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LA PLATA.- El estadio ya no tiene arcos ni redes. Tampoco hay escenarios: sólo las "H" y el verde césped que brilla y espera lo que será el partido del año, el primero de rugby en esta cancha, entre los Pumas y los All Blacks. El camino marca la importancia del cruce con los Hombres de Negro. Carteles de los Pumas en la autopista y en sus alrededores, arengando a lo que será el simbólico abrazo para contrarrestar el famoso Haka.
En la cancha, todos los detalles parecen listos. Algunos limpian los últimos rincones, otros le ponen color al césped, que se cuidó y preparó para este encuentro. La particularidad del estadio Ciudad de La Plata es que tiene dos céspedes distintos. Cuando se gasta o se arruina, se cambia por el otro. El reacondicionamiento comenzó hace más de dos meses y medio, pero desde el último partido de Estudiantes aquí, hace dos semanas, intensificaron el trabajo para poner todo a punto. Nadie quiere volver a pasar los sofocones de los primeros meses, cuando el estado del piso era muy irregular, inestable.
Tardan entre cuatro y cinco días para cambiar el pasto; cortan panel por panel y lo reemplazan por el nuevo. "Sacan maceta a maceta, cada una está numerada. Son más o menos 5000 macetas, pero entre que cortan y sacan, tardan mucho", contó a LA NACION Matías Sejem, el director ejecutivo de la Agencia Administradora Estadio Ciudad de La Plata. Uno de los principales cambios para el partido de hoy es que tuvieron que extender el campo de juego. Acostumbrado a recibir al fútbol, lo alargaron diez metros de cada lado para armar los in-goals.
La variante más significativa fue la del cubo de pantallas ubicado arriba del círculo central. Por disposición reglamentaria, tuvieron que sacarlo y ubicaron las pantallas en los cuatro rincones del estadio. "Era incómodo el mantenimiento, y con las lluvias se arruinaba mucho. Así que se aprovechó y se sacó", señaló Sejem. El trabajo para quitarlo demoró unos 15 días. "El cambio es positivo, no es muy grato estar poniéndolo y sacándolo todo el tiempo. Más si queremos tener al Rugby Championship en los próximos años", agregó Sejem. El proyecto es que este estadio sea una de las sedes fijas en los años de competencia que quedan.
Para hoy se espera una cancha colmada, un poco más que en el debut de la Argentina en la Copa América 2011. Con palcos –ubicados arriba de las plateas– que se inaugurarán para la ocasión, habrá 45.000 personas. Las entradas volaron cuando salieron a la venta, aunque no será el evento de mayor convocatoria aquí: fue un recital el que más gente convocó, en la presentación de U2 a principios del año pasado.
Todos los cambios para acondicionar el estadio y recibir a los Pumas se repetirán luego para que Estudiantes pueda volver a jugar por el torneo inicial. "Va a tener que ser un trabajo a contra reloj para volver a dejar la cancha para el fútbol", sostuvo Sejem. Este trabajo se hace en cada evento, ya que en los recitales quitan todo el césped para armar los escenarios. El esfuerzo vale pensando en el gran partido de esta noche. Más aún si planean ser una de las sedes permanentes para enfrentar a los tres mejores equipos del mundo.

