo tres contratos fuertes con Adidas, Estrella Galicia y BMW. "Fue una sorpresa total que firmáramos con Adidas, porque toda mi vida estuve ligado a Nike. El fútbol está lleno de sorpresas, pero nos vino bien: la revista France Football nos eligió como el club con la equipación más linda de La Liga". Ahora los jugadores del Valladolid viajan en vuelo chárter cada vez que tienen que jugar de visitantes a más de 200 kilómetros de casa. Antes iban en bus hasta Madrid y de ahí tomaban un avión. "Teníamos a los futbolistas con los viajes más cansadores de toda la competencia".

Su colaborador en este camino es David Espinar, ex periodista y ex jefe de comunicaciones de Ronaldo Nazario desde sus tiempos como jugador. Los roles parecen invertidos: Espinar diseña las estrategias y Ronaldo Nazario las comunica. "Valladolid es el segundo equipo con el presupuesto más pequeño de La Liga. Esta temporada pasamos de 22 millones de euros a 32 millones, pero competimos contra Barcelona que tiene 670 millones y Real Madrid que tiene 650 millones de euros. Hemos recuperado al club de una deuda de 25 millones de euros. Reformamos el estadio José Zorrilla que pasó de 22 mil a 27 mil espectadores. Era una cancha que no se tocaba desde el Mundial de 1982. Todavía tenía un foso alrededor del campo, una cosa verdaderamente horrible. Construimos un nuevo gimnasio: el anterior no saben lo que era. No entiendo como hacían los jugadores para ponerse fuertes.", dice Ronaldo Nazario y la audiencia celebra la ocurrencia.

La primera temporada al frente del equipo fue durante su último ascenso a la primera división. Valladolid terminó en el puesto 16, a dos lugares del descenso. "Fue un sufrimiento. Después de uno de los partidos fui a una visita al médico. Tenía el colesterol alto, el ácido úrico alto, la presión alta.Estaba casi muerto. Nunca había pasado algo así como jugador. Por eso nuestro objetivo es sobrevivir a la primera división", apunta. El club decidió tomar nota del sufrimiento general de Ronaldo Nazario y los hinchas en la temporada pasada y transformó el nerviosismo en una acción de marketing: con la renovación del abono, cada socio tuvo como regalo un chequeo médico pagado por el club.

La relación con sus hinchas está en el centro de la gestión. Valladolid abrió una casilla de correo electrónico para que los socios hagan sus comentarios. El 90 por ciento de los correos son contestados en menos de 24 horas. El club cada mes publica la totalidad de los mensajes con las propuestas hechas por quienes escriben. "La mayoría son quejas, como hacen siempre los hinchas", dice Ronaldo Nazario mientras sonríe y se encoge de hombros. El proyecto de Valladolid contempla comenzar la construcción de su ciudad deportiva a partir de abril.

El club abrió oficinas propias en Madrid. Los motivos son varios. "El fútbol en España pasa por Madrid. Queremos que Valladolid deje de ser un club regional para ser un club nacional y en un futuro también internacional. Además la oficina está a pocas cuadras de mi casa, esa es la verdad", dice Ronaldo Nazario frente a un auditorio totalmente entregado a sus bromas. "Nuestro objetivo es consolidarnos en primera y luego en el quinto año ver si llegamos a Europa. Estar en Primera implica recibir 50 millones de euros de televisión y bajar a Segunda significa cobrar 8 millones. Y nadie quiere eso"

Ronaldo Nazario deja entrever en su discurso que dejar de pensar como futbolista fue uno de sus mayores esfuerzos. Especialmente en su primer contacto con el "9" del equipo. "En un partido había logrado entrar al área, de cara al arquero y definió muy mal. Fui al vestuario y conversé con él, le dije como yo definía. Y me contestó: "Lo que pasa es que yo no soy vos.". Nunca más le hice un comentario así a un jugador. Puedo decir que mi primera acción como presidente fue un verdadero desastre.".

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